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Sin pruebas, sentencian a 25 años de prisión a mujer de 73 años

Reyna Pedro Francisco Miguel de 73 años de edad, monolingüe hablante del idioma Kanjobal Ateco, fue condenada a 25 años de prisión por homicidio del joven Vicente Vicente Baltasar.

Originaria de la municipalidad de San Rafael, la Independencia, del departamento de Huehuetenango en Guatemala, se refugió en Chiapas desde que era una niña donde aprendió de sus ancestras, a practicar la medicina tradicional maya, lo que le generó algunas diferencias con gente de la comunidad, que la etiquetaron de “bruja”.

El 25 de marzo del 2009, Horacio García Estrada, Juez del Juzgado Penal para la atención de delitos graves del distrito judicial de Comitán de Domínguez, dictó auto de formal prisión contra Reyna, sin mayor prueba que la declaración de un joven llamado Basilio Daniel José Marcos.

Según la declaración de Basilio, el 16 de marzo del 2009 a las 4 de la tarde, en la colonia La Gloria, salió de la tienda de doña María Juan Domingo, donde compró un refresco de cola para dirigirse después a la casa de Vicente Vicente Baltasar (el menor de edad fallecido), donde también se encontraba otro joven de nombre Crescencio Pablo Miguel.

Basilio narró que en el trayecto a casa de Vicente se localiza la casa de Reyna, quien al verlo pasar supuestamente lo llamó y amenazó con matar a sus familiares con “brujería” si éste no le daba el refresco que había comprado, para supuestamente echarle “polvos mágicos”.

Según Basilio, Reyna le dijo que los polvos eran para “crecer sano”. Narró que cuando llegó a la casa de sus amigos les ofreció el refresco.

Al ver el efecto que la bebida produjo en ellos, Basilio empezó a reírse, pero cuando vio que Vicente se desplomó y sacaba espuma por la boca, salió corriendo.

Vicente Vázquez Hernández, abogado defensor de Reyna, dijo que en su declaración ministerial, Basilio sostuvo que ésta obligaba a Vicente Vicente Baltasar, Crescencio Pablo Miguel y Basilio Daniel José Marcos, a robar aves de granja para que después se las entregaran y que cuando ellos se negaron a seguir robando aves de corral, Reyna los amenazó con su “brujería”.

LAS CONTRADICCIONES

En su declaración ministerial, el menor de edad, Cresencio Pablo Miguel, afirma que nunca mantuvo relación alguna con Reyna quien supuestamente los obligaba a robar gallinas, y agregó que la conoció por los comentarios de sus amigos Vicente y Basilio.

El abogado defensor sostiene que de acuerdo a la pericial en planimetría descriptiva y fotografía realizada por Andrés Arguello Morales, de la Dirección General de Servicios Periciales de la Procuraduría General del estado, Basilio (quien describió su recorrido) nunca pasó frente a la casa de doña Reyna, toda vez que las ubicaciones dadas por el joven son completamente opuestas una de la otra.

Por lo que su dicho de que iba pasando por la casa de doña Reyna y que ésta lo llamó queda sin sustento, otra contradicción es que en una declaración dijo que él había tomado el polvo de casa de Reyna y en otra señaló que ésta había puesto el polvo -que resultó ser Gramaxone, un herbicida altamente tóxico- en el refresco.

QUEMAN CASA DE ACUSADA

A la par del juicio que enfrentaba Reyna, el 26 de marzo de 2009, el comisario ejidal, el agente municipal y el consejo de vigilancia, entregaron al Juez que lleva el caso, un documento presuntamente firmado por la comunidad donde amenazaban al Juez que de absolver a Reyna ellos la juzgarían con base en sus costumbres y pedían una condena de 25 años de prisión.

Vecinos de la acusada, mencionaron que fueron presionados por las autoridades locales para firmar la “solicitud de condena” pues los amenazaron que de no hacerlo, los correrían de la colonia.

Las amenazas se materializaron unos días después con los familiares de Reyna, las autoridades de la colonia quemaron su casa y corrieron a su esposo y a sus dos hijas, quienes ahora se encuentran en calidad de desplazados y escondidos pues temen mayores agresiones de parte de las autoridades.

Actualmente Reyna Pedro Francisco está recluida en el Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados Numero 5 de San Cristóbal de las Casas, sentenciada a 25 años de prisión.

Su abogado agregó que durante la instrucción procesal Reyna nunca tuvo un traductor que hablara el idioma Kanjobal Ateco, a pesar de que quedó demostrado en el exhorto 14-E/2010 y en la causa penal 59/2009, iniciada en Comitán, que ella no habla español.

12/PCH/LGL

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