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Sueldos precarios afectan sobre todo a trabajadoras del hogar

Por la Redacción

En este país centroamericano existen actualmente en el sector laboral más de 2 millones de mujeres activas, de las cuales sólo el 29 por ciento pertenece al sector formal y el resto al informal, grupo en el que están las empleadas del hogar, quienes padecen bajos salarios, extensas jornadas laborales y carecen de seguro social, según la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies).
 
Aunque las mujeres representan 51.3 por ciento de los 15.6 millones de habitantes en Guatemala, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo e Inversiones (ENEI) de 2013, sólo 35.4 por ciento, es decir 2.1 millones pertenecen al grupo económicamente activo, en comparación con 3.8 millones de hombres, indica un estudio de la Asies.
 
Además de ello, hay una brecha entre los salarios por género, debido a que en promedio los hombres asalariados ganan un promedio mensual de 2 mil 87 quetzales (poco más de 3 mil 600 pesos mexicanos), en comparación con mil 968 quetzales (cerca de 3 mil 400 pesos mexicanos) de las mujeres, explicó Julio Prado al presentar el estudio.
 
Esta diferencia se hace más evidente en el sector no asalariado, en el que un hombre puede ganar al mes 2 mil 134 quetzales (unos 3 mil 700 pesos mexicanos), en comparación con mil 360 quetzales (poco más de 2 mil 300 pesos mexicanos) que devenga una mujer.
 
Prado detalló que el 63 por ciento de las mujeres reporta ingresos menores a los 2 mil 420 quetzales (poco más de 4 mil 200 pesos mexicanos), menor que el salario mínimo, y el 84 por ciento gana menos de 3 mil 500 quetzales (cerca de 6 mil 100 pesos mexicanos); añadió que apenas 1 por ciento supera los 10 mil quetzales (más de 17 mil 400 pesos) de ingresos.
 
Los sueldos precarios afectan especialmente a las trabajadoras del hogar, quienes pocas veces ganan el salario mínimo.
 
Luis Linares, de Asies, señaló que el 81 por ciento de estas empleadas devengan mil quetzales al mes (mil 742 pesos mexicanos); el 18 por ciento obtiene ingresos que oscilan entre mil y 2 mil 530 quetzales (poco más de 4 mil 400 pesos), y apenas el 1 por ciento obtiene entre 2 mil 530 y 4 mil 800 quetzales (poco más de 8 mil 300 pesos mexicanos).
 
Este trabajo está infravalorado, incluso en las estadísticas, además de la subestimación que se traduce en una menor remuneración, afirmó el experto.
 
De igual manera indicó que las empleadas se están sujetas a disposiciones abusivas por parte del empleador, debido a que las obligan a trabajar horas extras e inclusive a residir con ellos.
 
En muchas ocasiones, agregó, las familias envían a sus hijas con familiares o allegados acomodados para que trabajen con ellos, sin embargo la relación de parentesco u afinidad genera mayor violación a sus derechos.
 
Linares expresó que la aprobación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contribuiría a mejorar las condiciones de trabajo de las empleadas del hogar.
 
Dicho convenio establece que las y los empleados deberán gozar por lo menos de 24 horas continuas de descanso, acceso al seguro social, jornadas de ocho horas y derecho al sueldo mínimo; en Centroamérica sólo Costa Rica y Nicaragua lo han aprobado.
 
La legislación en Guatemala garantiza una serie de medidas a favor de esas trabajadoras, pero no siempre se cumplen; las normas señalan que las empleadas del hogar deben tener un descanso mínimo de 10 horas diarias, ocho de ellas nocturnas y continuas; establece además que el patrón podrá pagar hasta el 30 por ciento del salario en especie.
 
PROPUESTAS
 
En ese sentido, Maritza Velásquez, de la Asociación de Trabajadoras del Hogar a Domicilio y de Maquila (Atrahdom), dijo que han recomendado al Estado guatemalteco que el pago en especie oscile entre el 25 y el 30 por ciento, pero resaltó que con los sueldos precarios actuales es imposible que una mujer sobreviva de esa manera.
 
Velásquez enfatizó además que sin el papel que desempeñan las trabajadoras del hogar muchas mujeres y hombres no podrían acceder al mercado laboral, debido a que no tendrían la oportunidad de encargar con alguien a sus hijas e hijos.
 
La titular de la Secretaría Presidencial de la Mujer (Seprem), Elizabeth Quiroa, afirmó que han existido avances en los derechos de las trabajadoras, sin embargo aún persiste una brecha grande por superar, especialmente en lo referente a los salarios.
 
Otro de los problemas que señaló Quiroa es la discriminación hacia las mujeres en el sector privado, a quienes les solicitan una constancia de no gravidez para contratarlas o que no se casen.
 
En otras ocasiones, cuando las mujeres tienen planeado contraer matrimonio o planificar una familia, las obligan a aplazar la decisión a cambio de una plaza; esta violación se da en todos los sectores, aseguró.
 
Quiroa manifestó que es necesario que la violencia hacia las mujeres en el ámbito laboral se aborde desde una política pública, debido a que presentar las denuncias a las víctimas representa un desgaste y además son revictimizadas.
 
Por su parte, el sector organizado de trabajadoras del hogar consideró necesario que el  ministro de Trabajo, Carlos Contreras, envié al Congreso el Convenio 189 de la OIT, el cual se encuentra actualmente en su despacho. Las mujeres urgieron al Estado a aprobar esta norma para garantizar sus mejoras laborales.
 
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