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Tus brazos, expresión de lo que quieres hacer en el mundo

Por Carolina Velásquez

El hacer del “yo soy corporal”, relacionado con hacer lo que realmente queremos, tiene que ver con los brazos: la energía que viene del pecho (corazón) va por los hombros, desciende a través de brazo superior, codo, antebrazo, muñeca hasta las manos conectándonos desde el interior -nuestra intimidad más profunda- con el mundo.

Así, hombros, brazos y manos expresan sentimientos y actitudes comunicándonos -poniendo en contacto- con las y los otros. En movimiento acompañan una conversación o son el vehículo para establecer un código desde el silencio. Cerrados pueden mostrar la necesidad de proteger nuestro corazón de algo o alguien. Colgando a cada lado del cuerpo, con pecho abierto, hablarán de la forma como enfrentamos la vida, tal vez con coraje y valentía. También a través de ellos recibimos información e impresiones del medio que nos rodea.

¿Qué pasa si la energía no fluye en esta parte de nuestro “yo soy corporal”?, dice Debbie Shapiro:

“La gracia o la torpeza en esta zona es un reflejo de cómo nos manejamos a nosotras y nosotros mismos y nuestras actividades. Una dificultad en la afirmación de una o uno mismo puede observarse en el brazo derecho, porque éste es el costado que se relaciona predominantemente con el principio masculino. Un conflicto en la expresión de gentileza y amor activo suele presentarse en el brazo izquierdo, el costado que refleja el principio femenino” (Cuerpo mente. La conexión curativa, 1991).

Cuatro partes integran los brazos, según esta autora, cada una tiene su propia función: cando el brazo superior está hiperdesarrollado se utiliza para expresar poder y fuerza -el clásico “conejo”-, por el contrario si esta zona es delgada (hipodesarrollada) puede indicar una timidez en la expresión.

Con los codos expresamos nuestra incomodidad y ambición -no es casual entonces la expresión: abrirse camino a codazos-, si alguien nos molesta podemos deshacernos de esa persona a “codazos”, nos ponemos “en jarras” doblando los codos y apoyando las manos sobre la cadera dando una imagen de valentía y poder.

El antebrazo hablará de una energía de acción, es el caso cuando nos “arremángamos” mostrando la forma como enfrentamos una situación, en preparación, como diciendo “ahora verás”. Si es más sensible también puede mostrar nuestras dudas antes de expresar algo.

Si están flexibles las muñecas facilitarán la llegada de una gran libertad en nuestras acciones o nuestra torpeza cuando están rígidas indicando el conflicto que vivimos con lo que hacemos.

Al observar tus brazos, ¿te dicen algo de la manera como estas en mundo? ¿cómo eres desde esta parte de tu “yo soy corporal”? Anota lo que descubras o confirmes en tu Diario del Cuerpo.

*Periodista mexicana: [email protected]

2005/CV/SJ

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