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Polanski, ¿genio o pedófilo?

Por Sanjuana Martínez

¿O ambas cosas? La pregunta va más allá: ¿es posible ser genio y violar a una niña de 13 años? A Roman Polanski le han surgido decenas de famosos defensores que exigen su liberación, entre los que se encuentran los mexicanos Alejandro González Iñarritu, Guillermo del Toro Y Gael García Bernal.

Lo más interesente en el debate sobre la deuda pendiente de Polanski con la justicia estadounidense son los argumentos que utilizan quienes defienden al director francopolaco de algo indefendible: un crimen sexual contra una menor de edad.

Pareciera que este matiz no ha importado a las decenas de personalidades del cine que han decidido hacer corporativismo y sumar su firma a un manifiesto que quedará para la historia como la defensa de algo moralmente equivocado.

Las simpatías en favor del Polanski pedófilo y genio del séptimo arte tienen como argumento principal el sufrimiento que ha padecido a lo largo de su polémica vida: su madre murió en Auschwitz embarazada de cuatro meses; su esposa Sharon Tate fue asesinada, también embarazada, por Charles Manson; padeció 43 días de cárcel y ha vivido 32 años de exilio de Estados Unidos para evadir la justicia.

Sus defensores argumentan que ese sufrimiento compensa y paga con creces su delito. Sostienen que incluso la víctima ya lo perdonó y recibió una compensación económica. Hay quienes señalan que cuando sucedieron los hechos tener “relaciones consentidas” con menores era algo “más normal” que ahora. Otros definitivamente lo exculpan refiriéndose a la víctima como a “una adolescente de 13 años” ofrecida en bandeja de plata por su propia madre. Y, finalmente, la mayoría coincide en exculparlo de ir a la cárcel porque tiene 76 años de edad.

El manifiesto por su libertad está firmado por más de 700 personalidades, entre quienes se cuentan los cineastas Martin Scorsese, David Lynch, Alain Tanner, Pedro Almodóvar, Michael Mann, Wim Wenders, Julian Schnabel, Woody Allen, Costa Garvas, Alejandro González Iñarritu, Wong Kar Waï, Walter Salles, Ettore Scola, Bertrand Tavernier, Claude Lelouch y Abderrahmane Sissa.

A ellos se unieron los escritores Milan Kundera, Pascal Bruckner y Bernard-Henri Levy, y las actrices Isabelle Adjani, Jean Moreau, Tilda Swinton, Fany Ardant, Penélope Cruz y Mónica Belluci, junto con cantantes como Joaquín Sabina, e instituciones de la envergadura de la Cinemateca Francesa, el Festival de Cannes o la Sociedad de Autores y Compositores Dramáticos.

Sorprende la facilidad con la que estas personas ofrecieron su firma en un manifiesto que avala, lamentablemente, la conducta delictiva de un hombre. Más allá de la genialidad y el sufrimiento de Polanski, se trata de un violador que narcotizó y emborrachó a una niña para luego violarla oral, vaginal y analmente.

Los hechos son los hechos: Polanski abusó sexualmente a Samantha Geimer en marzo de 1977. La madre de la niña era admiradora del cineasta y le propuso fotografiar a su hija, dado que Polanski ya había hecho una sesión para “Vogue” con Natassja Kinski cuando ella tenía 15 años. El director condujo a madre e hija a la villa de Jacquelline Bisset y luego fueron a la residencia de Jack Nicholson.

Polanski le administró a la niña una droga llamada Quaalude; luego la sodomizó y le obligó a hacerle una felación: “Se acercó y me besó. Tenía miedo de él porque no había nadie más allí. Yo le dije que se alejara de mí. Se emborrachó y luego…”, cuenta Samantha en su declaración, donde señala que fue terriblemente violada. Madre e hija acudieron a la primera comisaría en California y lo denunciaron esa misma noche.

Durante los últimos 32 años, la víctima ha intentado olvidar aquel trauma e incluso ha declarado públicamente que perdona a su agresor, particularmente porque no quiere revivir aquellos momentos dolorosos. Polanski fue detenido y recluido en un hospital mental cerca de Los Ángeles y luego se declaró culpable de violación de una menor, suministro de estupefacientes y rapto. Llegó a un acuerdo económico con la víctima y la fiscalía aceptó que pasara 43 días en la cárcel. Los cargos se aligeraron hasta considerar la violación una “relación consentida”, pero el asunto no concluyó.

El juez Laurence J. Rittenband no se sintió satisfecho y prometió hacer justicia. Persiguió a Polanski hasta que murió en 1993. Ahora el fiscal del condado de Los Ángeles Steve Cooley esta dispuesto a terminar el trabajo junto con la justicia suiza, que rechazó el martes 20 de octubre dejar en libertad provisional al cineasta detenido desde el 26 de septiembre. Los delitos sexuales en Estados Unidos y Suiza no prescriben.

Sin embargo, las presiones de distintos niveles de poder para liberar a Polanski son fuertes: desde el presidente francés Nicolás Sarkozy hasta la futura directora de la Unesco, Irina Bokova.

¿Por qué existe un rasero distinto para medir a los pedófilos célebres? ¿Está justificada cualquier conducta de un artista, escritor o director de cine sólo por su genialidad? Preguntas cuyas respuestas conocemos todos, ¿o no?

09/SM/YT

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