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Un paso más por la igualdad

Por Cecilia Lavalle*

Algunas decisiones siembran futuro. Otras, abonan en el presente. Y algunas, las mejores, siembran y abonan. De esta clase es una reciente sentencia de la Sala Regional del Tribunal Federal Electoral.

Resulta que en Quintana Roo estamos en proceso electoral. Y resulta que los partidos políticos tienen que cumplir, algunos muy a su pesar, con la legislación en materia de cuotas de género, esa estrategia que impulsaron las mujeres de distintas partes del mundo, a fines del siglo pasado, para superar la subrepresentación de las mujeres en órganos de gobierno.

En México, las cuotas de género se normaron en 1996 para elecciones federales. De entonces, a la fecha, el Código Federal de Procedimientos Electorales (COFIPE) se ha reformado en dos ocasiones más en materia de cuotas de género: en 2002 y 2008.

Y es que casi todos los partidos políticos han encontrado la manera, una y otra vez, de cumplir la ley sin cumplir con el objetivo, que es brindar oportunidades reales de que las mujeres formen parte del gobierno.

De hecho, la nueva reforma está en puerta tras las elecciones de 2009, en las que los partidos cumplieron la cuota al postular al menos 40 por ciento de mujeres a la Cámara de Diputados, pero una vez electas, a varias las obligaron a renunciar, para dar el espacio a los suplentes, varones, por supuesto.

Quintana Roo, es una de las pocas entidades del país que normó las cuotas de género en su Constitución Política (Art. 49) y en la Ley Electoral. En su inicio (2002, aunque la ley estatal electoral fue reformada hasta 2004) la cuota fue de 70/30; es decir, ningún género debía sobrepasar el 70 por ciento de las postulaciones.

Pero, la norma sólo tiene buenas intenciones; porque en ninguna parte se encuentran precisiones, ni herramientas para su eficaz aplicación ni, mucho menos, sanciones para los partidos que incumplan.

Así las cosas, en el proceso electoral de 2005 y de 2008, distintos partidos y coaliciones, incumplieron sin problema alguno.

Recientemente se modificó la Constitución local para cambiar el porcentaje a 60/40; pero no se modificó la Ley Electoral (que sigue precisando 70/30), ni se agregó una palabra que incluyera precisiones y sanciones.

Así llegamos al proceso electoral de 2010. Pero esta vez hubo novedades.
Para empezar, un partido demandó que se revocaran las planillas de otro por no cumplir con la cuota de género. Eso por sí mismo, es toda una novedad.

El PRD y la Mega Alianza Todos con Quintana Roo, impugnó las planillas del PRI a 3 de los 9 ayuntamientos: Othón P. Blanco (donde se encuentra la capital del estado), José María Morelos y Cozumel.

Pero lo verdaderamente excepcional fue la sentencia, del 13 de junio, que sienta dos precedentes importantísimos en la lucha de las mujeres por sus derechos políticos.

Tras señalar que en nuestras leyes no hay distinción entre candidaturas propietarias y suplentes, y, por lo mismo, tienen los mismos derechos y obligaciones; tras afirmar que el objetivo de las cuotas de género, es garantizar la efectiva integración de mujeres en cargos electivos; tras recordar que el espíritu del artículo 49 de la Constitución local es alcanzar la paridad; obliga a (lo digo con mis palabras):

1) Aplicar la cuota tanto para propietarias como para suplentes: es decir, ningún sexo deberá detentar más del 60 por ciento en candidaturas propietarias y, de igual modo, no más de 60 por ciento en las suplencias.

2) Obliga a que las candidaturas suplentes sean del mismo sexo que las propietarias. (precisa que de lo que se trata es que las mujeres lleguen al gobierno y no que sean obligadas a renunciar para que el suplente –varón– ocupe el puesto).

La sentencia de las magistradas, Claudia Pastor Badilla, presidenta; Yolli García Álvarez y Judith Yolanda Muñoz Tagle, representa, sin duda, el criterio más avanzado en materia de cuotas de género en Quintana Roo y marca rumbo a nivel nacional.

Por de pronto el PRI ya acató la sentencia y, por primera vez en la historia de la entidad, las planillas de José María Morelos y Cozumel presentan candidaturas de manera paritaria. Y en Othón P. Blanco las postulaciones respetan la norma del 60/40 (claro, el 40 por ciento para las mujeres).

Es cierto que las candidaturas a presidencias municipales propietarias y suplentes son, en los tres casos, para hombres; pero las mujeres ocuparán, de ganar el PRI en esos municipios, más regidurías y sindicaturas que nunca en la historia política de Quintana Roo.

Yo confío en que no haya vuelta para atrás. A partir de ahora, con ese mismo criterio se deberán revisar las postulaciones a todos los cargos de elección popular.

Las y los integrantes del Instituto Electoral de Quintana Roo y el Instituto Federal Electoral ya tienen luces de por dónde caminar. Claro, asumiendo que son demócratas y, por tanto, están a favor de la igualdad ¿o no?
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com

* Periodista y feminista en Quintana Roo, integrante de la Red internacional de periodistas con visión de género

10/CL/LR/LGL

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