Nulo referéndum para abolir la ley de inseminación artificial

SALUD
   La movilización de la iglesia católica inhibió la participación
Nulo referéndum para abolir la ley de inseminación artificial
Cimac | Roma.- 14/06/2005

Con la decisiva movilización de la Iglesia Católica en favor de la abstención, fracasó el referéndum popular votado el domingo y lunes para abolir en gran parte la ley de inseminación artificial, una de las más restrictivas de Europa.

El referéndum fue declarado nulo al votar sólo el 25,9 por ciento de los casi 50 millones de ciudadanos convocados a las urnas, a lo que Emma Bonino, del partido Radical, calificó como "una derrota superior a la imaginada", luego de que ella había recolectado medio millón de firmas necesarias para esta consulta.

El canciller italiano Gianfranco Fini, líder de la derechista Alianza Nacional, ha quedado en serios apuros tras romper con el 90 por ciento de su propio partido e ir a votar en favor del Sí, difunde hoy la agencia RIMA.

Fini dijo que se negaba a renunciar, pero en Alianza Nacional, principal aliado del premier Silvio Berlusconi en el gobierno, el ajuste de cuentas comenzó de inmediato entre los principales caciques de los ex nostálgicos del fascismo.

El referéndum contenía cuatro preguntas. Una respuesta positiva habría eliminado la equiparación de los embriones a las personas humanas y la prohibición de congelarlos o aceptar donaciones de óvulos y semen de donantes externos a las parejas estables y heterosexuales que sufren de esterilidad, las únicas que pueden someterse a la fecundación.

La ley, aprobada en febrero de 2004, impone también que las mujeres se implanten en sus úteros hasta tres embriones. No pueden producir más en cada ciclo de inseminación.

Solo uno de cada cuatro italianos se presentó a votar, sobre todo en las regiones del subdesarrollado sur. En Calabria se registró el más bajo nivel de asistencia, con el 12,7 por ciento, mientras que en Sicilia fue del 15,7 por ciento y en Campania (cuya capital es Nápoles) llegó al 15,6 por ciento.

Por el contrario, la concurrencia fue del doble en las regiones centrales de tradición "roja", como Emilia Romagna, capital de Bolonia, donde fueron a votar el 41,6 por ciento de los ciudadanos. En Toscana, la capital de Florencia) se llegó al 39,7 por ciento.

En las grandes ciudades hubo más participación en el referéndum. En esta capital italiana, Roma, la asistencia fue del 35 por ciento, en Milán del 33,6 y en Turín del 34, pero en ninguna región se logró perforar el 50 por ciento más un voto que es imprescindible para que la consulta sea válida.

EL ABORTO

El líder de los Democráticos de Izquierda, principal partido de oposición, Piero Fassino, advirtió que "el próximo paso será atacar la ley del aborto".

La ley que legaliza la interrupción de la maternidad en los primeros tres meses del embarazo, exclusivamente en estructuras hospitalarias públicas, fue ratificada en un referéndum que votó favorablemente el 63 por ciento de los italianos, pese a la campaña contraria que encabezó en 1981 el Papa Juan Pablo II.

El gran vencedor de la batalla referendaria de ayer, el cardenal Camillo Ruini, vicario del pontífice en Roma y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. El sacerdote orientó la movilización para boicotear el referéndum, pero negó que en los planes de la Iglesia esté ahora en la mira la ley 194 que sancionó el aborto en la católica Italia hace un cuarto de siglo.

"No sé quien inventó esta pequeña fábula", dijo ayer el cardenal Ruini. "Estamos contra el aborto, pero no queremos modificar la normativa", apuntó el representante de la iglesia católica.

Auspiciamos sí que en la aplicación de la ley se tenga en cuenta lo más posible la importancia de favorecer la vida". Ruini dijo que el resultado "iba más allá de lo que presumíamos" y que estaba "sorprendido por la madurez del pueblo italiano".

2005/SJ