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Presencia femenina en las Fuerzas Armadas

Por Lucero Saldaña

Plantear en México el tema de la mujer en las Fuerzas Armadas es suscitar una problemática nueva y compleja, porque esta incorporación supone, en principio, el quiebre de uno de los sistemas de organización más tradicionales, básicos y arraigados, al menos, para el mundo occidental. Es decir, aquel que asigna al hombre el papel de guerrero y a la mujer el de madre.

Sin embargo, el papel cambiante de las mujeres en la sociedad actual, en general, y en las Fuerzas Armadas en particular, es al mismo tiempo un tema oportuno y polémico en muchas naciones del mundo. Cobró especial atención la participación de mujeres en la denominada Operación Tormenta del Desierto, donde cerca de 11 mil integraron el contingente estadounidense de 100 mil soldados emplazados en el Golfo Pérsico, asimismo, la noticia acerca de la primera mujer en el mundo designada Comandante de un submarino noruego con la tripulación integrada exclusivamente por hombres, la posibilidad para las mujeres de alcanzar el generalato en el Ejército de Brasil; y las denuncias de acoso sexual de las mujeres uniformadas en EE.UU., entre otras informaciones, han puesto el tema a discusión.

En estos cambios también podemos señalar dos acontecimientos sociales, no relacionados entre sí, que han dado lugar al énfasis en el empleo de mujeres. La población mundial se envejece cada día, los índices de natalidad se reducen, en consecuencia, se disminuye considerablemente el número de elegibles para ser reclutados. La segunda explicación se asocia con el acontecimiento social de demanda por la igualdad entre mujeres y hombres, fenómeno especialmente afianzado en las sociedades industrialmente adelantadas, que constituye un referente para aquellas en vías de serlo.

Estos dos fenómenos sociales se iniciaron hace algunas décadas y han hecho cambiar la estructura de las sociedades con la incorporación de las mujeres en papeles considerados tradicionalmente masculinos. Pero también recordemos que, a medida que las mujeres comenzaron a dominar la especialidad de enfermería, las instituciones castrenses se vieron obligadas a emplearlas debido, a que no disponían de un número suficiente para satisfacer los requerimientos. Otra área en que las mujeres han dominado, es la operación de los sistemas telefónicos.

Se han tenido que modificar leyes en el mundo para permitir la inclusión de las mujeres al servicio y carrera militar, aunque hay niveles y en algunos, topes que señalan la prohibición de su participación en combate, las normativas tienden a facilitar la vocación militar de las mujeres en las diferentes ramas de las Fuerzas Armadas. Así el caso de la Fuerza Aérea como proceso de aumento de efectivos femeninos que tiende a extenderse, a pesar de que se ha escrito bastante sobre la imposibilidad de que las mujeres sean buenas como soldados, por cuestiones fisiológicas, debilidad física y otros inconvenientes, el hecho concreto es que casi todas las argumentaciones parecen meras excusas que pretenden situar a las mujeres en el límite de su capacidad para dejar claro que no son aptas militarmente. Sin embargo, la historia de muchas naciones demuestra exactamente lo contrario.

Estudios de la Sociología Militar efectuados en Estados Unidos de América, Europa e Israel, coinciden en concluir que la incorporación de las mujeres en las Fuerzas Armadas ha dado resultados positivos en la eficiencia de las unidades, los argumentos empíricos de las investigaciones demuestran que, por ejemplo, el nivel de escolaridad y rendimiento académico de las mujeres es superior a los hombres, contrariamente a lo que pudiera pensarse, el ausentismo femenino es menor en mujeres, la eficacia de las unidades operativas mixtas es superior a aquellas integradas sólo por hombres. La mujer está consolidando su presencia en las Fuerzas Armadas, pese a que en algunos países no supera el 10 por ciento.

El cómo se realizará y estructurará la integración, es algo que varía de sociedad en sociedad, podría verse acelerada por algún acontecimiento exterior, o retrasarse por algún problema que surja, pero se trata de un proceso absolutamente irreversible.

*Senadora e integrante de la Comisión de Equidad y Género de la Comisión Especial que dará seguimiento a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

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2004/LS/LR

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