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Puebla: parteras realizan consejería para planificación familiar

Por Dalia Patiño/corresponsal

Las parteras en el estado de Puebla atienden en promedio de 800 a 900 partos al año, pero su actividad en algunas regiones como Tehuacán disminuye por la cercanía de los centros de salud, a los que acuden las mujeres.

Sin embargo, en otras zonas de la entidad, las mujeres que viven en el campo acceden a métodos de planificación familiar, aunque algunas a “escondidas” de sus cónyuges, gracias a la promoción que de éstos hacen las parteras.

“En algunas comunidades, los esposos aún son muy renuentes a que la mujer siga un método de planificación, pues dicen que así seguro los van a engañar o tienen miedo a que se enfermen. Y… sí, los hombres se oponen más; las mujeres acuden muchas veces a escondidas porque ya no quieren más hijos, o porque son madres solteras”, afirma Sebastiana González Galicia, partera desde hace 26 años.

Sebastiana González atiende de manera anual una decena de partos en la región de San Francisco Zacatexpan, perteneciente al municipio de Zacapoaxtla y refiere que con las clínicas de Oportunidades las mujeres han dejado de solicitar sus servicios, ya que por lo menos 5 años atrás atendía más de 20 partos al año.

Ahora, dice, más que partos promueve la planificación familiar, tiene a su cargo a 17 mujeres a las cuales orienta, al igual que a sus parejas, para que elijan un método, ya sea hormonal, inyectable, oral o bien canalizarlas a las clínicas para que les pongan el DIU (Dispositivo Intrauterino), ella misma se pone como ejemplo al afirmar que lleva más de 20 años utilizando el DIU sin ningún problema.

“Yo soy un ejemplo, les digo, las mujeres que quieran planificar sólo depende de ellas, pues cuidándose bien no les pasa nada (…) y es que antes las mujeres de mi comunidad teníamos de 9 a 12 hijos, ahora el promedio es de 2 a 4 niños”, señala.

MÁS CAPACITACIÓN, MENOS RIESGO

Olivia Vega Sánchez, coordinadora de Enfermería enSalud Reproductiva en la delegación Puebla del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), dice que la institución maneja programas de capacitación para parteras rurales a través de 12 sedes en Puebla, a las que asisten mensualmente para actualizarse, además de que anualmente se reúnen a las parteras que mayor reconocimiento tienen en su comunidad a fin de actualizarlas en el trabajo que realizan en sus comunidades.

De esta forma, 52 parteras de Tepeji, Necaxa, Chiautla de Tapia, Izúcar de Matamoros, Cuetzalan, La Seiba, Zacapoaxtla, El Seco, Puebla, Tehuacán, Teziutlán asistieron a su capacitación, no sólo sobre el cuidado prenatal y el parto, sino también sobre panificación familiar y cuidados del recién nacido, a fin de que informen a la madre sobre la importancia de seguir el esquema de vacunación y la prueba del tamiz neonatal.

Al respecto, Sebastiana González refiere que “con estas capacitaciones a nosotras nos enseñan mucho cuando hay peligro, (nos enseñan) que las mujercitas de alto riesgo son para los médicos y que nosotras sólo podemos atender a las de bajo riesgo”.

Y es que las mujeres de zonas rurales no pierden la confianza en las parteras, pues afirman que el trato es mucho más humano que en una clínica, además de que culturalmente muchos esposos prefieren que su mujer sea atendida por una partera que por un médico, pese a que en las clínicas el costo de un parto sea algunas veces menor, en promedio 300 pesos en comparación con los 500 pesos que cobra, por ejemplo, doña Sebastiana.

Ella asegura que el trabajo para ellas no termina, porque se encargan de la vigilancia prenatal, además de que después ofrecen remedios caseros para el empacho, el cuajo, la bilis, y otros males. Lo único que no cobran es la planificación familiar.

LOS CONTRATIEMPOS

“A veces tenemos temor de acercarnos a los médicos, pero debemos tener confianza para pedirles y preguntar lo que queremos”, dice Sebastiana. Y asegura que las mujeres que se han atendido con parteras presentan después problemas para registrar a sus hijas e hijos, debido a que los formatos de nacimiento ya no los manejan ellas, ahora sólo en las clínicas los otorgan, y es que la madre y el padre, al no tener un comprobante al momento de registrar al recién nacido, no pueden concretar este trámite, un problema que se dio en este año.

Otra de las dificultades con las que a veces se enfrentan es la escasez de papelería, ya que cada partera tiene que entregar como requisito una hoja de control prenatal al médico de la clínica para canalizar a la mujer, en caso de tratarse de un embarazo de alto riesgo. Sin embargo, a veces por falta de insumos o por la propia lejanía de las comunidades estas hojas de control se escasean, lo que puede dificultar la atención médica oportuna.

08/DP/GG

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