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Plan b- Juegos decembrinos

Por Lydia Cacho

Luego de meditarlo con toda seriedad, he llegado a la conclusión de que vale la pena plantear un mínimo reglamento para que las fiestas decembrinas en realidad sean divertidas.
 
Para ello he decidido presentar algunas propuestas para compartir con la familia y las amistades; usted dirá si se suma a esta noble causa para democratizar las vacaciones.
 
Multa: Cada vez que alguna persona invitada a las cenas, brindis o pachangas mencione las palabras Peñanieto, Gurerracontralasdrogas, Elchapoguzmánandaporaquí, Elprinosrobólaselecciones, Elbaesterestácomooperada, o Enestepaísnohaydemocracia, deberá poner un billete de 50 pesos en una caja controlada por la señora o el señor de la casa.
 
Las multas serán efectivas a lo largo de todas las vacaciones y durante las comidas, cenas y recalentados. El dinero reunido será donado hasta después del 6 de enero (porque la regla también aplica para la merienda de rosca de reyes) a alguna asociación civil de su localidad que trabaje para mejorar al país y sus habitantes, incluyendo la protección de personas o animales.
 
Diga no al güeycot. Güeycot: dícese de la acción llevada a cabo por un individuo que se hace güey durante las vacaciones y deja todo el trabajo en manos de una o varias mujeres de la familia, boicoteando así las vacaciones de quienes sólo trabajan, acaban agotadas y no disfrutan las fiestas.
 
La resistencia civil al güeycoteo es vital para llevar a cabo unas fiestas en las que todas las personas disfrutan y todas colaboran repartiendo el trabajo desde que se sirve el primer tequila y se pone la mesa, hasta que se lava el último cubierto o se reacomoda al burro del nacimiento.
 
Propóngase unas fiestas sin güeycoteadores o güeycoteo. Asigne tareas desde temprano para fomentar unas vacaciones o fiestas democráticamente divertidas.
 
Cápsula del tiempo. Antes de que la concurrencia haya brindado de más para recordar cómo sostener un bolígrafo, o que la banda joven pierda interés en la compañía adulta, entregue papel y pluma a cada persona y pídales que escriban un breve mensaje de cómo se sienten ahora y cómo les gustaría ver a su país y a su familia en una década.
 
Siembre la cápsula del tiempo dentro de una botella en un jardín, o en una maceta, y acuerde con las generaciones más jóvenes quién se hará responsable de rescatarla en una década.
 
Quemar la nave. Es una práctica de la casa que comenzó como un juego de psicomagia y con los años se convirtió en una divertida tradición.
 
Encienda una fogata (si tiene jardín o está en un lugar al aire libre), una chimenea, un fuego controlado en una olla de barro o en un asador.
 
Entregue un papel y un lápiz o bolígrafo a cada persona y pídales que escriban algo que estén dispuestas a desechar para el año venidero; puede ser un aspecto de la personalidad que nos detiene, algún resentimiento que nos desgasta, algún miedo del cual ya se quiere prescindir, o los resquicios del triste recuerdo de una o un gandul que estuvo en nuestras vidas.
 
Tírelo al fuego y brinde por la liberación. Como no es religión no se trata de creer sino de atreverse y divertirse, que para eso son las vacaciones.
 
Twitter: @lydiacachosi
 
*Plan b es una columna publicada lunes y jueves en CIMAC, El Universal y varios diarios de México. Su nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso tradicional, o el Plan A, no cubrirá.
 
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