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¿Para dónde vamos, señor presidente?

Por Soledad Jarquín Edgar

Cada vez que un presidente de México va al Congreso de la Unión para rendir “su informe”, el resto del país tiembla, porque nunca faltan las sorpresas. La última fue la de hace cuatro días. Cosa de nada. La poca audiencia esperaba información sobre la marcha, el estancamiento o el retroceso de este país, pero no hubo nada.

Como si los ciudadanos no tuviéramos el derecho estar informados, Fox decidió “terminar con un rito” y nos dejó con un palmo de narices esperando las cifras. Que, cierto, muchas, muchísimas veces estuvieron disfrazadas, maquilladas, dirán algunos, pero que al menos nos daban una idea. Hoy, Fox nos sume en la incertidumbre. ¿Para dónde vamos, señor presidente?

Le bastaron 40 minutos para leer 26 páginas. Acabar con un rito e iniciar otro, el de las frases y frases. Adosar pagarés al Congreso. Lavarse las manos para usar su mismo lenguaje. Pero nunca dijo si vamos para atrás o para delante. Nada de nada. Y, lo peor, todos estaban tan contagiados y sorprendidos que, a excepción de un grupo de diputados perredistas, nadie reaccionó. Ellos corearon: ¿dónde está el informe?

Hoy Fox dice que anda informando en los estados. Lástima que no vendrá a Oaxaca; aquí los maestros le hubieran puesto una rayita más al tigre, como las que hicieron el favor de poner en la casa de la maestra Elba Esther. Luego dicen que por qué los jóvenes oaxaqueños difícilmente encuentran trabajo fuera del estado; nada más de saber que son de Oaxaca, los empresarios se asustan.

La pregunta que nos hemos hecho algunas personas es ¿dónde, dónde está el informe, señor presidente? Y a esa pregunta le agregamos: y, ¿dónde están las respuestas que esperamos las mujeres?

Vimos minuciosamente la intervención de Vicente Fox en el Congreso. Pero nada. Como señalaban los políticos, fue un informe sin informe, informe spotero, y la senadora Sauri Riancho fue más clara, sin duda: fue, dijo ,un infomercial. Es decir, la continuación de la propaganda comercial que días antes había llevado a la televisión el presidente de México.

Las mujeres –lo conté- fuimos nombradas sólo en una ocasión. El tema representó 30 segundos de los 40 minutos que duró el infomercial.

Sin duda, como hemos dicho, en “una línea perdida” nos llamó valientes. No sé si por enfrentar este México inequitativo donde el hecho de ser mujeres implica sueldos menores, dobles jornadas de trabajo; por la inseguridad pública y privada o por la pobreza en la que las mujeres hacen frente a la vida. Sólo por citar algunos datos.

Los cierto es que, no queda la menor duda, ésas podrían ser algunas de las razones para ser valientes, como dice el presidente Fox a quien, por cierto, se le olvidaron las mujeres asesinadas, las asesinadas por la misoginia o las asesinadas por la negligencia administrativa, como las que mueren por cáncer cérvicouterino, de mama o por causas relacionadas con la maternidad.

Quiera o no, la ceremonia del Informe Presidencial seguirá siendo un circo, un espectáculo que nos deja ese sabor de nada a las y los mexicanos. Los informes -los que acaban con el rito y los anteriores- está visto, han sido sólo acciones de trámite donde las mujeres no estamos. Ya hacía Miriam Ruiz, de la agencia Cimacnoticias, el recuento (1 de septiembre de 2005) y el balance es negativo. Somos, como dicen, “las innombrables de los informes de gobierno”. No existimos no estamos, aunque juntas seamos la mitad de la población.

En 2003, Fox dedicó el mayor espacio a las mujeres al referirse a las más de 400 asesinadas en Ciudad Juárez y Chiapas. Para ello escribieron tres párrafos. Al año siguiente y, sólo tres meses después de asegurar que en su gobierno la perspectiva de género ocupaba un lugar central en su gobierno, dijo que el feminicidio en Juárez era una ofensa para el país y sostuvo aquella frase de que su gobierno no evade ni endosa su responsabilidad.

En 2002, en el segundo informe, resaltó los beneficios del programa Arranque Parejo en la Vida, impulsado junto con su esposa Marta Sahagún para disminuir la muerte materna y neonatal. Para el primer informe del gobierno del cambio, como fanfarronea, las mujeres fuimos mencionadas en cinco líneas.

Sin embargo, habría que decirlo, no es el primero ni el único presidente que se olvida de la existencia de las mujeres, de rendir cuentas sobre las políticas públicas que hablan de equidad; todos los anteriores han omitido el pequeño detalle que nos interesaría a poco más de la mitad de la población, es decir, nosotras, las mexicanas.

De quien contestó el informe, el diputado Heliodoro Díaz Escárraga, habría que decir que le faltó algo de fuerza en la voz; incluso estaba tan emocionado que en algunos tramos se le quebró, lo que hizo volver la vista del Presidente hacia el oaxaqueño.

Sí hubo reproches implícitos. Acusaciones mutuas en ambos mensajes. Uno hablaba de la construcción de muros y no de puentes. El otro pidió más responsabilidad en la gestión y no endosar facturas al Congreso. Y como estamos en tiempos de Benito Juárez -al menos entre quienes se olvidaron primero de él, porque se creyeron aquello de que habían remontado la historia, como los mismos priístas- Díaz Escárraga lo citó y provocó un aplauso generalizado.

No sabemos que rumbo tendrá este país. Pero Informe no hubo. Mensajes políticos sobraron. Parecía mitin partidista, algunas veces de bajo nivel. Mientras, nos quedaremos con nuestras dudas y vuelvo a preguntar: ¿Para dónde vamos, señor presidente?

*Periodista mexicana

05/SJ/YT

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