Inicio Nuevos estudios sobre pobreza y género en Argentina

Nuevos estudios sobre pobreza y género en Argentina

Por Alejandra Waigandt

El lanzamiento del primer Observatorio de Género y Pobreza, un proyecto impulsado por la asociación civil Nueva Ciudadanía, se produjo el pasado abril en el marco de un encuentro entre especialistas, funcionarios y funcionarias.

En los hogares pobres de Argentina, la jornada laboral lleva a las mujeres más de 9 horas diarias. El número de mujeres pobres es superior al de hombres, y en la última década la tendencia se acentúa.

Menos del 30 por ciento de argentinas ocupa puestos de jerarquía, y la brecha salarial continúa siendo significativa.

La tasa de desocupación en jefas de hogar es de 12.6 por ciento, mientras que en jefes de hogar es de 8.7 por ciento. Un70 por ciento de los beneficiarios del Programa Jefes y Jefas de Hogar son mujeres. Pero cuando crece la economía, los varones del programa consiguen trabajo en un 80 por ciento.

La mortalidad materna es de 306 casos y el porcentaje de fallecimientos por embarazos terminados en aborto ronda el 24.2 por ciento, afectando principalmente a mujeres de escasos recursos. En 2008, por esta práctica clandestina se registró una muerte femenina cada tres días.

Estos son algunos de los resultados que aportan las investigaciones “puestas en valor” por el Observatorio de Género y Pobreza, una institución que nació para cambiar esas realidades, haciéndolas visibles e incidiendo en la agenda pública y en la conciencia de la ciudadanía.

Tanto universidades como organizaciones de la sociedad civil y del Estado, sindicatos y el movimiento mujeres, pasaron a colaborar en forma permanente con el proyecto; parte de estos materiales se presentó en el encuentro que sirvió de marco para la constitución formal del Observatorio. Ahí, expertos, expertas y referentes del Estado trabajaron sobre el impacto que tiene la pobreza en mujeres, y en la generación de estrategias para su protección y empoderamiento.

En Argentina, las crisis económicas incrementan la pobreza en forma acelerada, sin embargo, ésta no retrocede durante los periodos de crecimiento, ya que no se redistribuye el ingreso.

En este contexto, el Estado ha transferido la responsabilidad del cuidado de la salud y nutricional de menores de edad, ancianos y ancianas al sector privado, y a las mujeres en el caso de familias empobrecidas (en los años 90, cerca de 7 millones de personas dejaron de ser clase media para pasar a ser pobres). De modo que se incrementaron las tareas no remuneradas dentro del hogar y, al mismo tiempo, los obstáculos que impiden una mejor inserción en el mercado laboral.

Los datos más actualizados disponibles en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe-CEPAL (2005) corroboran que entre la población sin ingresos propios, en Argentina la proporción de mujeres supera ampliamente a la de hombres, y que la brecha entre ambos sexos se presenta con mayor magnitud entre los 25 y 59 años de edad, grupo que reúne a la mayor parte de la población femenina en edad productiva y reproductiva.

El índice de feminidad en la pobreza muestra que el número de mujeres pobres es superior al de hombres, y que en la última década la tendencia se acentúa. Al considerar la posición de parentesco de las mujeres dentro del hogar, se observa que en los hogares donde predominan las mujeres, aquellos que son sostenidos por mujeres o donde hay hijas mujeres u otras mujeres viviendo, el índice de feminidad de la pobreza es aún mayor.

Si se comparan los ingresos individuales de los jefes y de las jefas de hogar se puede ver que, se trate de hogares pobres o no pobres y para toda la serie temporal (1999, 2002 y 2005), los ingresos de las jefas siempre son considerablemente menores que los de los jefes.

En tanto, las políticas públicas para combatir la pobreza, cuyas principales beneficiarias son las jefas de hogar, reproducen las desigualdades de género puesto que no transforman los patrones establecidos de distribución de responsabilidades entre quienes integran las familias.

Las situaciones mencionadas y el paradigma de políticas asistenciales convierten a las mujeres en un grupo vulnerable, posible de convertirse en población dependiente, ya que se somete a las beneficiarias a prácticas clientelistas que profundizan el conflicto.

A título de ejemplo: la mayoría de beneficiarios del Programa Jefes y Jefas de Hogar son mujeres (70.5 por ciento). Del total de beneficiarios incorporados, dos tercios de los que se incorporaron a empleos formales (66 por ciento) fueron varones, de acuerdo con el Ministerio de Trabajo (2007).

Ladirectora del Observatorio, Virginia Franganillo, señaló que este espacio se planificó con base en otras experiencias de la región, sobre todo de México. Al igual que en ése país, en Argentina esta iniciativa cuenta con el apoyo del Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

Como una de las metas es la realización de nuevas investigaciones cuantitativas y cualitativas sobre género y pobreza, hubo una convocatoria titulada “Primer Concurso de Incentivos a la Investigación sobre Género y Pobreza”. Resultaron seleccionados cuatro proyectos, de los cuales dos recibieron menciones especiales debido a que abordaron temas relacionados al uso del tiempo; en Argentina escasean estudios representativos sobre tal problemática.

Se trata de las investigaciones dirigidas por Laura Fanny Ávila, de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), “Uso del tiempo en trabajadoras rurales temporarias del taller La Esperanza del Mañana”, y por Adriana Causa y Karina Biadesca, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), “Mujeres del Sur. Concepciones nativas de la pobreza, uso del tiempo y mercado laboral.

El Observatorio impulsará, además, la creación de redes entre organizaciones no gubernamentales especializadas en pobreza y aquellas dedicadas al género.

09/AW/RMR/GG

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles.Acepto Leer más

Skip to content