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Trata de personas e impunidad

Por Sanjuana Martínez

La trata de personas afecta anualmente a más de dos millones y medio de seres humanos en el mundo y genera alrededor de 7.000 millones de dólares cada año. México ocupa el segundo lugar que más víctimas de este delito envía a Estados Unidos, después de Tailandia.

A pesar de las poderosas redes de trata que operan en el país, la justicia mexicana nunca ha emitido una condena por este delito y la constante es la impunidad. Desde la creación, hace casi dos años, de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), dirigida por Guadalupe Morfín –quien recientemente dimitió para postularse como Ombudsman nacional–, sólo se han iniciado 30 averiguaciones previas, tres de las cuales han terminado en consignaciones y ninguna en sentencia.

Al celebrarse hoy el Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas, es necesario recordar que el fracaso de la Fevimtra en el combate a la trata es desalentador y vergonzoso. La falta de protocolos para atender y apoyar a las víctimas de este delito es la otra gran asignatura pendiente, además de la procuración de justicia. Las personas que han sufrido trata, luego de ser rescatadas se ven en la indefensión porque el Estado carece de mecanismos para atenderlas debidamente y dar seguimiento a su caso. ¿De qué sirve la Comisión Intersecretarial para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, instalada el 16 de julio? ¿Dónde están las políticas públicas para prevenir, investigar, perseguir y sancionar eficazmente la trata de personas?

El incremento del crimen organizado y la violencia en el país ha generado también un aumento de trata de personas, el tercer negocio ilícito más lucrativo después del narcotráfico y del tráfico de armas.

La llamada esclavitud del siglo XXI es una cara más de la violencia de género porque afecta particularmente a niñas y mujeres. La trata con carácter sexual tiene como fin la exportación, no sólo el consumo interno. Miles de mujeres y niñas engrosan la lista de personas engañadas trasladadas a otros países con ofertas de empleo.

La trata sexual ofrece grandes beneficios económicos a las mafias propietarias de prostíbulos y table dance. Con la política de redadas periódicas a estos negocios, las autoridades mexicanas podrían rescatar a cientos de mujeres que viven en cautiverio obligadas a prostituirse. La corrupción de las corporaciones y de algunos funcionarios de migración hacen posible que el negocio de la trata prospere.

Ante la malograda Fevimtra es necesario que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), una de las más costosas del mundo, actúe para contrarrestar el incremento de trata y la inactividad policial y judicial. El Ombudsman José Luis Soberanes ha reconocido que “faltan políticas públicas” en los tres niveles de gobierno para erradicar esta esclavitud moderna. ¿Qué está haciendo su dependencia, aparte de discursos sobre el tema? Pocos resultados ha ofrecido Soberanes sobre el problema de trata antes de marcharse.

Finalmente, la única esperanza es que el Observatorio Nacional contra la trata de personas, instalado hace unos días por la Cámara de Senadores y la CNDH no represente un nuevo “elefante blanco” con alto presupuesto, funcionarios con excelentes sueldos y escasos resultados.

09/SM/LG

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