Retroceso en niñas y jóvenes musulmanas

Población
   Rigurosa vigilancia para que cumplan con preceptos del islam
Retroceso en niñas y jóvenes musulmanas
Cimac | México, DF.- 15/06/2005

La expansión del islam en Francia, sobre todo en los barrios periféricos, se ha traducido en una creciente presión hacia las niñas y las jóvenes, víctimas de una vigilancia cada vez más rigurosa para obligarlas a cumplir con los preceptos religiosos, incluso en el ámbito escolar.

Un informe elaborado por la Inspección General de Educación Nacional sobre la situación de las escuelas francesas en relación con el islam, alerta sobre el retroceso en la situación de las niñas y jóvenes musulmanas, sometidas a estrictas prescripciones sobre comportamiento, compañías y vestuario, que las segregan del resto del alumnado.

El maquillaje, la falda y los vestidos están prohibidos, el pantalón es oscuro, amplio, estilo "jogging", la túnica debe ser lo suficientemente larga para esconder toda redondez, y hay una presencia cada vez más amplia de jóvenes con velo, destaca el informe, remitido a François Fillon, ministro de Educación de Francia.

Difundido por la organización europea Mi escuela y el mundo, el documento cita el caso de una escuela, sin dar el nombre, donde las chicas se ponen el abrigo antes de levantarse para salir a la pizarra, a fin de no despertar la concupiscencia, además de que casi en todas partes se denuncia y se persigue la mezcla de chicos y chicas.

"Los espacios mixtos como cines, centros sociales y centros deportivos están prohibidos para las jóvenes", agrega el informe, que también alerta sobre el aumento de los matrimonios tradicionales "forzados" o "arreglados" desde los 14 o 15 años.

Muchas de las jóvenes se quejan del orden moral impuesto por "los hermanos mayores" y pocas se atreven a hablar de los castigos que les imponen en caso de trasgresión y que pueden tener las formas más brutales.

Y es que, de acuerdo con la investigación, la vigilancia sobre las niñas y jóvenes es ejercida más por los hermanos que por los padres, y un hermano, incluso más joven, asume la doble función de ser vigilante y protector de sus hermanas.

"No tener hermanos puede convertir a la chica joven en una persona especialmente vulnerable. En una ciudad cuyo nombre se omite, las chicas deben permanecer todo el fin de semana en pijama, para evitar que salgan caminando del edificio donde viven", señala el documento.

Sobre la situación en las escuelas primarias, los inspectores de la academia reportan que las tensiones más frecuentes son con los padres y, en su mayoría, producidas por la vestimenta "religiosa" de las madres.

"El conflicto llega en casos cada vez más frecuentes, en los que la persona que lleva el velo no puede ser identificada (por ir totalmente cubierta). Una escuela ha tenido que organizar un "sas" sin ventana, donde la directora puede dos veces al día reconocer a las madres antes de entregarles a sus hijos", reporta el informe.

Agrega que la obsesión por "la pureza" llega a extremos como el del alumnado de una escuela primaria, que había establecido la utilización exclusiva de dos grifos de lavabo, uno reservado a los "musulmanes" y otro a los "franceses".

El uso del velo por las niñas y jóvenes es otro motivo de conflicto y confusión, pues en un lugar se ha negociado el color del pañuelo o su tamaño; en otro se trata de descubrir el lóbulo de la oreja o un mechón de cabello, en otro se ha prohibido a la niña ir a clase, sin mencionar la escuela donde las clases se han organizado separando al profesorado que estaba en favor y al que estaba en contra del velo.

A todo lo anterior se suman los conflictos relacionados con la comida, evidenciados en el rechazo, por un número creciente de alumnos, a consumir toda carne de animales que no han muerto según el rito religioso y, que ha llevado, en algunos planteles a establecer una segregación entre "musulmanes" y "no-musulmanes" planteado menús diferentes a cada categoría.

2005/LG/SJ