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Prevalecen problemas para acceder a anticoncepción en Uganda

Por la Redacción

La baja tasa de anticonceptivos modernos y la falta de trabajadores de la salud en Uganda, ha provocado que la población rural de ese país africano adquiera anticonceptivos inyectables en tiendas informales de drogas pese a que su venta en estos establecimientos es ilegal.

De acuerdo con un estudio realizado por John Stanback, de la organización Family Health International –dedicada a la investigación en salud pública–, sólo el 35 por ciento de 124 tiendas que ofrecen estos anticonceptivos tienen licencia, algo preocupante si se considera que en Uganda, los métodos inyectables son el principal método de planificación familiar.

El estudio publicado por el Instituto Guttmacher, en marzo de este año, revela que entre noviembre de 2007 y enero de 2008 se identificaron 157 tiendas de drogas que vendían estos anticonceptivos en tres distritos rurales del país africano. De éstos, 124 establecimientos fueron encuestados y en todos se identificaron problemas de seguridad.

Si bien todos los operadores encuestados afirmaron tener algún título de medicina: 33 por ciento se identificó como auxiliares de enfermería, 26 por ciento como enfermeras, y el resto con conocimientos de enfermería, obstetricia o formación médica, no todos tienen conocimiento sobre la seguridad de estos métodos y sobre las consecuencias de reutilizar la jeringa.

Una cuarta parte de los proveedores dijeron que en el último año tuvieron al menos una lesión por pinchazo de aguja y aunque casi todos sabían que las jeringas desechables no se pueden esterilizar y volver a utilizar de forma segura, 11 por ciento declararon haber reutilizado una jeringa desechable en el pasado debido a la falta de suministros.

Por otra parte, menos de la mitad de estos establecimientos tienen una forma segura de deshacerse de las jeringas después de su uso, algo relevante al tomar en cuenta las altas tasas de VIH y hepatitis B, afirmó John Stanback y sus colaboradores, quienes alertan que estas prácticas pueden constituir una grave amenaza de salud.

El estudio también encontró que aunque casi todos los proveedores conocían al menos uno de los efectos secundarios comunes de los anticonceptivos inyectables, la mayoría podría nombrar sólo uno o dos de los cuatro efectos secundarios que requieren atención médica.

A pesar de los problemas que identificaron, los autores creen que las tiendas de drogas juegan un papel importante como proveedores de servicios de planificación familiar, especialmente en las comunidades rurales.

Afirmaron que una forma de hacer de hacer seguros estos servicios es capacitar a los operadores y brindarles formación en habilidades de inyección segura, asesoramiento de planificación familiar y enseñarles métodos prácticos para desechar las jeringas.

Los autores concluyen que es importante formar a proveedores de anticonceptivos (que legalmente pueden poner inyecciones) y otorgar licencias a establecimientos seguros, lo que podría hacer que las tiendas de drogas fueran aliadas en los esfuerzos de Uganda por mejorar la salud materna.

11/AGM/LGL

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