Inicio Parte Francisca Reyes, organizadora de mujeres campesinas

Parte Francisca Reyes, organizadora de mujeres campesinas

Por Guadalupe López García

La presidenta honoraria vitalicia y una de las fundadoras de la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas A.C. (UNMMAC), Francisca Reyes Castellanos, murió el pasado 16 de diciembre a la edad de 93 años.
 
La activista por los derechos de las mujeres fue esposa del comunista y ex preso político Gerardo Unzueta Lorenzana, quien falleció este domingo a la edad de 91 años. Le sobreviven un hijo y tres hijas, ocho nietas y nietos y dos bisnietos.
 
Hace dos meses, Francisca sufrió una fractura de cadera y a partir de ahí comenzó a decaer. “Estaba cansada”, expresó su hija Ana Geraldina. A su padre le aquejaba un cáncer de pulmón. Una neumonía y falla cardiaca le provocaron la muerte.
 
El matrimonio de la pareja que se conoció cuando militaba en el Partido Comunista Mexicano (PCM) duró 63 años. Ana Geraldina narra que siempre hubo una relación cariñosa entre Francisca y Gerardo.
 
Fue una lucha política conjunta, pero su madre nunca dependió del trabajo de él. Igualmente, quien llevaba la carga de la familia era ella; pese a las etapas críticas, nunca les faltó comida. “No sé cómo le hacía, pero mi mamá nunca nos dejó sin comer”, recuerda Ana, entrevistada durante el funeral de su padre.
 
Francisca –quien estudió la primaria y una carrera comercial como estenógrafa– siempre impulsó a sus hijas e hijo a estudiar. Ella consideraba que la educación es el principal mecanismo para salir adelante, aunque Ana Geraldina reconoce que tuvieron varios problemas económicos y políticos para hacerlo.
 
Unzueta Lorenzana nació en Tampico, Tamaulipas, y fue destacado militante de izquierda, escritor, periodista y ex preso político durante el movimiento estudiantil de 1968.
 
Reyes Castellanos –originaria de Las Esperanzas, Coahuila– se distinguió por la acción organizada de las mujeres campesinas y de las organizaciones ejidales en la Comarca Lagunera, relata el mismo Unzueta.
 
En 1964 Francisca Reyes fundó –junto con otras militantes comunistas– la UNMM. Era un frente político en aquel entonces, indica Ana Geraldina. La Unión, conformada por sindicalistas, trabajadoras, maestras y exiliadas, se afilió a la Federación Democrática Internacional de Mujeres, y en un principio mostró una postura crítica del feminismo de aquel entonces.
 
Durante la represión de 1968, Ana Geraldina expresa que la principal angustia de los familiares de los líderes no era tanto que fueran encerrados, sino que estuvieran vivos.
 
Francisca iba a la penitenciaría de Lecumberri todos los domingos a visitar a Gerardo. Llevaba la comida. “Nosotras –las hijas– éramos los correos”, al introducir clandestinamente las cartas entre los presos y sus compañeros, cuenta Ana. 
 
Cuando el ambiente político fue cambiando, la UNMM se transforma (en 1990) en asociación civil, para desarrollar diversos proyectos en La Merced, entre ellos, la estancia infantil “La Semillita”. Actualmente se atienden a 180 niñas y niños de madres y padres trabajadores de la zona, cuenta Margarita Zamudio Abarca, actual presidenta de la UNMMAC.
 
Para Zamudio, la muerte de Francisca Reyes es una pérdida muy grande para quienes luchan por los derechos de las mujeres, las y los niños. Entrevistada vía telefónica, destaca la entrega de “Paquita” en ese proyecto que dejó después de tener problemas con su salud, pero del cual siempre estuvo al pendiente.
 
Otra de sus hijas, Dolores Unzueta, destacó el trabajo de Francisca en favor de las mujeres, en especial de las trabajadoras y de sus hijas e hijos. Desde la UNMMAC apoyó todas las iniciativas que tuvieran que ver con sus derechos, siendo la creación de guarderías una demanda permanente, señaló vía telefónica.
 
Por su trayectoria, Reyes Castellanos recibió varios reconocimientos, entre ellos una mención especial del Premio Nacional al Voluntariado 2003, entregado por el entonces presidente Vicente Fox, y un homenaje en ese mismo año por parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
 
En 2005, en el marco del aniversario del sufragio femenino, el Instituto de las Mujeres del DF le otorgó la Medalla Omecíhuatl por su lucha por el voto de las mujeres en los años 50.
 
En 2007, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) le entregó el reconocimiento “Hermila Galindo” –junto con Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) y el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE)– por promover los derechos femeninos e impulsar la equidad de género en la Ciudad de México.
 
En 2010, a propuesta de varias organizaciones civiles, recibió por parte de la Fundación Doctor Simi una medalla de plata por su labor altruista. En 2014, Francisca se reunió nuevamente con sus compañeras durante el 50 aniversario de la UNMMAC.
 
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