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Quistes en el seno no necesariamente es cáncer

Por la Redacción

Aunque la mastopatía fibroquística (quistes en las glándulas mamarias) no es un padecimiento que se asocie con el cáncer de mama, sí se considera un fenómeno precursor de esa enfermedad, informó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Dolor, aumento en la sensibilidad e inflamación de las glándulas mamarias, son los síntomas de la mastopatía fibroquística, considerada una condición normal por los cambios hormonales que afronta la mujer en edad reproductiva, entre los 25 y 35 años de edad.

En un comunicado el IMSS añade que a pesar de que con frecuencia el padecimiento aparece en la edad reproductiva de las mujeres, hay mujeres mas jóvenes que lo padecen, debido a que no han lactado y no han presentado cambios secundarios a un embarazo.

“Es normal que eso suceda”, explicó el jefe del servicio de Oncología del Hospital de Gineco-obstetricia número 3 del Centro Médico Nacional “La Raza” del IMSS, Germán Castelazo Rico.

Por las molestias que ocasiona, la mastopatía requiere de atención médica, pero sobre todo de estudios para precisar que no se trate de una lesión premaligna.

Si al analizar el líquido que contienen los quistes se analiza algún cambio celular (hiperplasia atípica), se considera como precancerosa o precursora de cáncer.

Las mujeres de 40 años que presentan mastopatía fibroquística son consideradas con más riesgo de contraer cáncer de mama, principalmente si se asocia con hiperplasia atípica.

En esos casos las pacientes requieren una estricta atención y en ocasiones se necesita una intervención quirúrgica para extraer los quistes, agregó Castelazo Rico.

En mujeres mayores, se puede indicar el uso de tamoxifen, que es un medicamento hormonal (antiestrógeno), que aunque inhibe dolores, acelera el síndrome climatérico y menopáusico, por lo que menos del cinco por ciento de las pacientes llegan a utilizarlo.

En los casos que no hay posibilidad de cáncer, el tratamiento es con antinflamatorios y medidas dietéticas como no consumir refrescos de cola, nueces, chocolates y té negro, además de aplicar hielo a nivel local o el uso de analgésicos, puntualizó.

Actualmente también se está usando una terapia con cremas analgésicas que permiten el confort de la glándula mamaria y le da ciertos cambios en cuanto a la consistencia, mejorando notablemente la sintomatología.

El doctor Castelazo Rico recomendó hacerse la autoexploración constantemente, de preferencia a la hora de bañarse y acudir al ginecólogo o al oncólogo ante cualquier alteración que se detecte.

2004/HS/LR/SM

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