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Reto pendiente, integrar a parteras al sistema de salud

Por Adriana Franco Rosales

A una década de que se conmemoró por primera vez el Día Internacional de la Partera, que se celebra cada 5 de mayo, las mujeres que se dedican a esta labor se convirtieron en una pieza fundamental en las estrategias nacionales de salud, para la reducción de la muerte materna y el acceso a los derechos sexuales y reproductivos de las indígenas.
 
En entrevista con Cimacnoticias, Javier Domínguez del Olmo, oficial nacional del Programa de Salud Reproductiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas en México (UNFPA), informó que hace 10 años se hizo un llamado internacional para que los países trabajaran más en el incremento del número de parteras que tuvieran un proceso de formación.
 
Esta preocupación global surgió al detectar que los sistemas de salud locales lejos de integrar de manera estratégica a las matronas para capacitarlas y aliarse con ellas en las comunidades indígenas a las que los médicos no tenían acceso, las descalificaban e ignoraban cuando advertían que las mujeres embarazadas que atendían presentaban complicaciones.
 
Ante esta situación, el UNFPA y la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otros organismos internacionales, unieron esfuerzos para llamar a la reflexión sobre la brecha entre el mundo de las parteras y sus capacidades potenciales, por lo que se exhortó a los gobiernos a implementar acciones para fortalecer su rol.
 
Pese a que en esta década se registraron avances significativos, todavía existen retos en la materia, como contar con un conocimiento más detallado de la infraestructura de recursos humanos de partería en el país, ya que aunque en cada estado se realizan censos de parteras, aún no se precisa cuántas son, dónde se localizan y cuáles son sus capacidades para saber qué les hace falta.
 
Aunque se tiene la idea, aseveró el oficial del UNFPA, de que la mayoría de parteras son empíricas o comunitarias, es decir, que se formaron por tradición.
 
Por tanto el reto para los sistemas de salud locales en los últimos años se ha focalizado en certificar a las parteras comunitarias mediante una capacitación por parte de las instituciones públicas, para que adquieran conocimientos y habilidades para realizar un parto limpio, e identificar riesgos en las mujeres para que de forma oportuna las canalicen a los servicios médicos.
 
MORTALIDAD MATERNA
 
Entre los retos que ahora se enfrentan, comentó Javier Domínguez, están el fortalecimiento, homogenización y ampliación de estos programas de formación de parteras para que posteriormente se integren a un sistema de salud que las articule y les ofrezca salarios dignos por el trabajo que realizan, así como colaboración en las áreas geográficas donde más se requieren.
 
Esto permitirá que las mujeres que sean atendidas por una partera tengan la garantía de que la atención que le brindan es de calidad, dado que uno de los problemas que existen actualmente es que pese a la cercanía cultural con las matronas, en ocasiones no quieren que las atienda porque temen poner en riesgo su salud.
 
Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes, puntualizó el oficial de la UNFPA, es que la mayor parte de las muertes maternas se dan dentro de las instituciones médicas, dentro de los hospitales, y el índice de mortalidad materna que se presenta en los hogares o en las comunidades es mucho menor al que sucedía hace 25 años, por lo que no necesariamente se debe a la atención de las parteras.
 
En el informe “Omisión e indiferencia” que realizó el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) se cita el dato de la OMS que refiere que todos los días mueren 800 mujeres en el mundo por causas relacionadas con el embarazo y el parto, de las cuales la mayoría vive en comunidades indígenas, rurales y pobres.
 
Respecto a México, GIRE informó que en 2011 la mortalidad materna fue de 50.7 por cada 100 mil nacimientos. Cabe recordar que nuestro país se comprometió, de conformidad con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD), a reducir la muerte materna en 75 por ciento para 2015.
 
El 33.4 por ciento de los casos de muerte materna en México, de 2004 a 2008, fueron de mujeres que vivían en localidades de menos de 2 mil 500 habitantes, situación que aumenta la probabilidad de que no hayan contado con los medios para acceder de inmediato a algún servicio de hospitalización, señala GIRE.
 
Y aunque no se puede asegurar que la acción de las parteras por sí sola reduzca la razón de muerte materna en nuestro país, dijo Javier Domínguez, sí es necesario fortalecer su labor para que cualquier mujer tenga acceso a la atención calificada de su parto en las comunidades donde no existen servicios de salud cercanos.
 
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