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Por primera vez en la historia “hasta dios tiene competencia”

Por Soledad Jarquín Edgar

Pat Roy Mooney, premio Nobel Alternativo de “Derecho a la Vida” otorgado por el Parlamento Suizo, sostuvo que la oferta científica en el mundo es acabar con el hambre, encontrar la cura a enfermedades como el cáncer, crear árboles para no tener que talar más los bosques… pero luego advierte sobre ¿quién, entonces, controlará esta industria?

Ante el avance, sin regulación ni control, de la biotecnología -el experto en agricultura, biodiversidad y tecnología-, dijo que las nuevas tecnologías de conversión son una amenaza real para la democracia, la ciudadanía y sus derechos.

Al concluir la Conferencia sobre Biopolítica 2004, Privatización de la naturaleza y del conocimiento que convocó la Fundación Heinrich Böll, el fundador del Grupo ETC sostuvo que por primera vez en la historia del mundo “hasta Dios tiene competencia”, sin embargo, advirtió se trata de un camino desconocido, donde la sociedad debemos mostrar la resistencia necesaria para enfrentar y cambiar al mundo.

Señaló que la nueva ingeniería biotecnológica tiene un interés económico y de control sobre el mundo, por lo que sus ofrecimientos –que no han sido cumplidos- empieza a tener resultados adversos para la humanidad y demuestran que no se trata de un progreso, sino de una amenaza real.

Especialista en nanotecnología, Mooney señaló que en el mundo se invertirán este año 8.6 mil millones de dólares, mucho más de lo que se gastó para mandar a la humanidad a la luna.

Más allá de los transgénicos que modifican la producción de alimentos, la nanotecnología promete modificar todo, absolutamente todo, a partir de los átomos de cada elemento, “es más hay personas que ya se están alimentando con nanoproductos, en Tailandia se está modificando el átomo del arroz, en Estados Unidos se trabaja para modificar atómicamente los árboles para que produzcan papel”.

Sin embargo, añadió, esto que podría resultar atractivo hasta para los ambientalistas pues no se tendrían que derribar más árboles, lo preocupante es que no sabemos quién será el dueño luego de que se patenten ni quien va a controlar esa nueva forma de riqueza, menos aún si todos los países y los seres humanos tendrán acceso.

El objetivo de la nanotecnología es crear nuevas vidas a partir de las modificaciones ya no genéticas sino a nivel de los átomos de cada elemento y la pregunta es ¿hasta donde vamos a llegar?

“Por lo pronto científicos norteamericanos han patentado dos elementos de la tabla periódica, lo cual lleva a un monopolio que reduce las posibilidades de los que menos tienen”.

El reto de la sociedad –advirtió el también Premio Norteamericano Jirafa, que se otorga a personas que arriesgan el cuello- es decir no a la reestructuración de la naturaleza, porque nadie puede garantizar lo que podría ocurrir con esas formas de vida que nadie realmente conoce.

Con pesar, Pat Mooney sostuvo que esta generación es la primera en el mundo que pierde más conocimiento del que hemos recibido, pues al menos dos terceras partes de las lenguas del mundo se han perdido y con ella la sabiduría de pueblos enteros.

Son las fuerzas armadas de los países más desarrollados y poderosos los que con más ahínco desarrollan estas nuevas tecnologías que ponen en riesgo la vida de los seres humanos.

Por ello, llamó a tener “la resistencia para enfrentar y cambiar al mundo”, dijo al finalizar su conferencia.

2004/SJ/LR

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