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Programas contra la pobreza: más promesas que acciones

Por Guadalupe Vallejo Mora

México se encuentra estancado en cuanto a los compromisos asumidos en equidad de género en los rubros de actividad económica, empoderamiento y educación, reconoce el Informe 2005 Rugidos y murmullos. Género y pobreza: más promesas que acciones, elaborado por Control Ciudadano (Social Watch), el cual cuestiona la eficacia de programas para reducir la pobreza, como Oportunidades. Las más afectadas por su mal funcionamiento son las mujeres.

En cuanto al primer rubro, actividad económica, establece que nuestro país, Perú y Chile son las tres naciones latinoamericanas -superadas en el ámbito mundial por los países de Medio Oriente y el Norte de África- donde existe un menor acceso de las mujeres al mercado laboral, así como una discriminación en ésta área expresada en un menor salario.

Aunque en su capítulo Avances y retrocesos 1994-2004 el reporte ubica a México en el grupo de países con mejores condiciones en el rubro de educación, y le reconoce un progreso significativo en la matriculación de mujeres en la enseñanza media superior, señala que el país se ha estancado en áreas como el analfabetismo y la inscripción de niñas a primaria y secundaria.

Respecto al tercer rubro, considera que México ha experimentado un leve avance en relación con el empoderamiento de las mujeres, esto es, en la representación equitativa entre varones y mujeres en los procesos de decisión. Sin embargo, reconoce que aún está por debajo del promedio de países que otorgan mayores espacios a la población femenina en política, como Noruega, Suecia o Finlandia, donde las mujeres alcanzan tasas de participación superiores a 40 por ciento en los gabinetes ministeriales.

El Indice de Equidad de Género (IEG) desarrollado por Social Watch tiene como objetivo medir el grado de equidad de género en los distintos países sin conexión alguna con el nivel promedio de desarrollo socioeconómico de la población. Dicha medición combina tres dimensiones: actividad económica, educación y empoderamiento.

Al reconocer que ningún país trata a sus mujeres igual que a sus hombres, el texto de 264 páginas destaca que México, país de ingreso medio en la región más desigual del mundo, se disputa con otros países latinoamericanos los primeros lugares en materia de desigualdad económica, social y de género.

En América Latina hay actualmente 224 millones de pobres, de los cuales 98 millones son indigentes. La región, además, tiene la distribución del ingreso menos equitativa del planeta, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

ELIMINACION DE LA POBREZA

En cuanto a la eliminación de la pobreza en nuestro país, el Informe destaca que para diseñar políticas públicas y programas destinados a promover el desarrollo social y combatir este flagelo es fundamental entender la pobreza como una negación de derechos humanos caracterizada por la sostenida y crónica privación de recursos, capacidades, opciones, seguridad y poder necesarios para el disfrute de un nivel de vida adecuado y de otros derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales.

De tal suerte, agrega que “éste no es el enfoque de la Estrategia de Desarrollo Humano y Social Contigo del gobierno del presidente Vicente Fox”, amén de que ninguno de los programas de combate a la pobreza de esta estrategia fueron diseñados con una perspectiva de derechos humanos; en esto radica una parte de sus limitaciones, las cuales tienen mayor incidencia sobre las mujeres.

Por ejemplo -agrega- el Programa Oportunidades enfatiza el fortalecimiento del capital humano (ampliación de capacidades) en algunos aspectos relacionados con salud, educación y alimentación. Este enfoque -proveniente de la banca multilateral- ha probado ser deficiente para resolver el círculo vicioso de la pobreza.

Ante ello, sugiere: “si el gobierno federal promoviera una política social basada en los derechos humanos, el presupuesto y el gasto serían congruentes con el artículo 2 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), que regula la adopción de medidas hasta el máximo de los recursos disponibles para el logro progresivo de los derechos reconocidos en el Pacto”.

Social Watch es una red internacional de más de 400 organizaciones no gubernamentales en 50 países que monitorea el cumplimiento de los compromisos nacionales, regionales e internacionales para la erradicación de la pobreza y la igualdad de género. Su informe anual es el estudio independiente sobre desarrollo social más reconocido en el ámbito mundial.

“El logro de la equidad de género significa construir una sociedad donde haya iguales oportunidades y donde las relaciones entre las personas se basen en el respeto a las diferencias”, enfatiza el Informe, presentado en junio pasado durante las audiencias informales de la Asamblea General de las Naciones Unidas con organizaciones no gubernamentales, de la sociedad civil y el sector privado.

*Periodista mexicana

05/GV/YT

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