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Pederastia en México

Por Lucero Saldaña

En cinco años se detectaron más de 4,000 páginas de pornografía infantil en Internet en nuestro país, según la policía cibernética recientemente creada. Desde España se ha dejado al descubierto que las redes de pederastia que operan allí tienen conexión con países latinoamericanos como México, Argentina, Chile, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Uruguay, realizando un operativo policial que reflejó 900 conexiones de las cuales 200 son de México.

En el 2003 se detectaron 364 sitios de pornografía en Internet, de los cuales el 5% corresponde a menores de un año, 7% menores de 9 años, 14% de 4 a 8 años, un 36% sólo niñas y niños de 12 años, y un 38% de 13 a 17 años. De conformidad con datos de la Policía Federal Preventiva, 20 millones de dólares se estiman de ingresos al año por esta detestable actividad.

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia ha señalado que se calculan 17 mil niños explotados por el comercio sexual infantil, existiendo un tráfico de infantes entre México y Estados Unidos de 260 mil menores con destino al sexo servicio.

Esta es una de las causas de la desaparición de infantes en nuestro país. Donde también, el Instituto Nacional de Migración acepta que en el país operan 100 bandas dedicadas al tráfico de personas y 10 de ellas están especializadas al tráfico y trata de menores.

Las estimaciones de 7 mil millones de dólares de ganancias por el tráfico y explotación de menores nos demuestran que estamos hablando de un fenómeno grande y en crecimiento aunque no parece tener una base de información sólida, dado que no hay un área en el país que se aboque especialmente y con el profesionalismo para atender dicha barbarie.

Si bien debemos reconocer la tarea inicial de la policía cibernética que tiene un área para las investigaciones sobre los delitos contra menores, con una base de datos nacional y con investigaciones sobre patrones, rangos, preferencias y modus operandi de los delincuentes en México, este nauseabundo comercio requiere de una mayor voluntad política que permita una efectiva coordinación de recursos.

Recordemos los casos de varios pederastas extranjeros que han cometido hechos delictivos de esta índole. Robert Decker principal dirigente de la organización de pedofilia en Acapulco, Guerrero.

Sujeto de origen Estadounidense que coordinaba hospedaje, tours, servicio de “abejitas con miel” de 8 a 16 años y que aunque fue capturado in fraganti, salió libre bajo fianza por 500 pesos. No obstante, gracias a que su documentación migratoria tenía irregularidades, fue detenido al llegar a EU por llevar fotografías que lo vincularon con este delito.

En San Luis Potosí 60 niños y niñas fueron escondidos en una casa considerada para polleros y trasladados a Saltillo, Coahuila, donde por el papeleo en los trámites se tardaron dos días y cuando la policía logró entrar a la casa, ya no los encontraron. No se volvió a saber de ellos.

Lo virtual no existe, los riesgos son reales, la pederastia es un delito silencioso, se ha intentado acallar, por los altos intereses económicos.

Acapulco, Guerrero también ha sido un destino atractivo para este tipo de actividades ilícitas, conocido por los medios han sido los condominios de pedófilos, o los centros para niños desamparados como “La Esperanza” que terminó siendo la sede de una sórdida empresa ilegal que reclutaba a niños de la calle y que las ONG´s han denunciado.

También hemos tenido noticias por la prensa de 108 niños robados en el Distrito Federal, Estado de México, Guerrero, Tijuana, Ciudad Juárez, Guadalajara, Matamoros y Puebla. Así mismo tendrían que investigarse los vínculos con sectas satánicas que sacrifican a menores.

Sabiendo que en todos estos lugares y por supuesto en Cancún, Quintana Roo, no sólo Lydia Cacho ha sido amenazada y denunciada para ir a la cárcel por haber puesto al descubierto las redes que abusan de niños y niñas, sino también la vida y libertad de las víctimas de los pederastas corren ese riesgo.

Ahora Edith Escalada es una de ellas, al denunciar el abuso sexual que sufrió desde niña, hoy cuenta con 21 años y ha sido presionada por personas cercanas a Surcar Kuri, al grado de que se retractó de todas sus acusaciones ante notario en Estados Unidos, fuera del marco jurídico mexicano, incluso, fue internada en un centro siquiátrico en California.

Lo que nos hace falta, repito, es voluntad y acción coordinada para el combate ante fenómeno tan monstruoso.
*Periodista Mexicana

06/LS/LR
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