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Recrudece violencia en Guatemala contra mujeres y niños

Por Manuel de la Cruz

Edith Soledad Santiago salió la mañana del sábado 11 de septiembre de su casa sin saber que nunca regresaría, a sus 16 años de edad, dejó atrás un pasado de miseria y carencias.

Su cuerpo fue hallado horas después con un disparo en la cabeza cerca de las vías del tren al este de la capital de Guatemala. Edith, por supuesto, no es la última de la lista.

Horas antes, los cuerpos de socorro reportaron el cadáver de otra mujer no identificada de aproximadamente 24 años quien fue ejecutada con arma blanca y tirada al fondo de un barranco en el municipio de Santa Catarina Pinula.

Sus familiares no quieren recordar este episodio por miedo a la represión, solo piden justicia al gobierno.

El mismo día, el narcotraficante Marco Tulio Alvarado Estumer supuesto jefe de una célula del cártel de El Gallito -acusado de 10 ejecuciones- y su esposa, Vilma Liseth Samayoa murieron acribillados dentro de su coche por dos sicarios desde una moto en marcha en la zona 4.

Con ellas suman 352 mujeres –en su mayoría menores de 25 años- asesinadas en Guatemala, donde las estadísticas del Gobierno indican que 42 mujeres son asesinadas cada mes, más de una por día.

Al caminar por las calles de la capital o de cualquier otro departamento de Guatemala, se respira un clima de desconfianza, inseguridad, causado por el aumento del crimen organizado.

Los homicidios –dice- el comandante de la Policía Nacional Civil PNC, Misael Rodolfo Miranda, tienen conexión directa con el crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de indocumentados, la prostitución o porque pertenecen a uno de los dos grupos de la Mara Salvatrucha (MS).

Éstos dos últimos grupos, la MS-13 y MS-18, se han infiltrado rápidamente hacia el norte, operan deliberadamente en ocho estados de la República Mexicana y su presencia es considerada por las autoridades como un problema de seguridad nacional.

De acuerdo con el informe del Procurador de Derechos Humanos de Guatemala, Sergio Morales Alvarado, en la zona de la frontera México Guatemala, el número de asesinatos de mujeres migrantes fue de enero a mayo de este año de 154.

Y Morales Alvarado precisa que el problema con los Mara se agudiza porque con las leyes anti Mara aprobadas en El Salvador y Guatemala, sus miembros son expulsados de esos países y terminan en la frontera sur de México.

Cesar Fuentes, presidente de la Cruz Roja en Tecún Umán, dice que en la capital guatemalteca se reporta el mayor número de casos de violencia, seguido de Puerto Barrios, Suchiapa, Jalapa, Chicomula, San Marcos y Quetzaltenango.

De acuerdo con Fuentes, el feminicidio representa el 89 por ciento de los crímenes registrados al año en Guatemala.

Las mismas estadísticas del Gobierno muestran que del año 2001 al 2004, mil 188 mujeres de 13 a 25 años fueron asesinadas y en general luego de sufrir tortura y mutilación.

En el primer semestre del 2004 se reportaron dos mil 771 denuncias de delitos cometidos contra mujeres de los cuales mil 559 fueron por violación sexual.

En este último caso, al amparo del “concepto de honestidad”, las Leyes de Guatemala perdonan al agresor cuando éste decide casarse con su víctima.

El comandante de la policía admite que la reciente alianza de narcotraficantes de los cárteles de Sayachex y El Gallito con integrantes de la Mara Salvatrucha mantienen en alerta a todos los cuerpos de seguridad “pero se necesita algo más que un ejército para combatirlos”.

Ante ese panorama, los seres mas vulnerables son los niños y las mujeres, el gobernador de Huehuetenango, Mauro Guzmán, informó que muchas de ellas, ligadas al narcotráfico son asesinadas después de utilizarlas para no dejar rastros.

Consideró que lo que ocurre en Guatemala, es similar al feminicidio en Ciudad Juárez, México, en cuanto al aumento de los crímenes sin que las autoridades hayan logrado evitarlo hasta la fecha y el temor que esto causa entre la población.

Recientemente, la Relatora Especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, Susana Villarán, se reunió en la capital guatemalteca con funcionarios del Gobierno, diputados, Organismos No Gubernamentales y familiares de las víctimas para descubrir las causas de este fenómeno.

Aunque reconoció los esfuerzos del gobierno por erradicar esta situación, la funcionaria expresó su preocupación por los altos índices de violencia contra las mujeres porque en su mayoría quedan impunes.

La peruana Villarán pidió al Parlamento de Guatemala Leyes más severas para detener la ola de asesinatos.

Contrario a lo que dicen las autoridades que entre los probables responsables de los crímenes contra las mujeres son los integrantes de la Mara Salvatrucha, la Relatora descartó esa posibilidad.

El oficial de la Policía Nacional Civil, Marvin Vásquez, considera que la violencia se ha recrudecido en los últimos meses en todo el país y se extiende aceleradamente como una mancha a México y “si el gobierno mexicano no hace nada para detener la violencia en su frontera, en poco tiempo estarán como nosotros”.

La gobernadora de Quetzaltenango, Norma Quichtán, dice que miles de centroamericanos aspiran es alcanzar el sueño americano o al menos el sueño mexicano pero no siempre lo consiguen.

Incluso –dice- que muchas mujeres que no alcanzan el sueño americano se enrolan al narcotráfico o con las pandillas que han ido extendiendo su zona de operaciones en toda la región.

Considera que el Gobierno de Guatemala debe crear fuentes de empleo, impulsar programas de desarrollo social, educación, salud, que contribuyan a reducir la violencia intrafamiliar, además reforzar las medidas de seguridad y sobre todo, sobre todo esclarecer el feminicidio.

La mayor parte de los crímenes se han dado en la capital o en departamentos fronterizos de Guatemala con México. Sin embargo en municipios del estado de Chiapas se han cometido al menos 14 homicidios de mujeres que pudieran estar relacionados con el narcotráfico o la MS.

La procuraduría de justicia no quiso opinar sobre el tema. Aunque algunas fuentes reconocieron que las mujeres ultimadas en Tapachula, Suchiate, Tuxtla Chico y Huixtla eran centroamericanas.

Olga Sánchez directora del albergue el Buen Pastor en Tapachula comenta que los índices delictivos en esta región son alarmantes “porque matan y hieren a inmigrantes o gente inocente”.

Denunció que las autoridades mexicanas dan poca ayuda a los centroamericanos que han sido víctimas de la violencia en los municipios chiapanecos fronterizos con Guatemala.

En el albergue los centroamericanos expresan su miedo, aunque reconocen que la necesidad de una mejor vida los impulsa a salir de sus países de origen y quienes más sufren el éxodo son las mujeres.

El comandante de la policía Misael Rodolfo Miranda aseguró que han identificado al menos 300 maras que comenten asaltos, homicidios y cruzan la frontera de su país hacia México en busca de seguidores.

En ambos lados de la frontera se respira un ambiente de crispación, desconfianza y mucha, mucha inseguridad.

La Procuraduría de Justicia y la Secretaria de Seguridad Pública implementaron el operativo Acero II para combatir la delincuencia organizada en municipios chiapanecos fronterizos con Guatemala.

Sin embargo las ejecuciones de presuntos narcotraficantes se dan casi a diario, los ataques de MS contra inmigrantes no ha cesado y miles, miles de centroamericanos siguen aspirando al sueño americano.

2004/MC/LR

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