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Sacar del closet a Barrales y Ebrard sí es “Algo Personal”

Por Enoé Uranga*

Sostengo que desde el momento en que Alejandra Barrales, diputada local y Presidenta de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, (ALDF) y Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del D.F., decidieron la maniobra de presentar la propuesta de reforma al tema del matrimonio entre personas del mismo sexo, ya tenían calculadas sus pretensiones:

Marcelo podría mostrarse como un gobernante “de avanzada”, medida que le permitiría distanciarse políticamente del muy conservador Andrés Manuel López Obrador en un momento en el que él se siente seguro para entrarle al tema sin que sus acuerdos electorales se vean afectados.

En este momento, la presión de la Iglesia se aligera (incluso puede ver la medida con simpatía). ¿Por qué? Desde hace meses están concientes de que la derecha tiene los votos necesarios para la acción de inconstitucionalidad. Que la Constitución de Yucatán (producto también de una puntada similar del Partido de la Revolución Democrática (PRD) el año pasado posibilita que ese estado también pueda presentar dicha acción ante la Suprema Corte de Justicia. Más aún, porque la iniciativa no se apegó a la propuesta hecha por los especialistas del movimiento Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI) y, contrario a la recomendación de sólo reformar el artículo 146 del código civil, abrió paso a la revisión de diversas normas para, llegado el momento, abofetearnos con la planeada prohibición para que las parejas adopten niños.

Además, afirmó que un motivo para tomar esa decisión fue el entendimiento y cálculo de que legislar en el DF respecto de los matrimonios del mismo sexo, sería tomado por la derecha como una provocación para “recetarnos” con más fuerza la estrategia que han seguido con el tema del aborto en 17 Congresos locales.

De pilón “podían aventar la piedra y esconder la mano”; para ello, contaban ya con “el proponente perfecto” en la figura de un diputado sin presencia ni historia política y sin compromiso con ninguna agenda. Un fatuo con gran avidez de reflectores y una evidente necesidad de reconocimiento público. Operador de agresiones denunciadas por destacadas feministas. Ingrato con quienes le dieran el cargo a diputado por el Partido Social Demócrata (PSD), traidor también a sus aliados de Nueva Izquierda en la Asamblea Legislativa del (ALDF). Ese “show man” “les cayó de regalo” cuando una desesperada Barrales, urgida por lograr la mayoría necesaria para controlar la ALDF y presidir la Comisión de Gobierno, hacía amarres por todos lados para ello. Así, el legislador David Razú negoció una presidencia de Comisión en la ALDF a cambio de aliarse con el grupo político de Marcelo Ebrard. ¿Quién mejor que “un interesado de alquiler” sin grupo ni peso político? De ahí, pues, que lo que diga o haga Razú es irrelevante para el destino de la reforma al Código Civil. Como los autores intelectuales de esta maniobra, el debate es con la Diputada Barrales y con el Jefe de Gobierno.

Para ellos, se trata de una apuesta electorera simplista: mostrar que son héroes en el DF y que los otros partidos son lo que son en los demás estados. Las vidas con las que juegan son irrelevantes, es “el costo a pagar”, como me diría el propio Razú.

En ese burdo simplismo han intentado minimizar la denuncia a la que miles de firmantes ya se han sumado, “mandando el recado” de que las motivaciones están en evitar que se apruebe el matrimonio gay por “un problema personal de celos protagónicos”.

Provocación tan barata merece una respuesta que ya he dado en algunos medios: Me comprometo a llevarle serenata a Barrales, organizarle “una ola” y una porra colectiva y firmar (ante notario) un documento en el que reconocería que ella, y sólo ella, es la política con los mayores méritos y logros respecto de la lucha por los derechos de la población LGBTTTI. Todo a cambio de que detenga su canallada. Ni siquiera tendrá que hacer nada por lo ya perdido ante “sus puntadas” respecto del tema del Estado Laico. Sólo se tienen que comprometer -la ALDF, el GDF y el PRD-DF- a tres cosas:

1. Legislar matrimonios sin discriminación (es decir, como si fueran políticos de izquierda que asumen que las reformas al Código Civil del D.F. respecto del matrimonio, deben atender esta realidad y garantizar derechos sin discriminación, dando respuesta a las preocupaciones y demandas de la población directamente afectada en el país. ¿O que tal como si fueran políticos que se comprometen con la defensa de lo ya ganado y recuerdan que la adopción ya es un derecho consignado en la ley, por lo que la decisión política de restringirlo para determinados grupos de la población, sin justificación alguna, impondría una práctica discriminatoria que legitimaría la exclusión y el estigma? O como quien legisla, desde la izquierda, atendiendo a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, misma que prohíbe la discriminación por preferencia y por estado civil).

2. Evitar la acción de inconstitucionalidad (como lo harían políticos profesionales) o, si en efecto, en sus planes no estaba evitar tal evento, garantizar que de ir a la Suprema Corte de Justicia, ganarán el caso (como lo haría quien sabe legislar) y darle solidez jurídica a sus propuestas y defensas legales y enfrentar esos retos con la confianza de que los derechos de la población LGBTTI no sufrirán un revés de esa envergadura.

3. Y, destacadamente, que el Gobierno del DF (GDF), la ALDF y el PRD-DF responderán ante la nación, la izquierda y principalmente ante la población LGBTTTI de los demás estados, asumiendo el compromiso moral y político que tienen ante su determinación unilateral, dando apoyo decidido y efectivo que permita enfrentar exitosamente la reactiva y ya anunciada embestida desde algunos Congresos Locales del país contra los derechos de las parejas LGBTTTI (como si fuera mentira que sus intenciones son provocar a la derecha o como si estuvieran concientes de que las familias lésbicas, gay y transgénero con hijas(os) son una realidad creciente en nuestro país y sabiendo que serán esas vidas las que sufrirán sus cálculos electoreros, es decir como si estuvieran preocupados de las repercusiones de sus acciones, y nuestra vidas les importaran).

Es en estos temas donde la ideología, la congruencia y el tamaño de los Estadistas y los políticos se miden. Y una izquierda que discrimina no es izquierda. Como para mí este sí es un asunto personal, me esforzaré (y cuento con que no lo haré yo sola), para sacarlos del closet. Por las perniciosas atribuciones que sin derecho hoy se toman con mi vida y la de las disidencias sexuales y genéricas en el país, no puedo fingir, mi deseo de inicio de año para Marcelo y Alejandra (e invertiré más de una uva en ello) es que los votos que obtengan en la próxima elección sean directamente proporcionales a su estatura política.

Para quienes se han creído la canción de que “en toda negociación se pierde algo”, les recuerdo que basta con que los diputados del PRD-DF levanten la mano para que se apruebe o se rechace cualquier propuesta en la ALDF. ¿Cuál es el conflicto? La decisión de legislar un matrimonio de segunda y discriminatorio para la población LGBTTTI es “solamente” del PRD-DF y el GDF, de nadie más.

Debe entenderse que para quienes llevamos años en esta lucha y demandamos “ser iguales ante la ley e iguales en la ley”, es inaceptable negociar con una izquierda que pretenda el aplauso homosexual legitimando la satanización legal de nuestra vida. “Los principios no se negocian”. Sólo los esbirros, los corruptos, los obtusos, los muy ignorantes, los ingenuos, los privilegiados egoístas y los engañados pueden festejar que se nos criminalice con un señalamiento legal sobre el supuesto peligro que significamos para nuestros hijos. Con esta reforma se da paso, por medio de una ley civil, a la persecución de nuestras familias con niños. La izquierda legislativa da entrada formal a la agresión a nuestros niños y nuestros amores.

Gracias al PRD-DF y al GDF quedará señalado en la ley que si eres lesbiana, gay o transgénero, y te enamoras y te casas, “tendrás como castigo” (y en afirmación y validez de la voluntad de la jerarquía católica) que las leyes te prohíban el tener hijos. Y ni se molestan en señalar sus justificaciones, ¿y los derechos de los hijos que ya existen en las parejas del mismo sexo, y la Constitución, y los tratados internacionales? Así que efectivamente: Entre esos tipos y yo hay algo personal.

En mi vida, y para la agenda de los derechos humanos, las religiones de los nuevos mesías, sean de Macuspana o sean Franco-chilangos, con todo y sus iglesias, “la del pueblo bueno” y “de la izquierda pura”, ésas que hacen liturgia en vez de política, que legislan decálogos en un estado laico y que dicen misa en vez de discursos, ésas, junto con sus profetas, me sirven para lo mismo que la derecha fundamentalista.

Me fascinará que prueben que estoy equivocada.

*Diputada Federal externa por el PRD. Impulsora de la Ley de Sociedad de Convivencia, que reconoce legalmente a los hogares formados por personas sin parentesco consanguíneo o por afinidad, aprobada el 9 de noviembre del 2006 en la ALDF.

09/EU/LR/GTR

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