Inicio Recompensa en caso Morlett, por petición de la familia

Recompensa en caso Morlett, por petición de la familia

Por Anayeli García Martínez

En un capítulo más de las indagaciones judiciales por la desaparición y asesinato de la estudiante de arquitectura Adriana Morlett Espinosa, la Procuraduría General de la República (PGR) ofreció una recompensa de 5 millones de pesos (mdp) a quien dé información para hallar a los responsables de este caso de feminicidio.

Teresa Ulloa, directora regional de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas para América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés) y quien ha acompañado el caso, dijo a Cimacnoticias que la recompensa fue una petición que el padre de Adriana, Javier Morlett, le hizo a la procuradora Marisela Morales.

De acuerdo con la activista, hace unos 15 días Javier Morlett se reunió con la titular de la PGR para pedirle que ofreciera una recompensa, y así obtener información sobre los responsables de la desaparición y asesinato de su hija.

Fue así que ayer la procuradora emitió el acuerdo A/191/11 en el Diario Oficial de la Federación (DOF), a través del cual se ofrecen cinco mdp a quien proporcione información veraz y útil para dar con el paradero del asesino o los asesinos de la joven de 22 años desaparecida el 6 de septiembre de 2010.

La directora de la CATWLAC señaló que por seguridad no se pueden revelar las líneas de investigación del caso. No obstante, desde 2010 las autoridades capitalinas y federales han seguido la línea de un posible delito de trata de personas.

El asesinato de Adriana Morlett se suma a otros casos de mujeres ultimadas en los que las autoridades judiciales han optado por ofrecer un monto económico a cambio de información. Así ocurrió con Marisela Escobedo, asesinada en diciembre de 2010 frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua.

Ante la falta de resultados en las investigaciones del crimen, en junio pasado la PGR decidió ofrecer 3 mdp para localizar al asesino de Marisela, además de 5 mdp a quien diera datos para capturar al prófugo Sergio Rafael Barraza Bocanegra, presunto homicida de la hija de Marisela, Rubí Marisol Frayre, asesinada en 2008.

VÍA CRUCIS

Apenas el pasado 28 de noviembre, la familia de Adriana informó que la joven murió luego de que el grupo Antropólogas Forenses Argentinas confirmó que los restos óseos encontrados en diciembre de 2010 en la delegación Tlalpan, en esta ciudad, sí eran de ella.

El vía crucis de la familia Morlett comenzó el lunes 6 de septiembre de 2010 cuando Adriana desapareció tras ir a la Biblioteca Central de la UNAM y ver por última vez a su amigo Mauro Alberto Rodríguez Romero.

Al percatarse de la ausencia de la joven, la familia ?que viajó desde Guerrero para localizarla? intentó denunciar el hecho el 7 de septiembre, es decir un día después.

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) se negó a atender la denuncia presentada por Javier Morlett, al argumentar que no habían transcurrido las 72 horas que marca la ley para considerar extraviada a una persona.

Desde entonces, seguiría una investigación inconsistente por parte de la PGJDF, la cual no logró localizar a Adriana con vida ni identificar sus restos.

Tras la insistencia de la familia y luego de que Javier Morlett se entrevistó con el procurador capitalino Miguel Ángel Mancera, el caso pasó a la Fiscalía Antisecuestros (FAS). Posteriormente el rector de la UNAM, José Narro, se reunió con Mancera y Marisela Morales para pedirles que unieran esfuerzos en las pesquisas.

En marzo pasado, el caso fue atraído por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR.

CONTRADICCIONES

La última persona que vio a Adriana antes de su desaparición fue su amigo Mauro Rodríguez, quien previo a su encuentro en la Biblioteca de la UNAM le llamó por teléfono y le envió mensajes por Facebook.

Al enterarse de que el también estudiante de la UNAM es testigo clave en el caso, la familia Morlett intentó localizarlo.

Mauro se presentó a declarar acompañado de su abogado y con un amparo, a pesar de ser considerado sólo un testigo y no un presunto responsable de los hechos.

De acuerdo con su testimonio, que ha cambiado en tres ocasiones, la joven fue a su casa a ver un sofá que compraría para amueblar su departamento. Pero luego dijo que no, que Adriana sólo quiso acompañarlo para seguir platicando luego de que salieron de la Biblioteca.

En otra versión, Mauro afirmó que ella lo acompañó por “cortesía”. Además aseguró que él la dejó en la esquina de avenida Aztecas y Nezahualpilli, donde ella abordó un taxi y se fue.

Javier Morlett señaló en su momento que en lugar de ayudar a localizar a su hija, el joven buscó el respaldo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal para que se le dejara de “acosar”.

Otro hecho sospechoso es que el libro que Adriana sacó de la Biblioteca el día de su desaparición fue devuelto, sin que hasta ahora se sepa quién lo regresó.

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