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Pobreza y embarazos truncan educación de las niñas

Por Gladis Torres Ruiz

De acuerdo con cifras recientes del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, la tasa de matriculación de niñas en la primaria es de 103.9 por ciento, mientras que la de los niños es de 102.6 por ciento. En secundaria, la tasa es de 84.4 por ciento en niñas y de 80.4 por ciento en niños.

Sin embargo, esa tendencia se pierde en niveles educativos superiores, según el reporte la Infancia Cuenta en México 2009: “Desde los 14 a los 17 años, dependiendo de la entidad, la cantidad de niños en las escuelas supera a la de las niñas”.

En el reporte, realizado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), se afirma que la proporción de población sin instrucción es mayor para las mujeres que para los hombres, sin importar si la localidad es urbana o rural.

A lo anterior –explica Redim– se suman la pobreza y la crisis económica actual que tienen un impacto negativo en la educación de las niñas, toda vez que las familias sin medios económicos para educar a todos sus hijos e hijas “consideran más importante enviar a los niños que a las niñas a la escuela”.

En 2008, más de 357 mil niñas y niños entre 5 y 11 años de edad no acudían a la escuela por diversas causas.

Para 2009 más de la mitad de la población infantil del país se encontraba en situación de pobreza patrimonial (62.2 por ciento) y uno de cada cuatro niños y niñas (28 por ciento) no tenía los ingresos suficientes para cubrir sus requerimientos alimenticios, indica la oficina en México del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

En entrevista, Nashieli Ramírez, consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, advierte que mensualmente las familias mexicanas gastan en promedio 242 pesos al mes por niña o niño que estudia en escuela pública.

“Es decir, en promedio estás gastando 242 pesos en varias cosas: en pintura para la escuela, para el paseo del que no te avisaron, del festival de no sé qué. Esa cantidad no es estratosférica, pero si tomamos en cuenta que el salario mínimo diario es de 55 pesos, pues ya vemos el panorama”, explica.

“Pensamos que la educación es un factor estructural para romper el círculo vicioso de la pobreza”, pero si no aseguramos a las y los niños su derecho a la educación lo que estamos haciendo es perpetuar la pobreza y las brechas de desigualdad, subraya.

DISCRIMINADAS

A la deserción escolar de las niñas por motivos económicos se suma el abandono de la escuela provocado por el embarazo adolescente. A decir de especialistas, la escasa o nula educación sexual que recibe la infancia mexicana contribuye a ese fenómeno.

La directora de la organización civil Afluentes, Gabriela Rodríguez, explica que las adolescentes de niveles socioeconómicos bajo y medio bajo son las más vulnerables a presentar embarazos no planeados e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

La experta señala que la cifra de mujeres embarazadas más alta se encuentra entre las de 16 a 20 años de edad, es decir cuando se encuentran en la transición de preparatoria y universidad.

El 55 por ciento de las madres menores de 20 años tiene embarazos no deseados, de ese total sólo 5 por ciento recurre al aborto. El 95 por ciento restante va a tener el hijo o hija aunque no sea deseado.

Gabriela Rodríguez afirma que las mujeres todavía tienen la connotación de que el aborto es pecado, a lo que se agrega que se enteran tardíamente de su embarazo y la falta de información y acceso a los servicios de salud.

“La mayoría de ellas son estudiantes que viven con sus padres y les hace falta educación sexual y reproductiva, así como acceso a servicios de salud amigables”, observa.

Ipas México apunta que cada minuto nacen tres niñas y niños en el país y uno de ellos es de madre adolescente. Existe 60 por ciento de riesgo adicional de mortalidad materna entre adolescentes embarazadas y más posibilidad de que estas mujeres abandonen la escuela por falta de recursos y discriminación.

Rodríguez abunda que los servicios públicos de salud para las adolescentes no son accesibles, además de que las jóvenes carecen de información en prevención del embarazo y para postergar el tener hijos.

Las niñas pobres y sin educación de entre 15 y 16 años deciden casarse y tener hijas e hijos al considerar que no tienen otra mejor opción de vida, detalla la directora de Afluentes.

Para 2010 en México había 30.5 millones de niñas y niños de entre 0 y 14 años, lo que representa 28.1 por ciento de la población total, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo).

Las entidades con mayores porcentajes de menores de edad son Chiapas y Guerrero; mientras que los más bajos son Distrito Federal, Colima, Nuevo León, Baja California Sur y Yucatán.

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