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Son parteras única opción de miles de indígenas

Por Maribel Gutiérrez

En la Costa Chica del sureño estado de Guerrero, de población mayoritariamente indígena, una de las más pobres de la entidad y del país y con una de los más altos índices de muerte materna, las parteras son prácticamente el único recurso ante las deficiencias de los servicios de salud oficiales.

Disponibles cualquier día y a cualquier hora, las parteras conocen las costumbres de la comunidad, saben del trato cálido que necesitan las mujeres y muchas en los anteriores 10 años asisten a cursos de capacitación para aprender de los médicos.

En los municipios de esta área, las integrantes de la Coordinadora Estatal de Mujeres Indígenas, que tienen como uno de sus propósitos defender el derecho a la salud y en particular abatir la muerte materna, plantean la necesidad de espacios para la atención de la salud con un enfoque intercultural, que implica la fusión entre la medicina tradicional y los organismos gubernamentales.

Aquí, “se busca una vinculación entre las formas de atención a la salud y una fusión respetuosa, porque ni toda la verdad está del lado de la medicina tradicional ni toda la verdad está del lado del sector salud”, dice la promotora de los derechos de la mujer, Martha Sánchez Néstor, dirigente del Consejo de la Nación Amuzga, que es parte del Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia Indígena.

Parteras de varias comunidades indígenas entrevistadas en esta ciudad dicen que su trabajo es indispensable para la atención de las madres donde no hay centros de salud y también donde hay, porque las clínicas carecen de medicinas y los médicos se ausentan varios días de la semana y varias horas al día.

Lázaro Valenzo, jefe de la Secretaría de Salud en esta región que comprende 14 municipios de Guerrero localizados en los límites con Oaxaca, dice que han bajado las muertes maternas, pero combatirlas sigue siendo una prioridad.

Según sus registros, hace 10 años en el municipio de Xochistlahuaca, de población indígena amuzga, fallecían por causas relacionadas con la maternidad 10 mujeres cada año, y era el mismo promedio en cada uno de los 14 municipios de la región.

Actualmente la cifra ha bajado a una muerte al año en promedio en cada municipio, nivel que se ha sostenido en los últimos tres años, dice el funcionario, aunque reconoce que hay casos que no se registran.

Sin embargo, la asesora Nellys Palomo, de la organización Kinal Antzetik, afirma que “no baja la incidencia de la muerte materna”. Palomo participó en la investigación “213 Voces Contra la Muerte Materna en Zonas Indígenas, y descubrió que es muy alto el subregistro.

Sostiene que en las comunidades “las compañeras dicen que muchos casos no se registran, nada más se mueren ahí, y nadie sabe”. Además dice que hay una tendencia en las instituciones oficiales a culpar a las parteras de la muertes maternas; lo que es un prejuicio.

2003/MG/MEL

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