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Transporte público del DF, de los más inseguros para las mujeres

Por Anaiz Zamora Márquez

Académicas y expertas internacionales en materia de género y derecho a la ciudad señalan que para el desarrollo y la autonomía de las mujeres es indispensable un transporte seguro, eficiente y de calidad.
 
Un sondeo realizado por la Fundación Thomson Reuters encontró que el transporte de la Ciudad de México está lejos de ese ideal, pues a nivel global es uno de los más peligrosos para las mujeres. 
 
Cifras oficiales sobre las agresiones de abuso sexual que ocurren en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro confirman los datos del sondeo.
 
La Fundación Thomson Reuters presentó en Londres los resultados del estudio sobre percepción de seguridad en los sistemas de transporte público, que se realizó entre mujeres y académicos de 16 ciudades, entre ellas Nueva York, Nueva Delhi, Bogotá, Buenos Aires, París y Beijing.
 
De acuerdo con el “ranking”, el transporte de la Ciudad de México es el segundo más peligroso para las mujeres, sólo superado por el transporte de Bogotá, la capital de Colombia.
 
La encuesta midió seis aspectos de percepción de inseguridad, por ejemplo, el riesgo de viajar solas en las noches o la confianza de que los demás pasajeros ayudarían a una mujer que fuera abusada física o verbalmente.
 
Así, el Distrito Federal tiene el transporte público en el que las mujeres corren mayor riesgo de sufrir abuso verbal o físico. El 64 por ciento de ellas, es decir más de seis de cada 10, dijeron que habían sufrido de toqueteos o algún tipo de abuso mientras viajaban en el transporte público.
 
Desde 2007 se creó el programa interinstitucional “Viajemos Seguras en el Transporte Público de la Ciudad de México”, para atender a las mujeres víctimas de la violencia y canalizar los casos de abuso sexual.
 
De acuerdo con las estadísticas del programa –publicadas en el portal web del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres-DF)–, los casos de abuso y acoso sexual contra las capitalinas en el transporte público son recurrentes. 
 
Según los datos disponibles, de enero a mayo de 2014, en los Módulos de Atención del Programa (ubicados en las estaciones Balderas, Pino Suárez, Hidalgo, Pantitlán y Guerrero del STC) se atendieron 109 denuncias por el delito de abuso sexual, ocho por acoso sexual, y dos por violación. De enero a diciembre de 2012 el total de casos atendidos por abuso sexual fue de 262, y 43 por acoso sexual.
 
El Código Penal del DF establece en su artículo 176 que comete abuso sexual quien “sin consentimiento de una persona y sin el propósito de llegar a la cópula ejecute en ella un acto sexual”. El artículo 179 define el acoso sexual como la solicitud “de favores sexuales para sí o para una tercera persona”, así como “la realización de una conducta de naturaleza sexual indeseable para quien la recibe”.
 
Al mismo tiempo, la violencia sexual está definida en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el DF como “toda acción u omisión que amenaza, pone en riesgo o lesiona la libertad, seguridad, integridad y desarrollo psicosexual de las mujeres”.
 
Durante su reciente visita a México, María Ángeles Durán Heras, catedrática del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, España, enfatizó que el diseño y planeación de las infraestructuras urbanas deben contemplar el transporte público, pues por ahora representan una barrera “absolutamente infranqueable para que las mujeres puedan acceder con calidad de vida al empleo”, o a otros servicios.
 
Al recordar que muchas mujeres deben recorrer largas distancias para llegar a su lugar de trabajo, la especialista destacó que cuando a ellas se les obliga a viajar en un mal transporte público, lento e inseguro, “se les consume la jornada en ir y venir, y es prácticamente imposible que ellas accedan al empleo”.
 
La también doctora “Honoris Causa” por la Universidad Autónoma de Madrid expuso que las ciudades pueden “ser promesas de libertad, de crecimiento personal, goce corporal, pero con frecuencia lo arruina el hecho de que estamos pendientes de que no hay seguridad para disfrutar las cosas buenas que nos ofrece la ciudad”.
 
La Fundación Thomson Reuters destacó que “cuando no existe transporte frecuente, confiable y accesible puede afectar la capacidad de las mujeres y de cualquiera para acceder a oportunidades, y sobre todo empleo en áreas urbanas, algo que puede hacer una gran diferencia para las mujeres en particular”.  
 
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