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Para industriales, el cambio climático es asunto mercantil

Los industriales son el principal obstáculo para que los sistemas de cambio climático se transformen en energías renovables, debido a que a las y los legisladores les interesa más la cuestión mercantil del impacto social y ambiental que establecer mecanismos para disminuir los daños del efecto invernadero.

De acuerdo con Carlos Gay García, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien participó en la Conferencia sobre Cambio Climático Construyendo puentes en el cambio climático: De las negociaciones internacionales a la realidad nacional, local y
ciudadana, llevada a cabo el 4 y el 5 de noviembre en el Museo de la Ciudad de México, se requieren 149 mil millones de dólares para paliar estos efectos.

El especialista alertó que, de no ser así, se podrían perder 80 millones de hectáreas de bosque y alrededor de 80 mil millones de dólares; asimismo, la temperatura aumentaría de dos a siete grados centígrados globales durante los próximos cien años, lo que resultaría catastrófico.

Las metas específicas para reducir el impacto del cambio climático en el mundo serán fijadas en la Conferencia de Copenhague, Dinamarca que se realizará este mes, pero científicos, expertos y representantes de la sociedad civil, coincidieron, durante el foro antes mencionado, en que la reunión internacional se negocia con una visión mercantil que impide avanzar en los retos.

Carlos Gay manifestó que los políticos no ven el cambio climático como un problema inmediato: ellos están blindados ante la debacle financiera porque viven bien, tienen chofer, los llevan y los traen, pero quienes viven los efectos más de cerca son los habitantes, el resto de los mortales.

Consideró que los políticos, si dicen algo desagradable, pierden la próxima elección: no viven en la realidad del resto, viven su propia realidad. No han tomado en serio Copenhague.

Y es que el panorama frente al cambio climático es de incertidumbre, porque si no se hace nada de aquí al 2100, la temperatura puede incrementarse de uno a seis grados centígrados globales, lo cual representa una barbaridad.

La temperatura, en los últimos mil años, ha subido alrededor de siete grados; podemos conocer las consecuencias, pero la preocupación es que no sabemos con exactitud qué va a pasar en un futuro. Tenemos parámetros y estamos viendo algunos efectos, pero no hay certidumbre, indicó el investigador.

Durante la mesa panel Cambio climático; diversas visiones de un mismo problema, el científico debatió el tema con María Elena Fierro, de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat); Martha Delgado Peralta, secretaria del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal; Linda Adams, directora de la
Agencia de Protección Ambiental de California, y Bárbara Unmüssig, presidenta de la fundación Heinrich Böll.

Linda Adams señaló que se requieren estrategias locales para no depender de las decisiones de otros países. Los estados, regiones y las mismas comunidades pueden desarrollar sistemas para proteger su entorno como lo han hecho algunas entidades en Estados Unidos, como California o Arizona.

Asimismo, dio a conocer que la Organización de las Naciones Unidas informó que el 80 por ciento de la solución para revertir los efectos negativos se centrará en estrategias nacionales, estatales y regionales.

Sin embargo, añadió: el presidente Obama envió una iniciativa de Ley al Congreso de Estados Unidos, pero es poco probable que se apruebe antes de Copenhague, por cuestiones políticas. Obama está convencido de que Estados Unidos debe regresar a la situación ambiental de 1990, pero el Congreso debe aprobar su iniciativa. El problema es que la mitad del Congreso es republicana y no quieren que el presidente gane esta negociación. Por eso sería difícil lograrlo.

Ese planteamiento dio la razón a los expertos en la materia, quienes indicaron que el problema se ha politizado; por esta razón, las expectativas de los resultados de Copenhague no son alentadores, pero es necesario estar ahí.

La representante de California aseguró que el gobernador de esa entidad, Arnold Schwarzenegger, está conciente del problema y que, aunque es republicano, puede influir para impulsar las estrategias de aplicación de nuevos sistemas que generen energía renovable.

Hay siete estados americanos y mexicanos que son observadores del programa de California hacia el 2012. Estados Unidos va a tener que desarrollar estrategias con los países en vías de desarrollo para entrar en el mercado del carbono. Por ejemplo, hay normas en Estados Unidos para protección forestal y se pueden adoptar estos protocolos para los bosques mexicanos, dijo, y añadió:

El Departamento de Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas trabajan con provincias de Chile para generar tecnología y realizar un acuerdo para su implementación. Otro ejemplo es una fábrica de cemento de California que importa cemento de China; si se regulan las normas, podría exportar más. Se trata de tener enfoques sectoriales.

Martha Delgado, secretaria de Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal, reconoció que las negociaciones internacionales son complejas. Es desesperante no poderse poner de acuerdo por intereses diferentes y por el interés económico.

Recordó que tardaron casi 15 años para reconocer que el cambio climático es un fenómeno antropogénico, pero indicó que es necesario asistir a las reuniones internacionales porque dan un poco de luz para los gobiernos locales.

En el Distrito Federal, informó, se realizan 30 millones de viajes diarios; 3l 86 por ciento de la población utiliza transporte público, y se emplean 35 metros cúbicos de agua por segundo para 10 millones de habitantes.

Es una megaciudad. Hemos logrado disminuir en seis por ciento del efecto invernadero con una serie de estrategias implementadas en el último año, sólo con cambiar la forma de decidir para alcanzar metas cuantitativas.

La crisis del cambio climático obliga a actuar, enfatizó, e indicó que la lentitud para tomar decisiones entre los diferentes niveles de gobierno afecta más al ambiente.

Invertir en estrategias para revertir los efectos del cambio climático, aunque resulte
caro, es redituable porque los gases deterioran el clima, la calidad de aire y evidencian la ineficiencia para el uso de energía.

Entre las medidas para disminuir los efectos negativos del cambio climático en el Distrito Federal destacan las viviendas ecológicas, la renovación de una flota de 100 taxis, una norma de calentamiento global y la renovación de 160 autobuses con nueva tecnología de diesel traído de la frontera.

De la fundación Heinrich Böll, Bárbara Unmüssig detalló que las cantidades de dióxido de carbono se pueden negociar dentro del país y que ésa puede ser una solución. Los certificados para intercambio de emisiones se deben negociar, no
regalar; lo que se ve es que no están creando incentivos para lograrlo.

Por su parte, María Elena Fierro, representante de Semarnat, destacó que la transformación y adaptación al cambio climático representa un costo mayor para las empresas, y que ése es el motivo por el que no se ha avanzado.

De lo que proponen los técnicos y expertos, los recursos aprobados sufren muchas modificaciones. Urge que el gobierno ponga metas de generación de energías renovables.

Recordó que el presidente Felipe Calderón Hinojosa, hace tres semanas, se comprometió a no invertir más en energía fósil y a emplear esos recursos utilizarlos para impulsar proyectos que hagan más eficiente la generación de energía renovable.

Sin embargo, Carlos Gay hizo ver que, aun ahora, las autoridades atribuyen los cambios drásticos a la naturaleza, cuando en realidad se deben a la mano del hombre. Las causas principales se originan en los países desarrollados, que han afectado más de lo que imaginaban.

Insistió en que se trata de un asunto político y económico porque así lo han tomado, pero urgió a ver más allá, porque es un problema ético: mientras no se vea así van a seguir peleando. Ahora no hay dónde moverse: somos muchos y muy poco espacio hacia la atmósfera.

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