Inicio Una Oaxaca nueva piden las Mujeres en Resistencia

Una Oaxaca nueva piden las Mujeres en Resistencia

Por Miriam Ruiz/ enviada

La dimisión de Ulises Ruiz Ortiz como gobernador de Oaxaca, la libertad absoluta e inmediata presas y presos políticos de conciencia, alto a la criminalización a defensores de los derechos humanos y a la persecución, así como castigo a los culpables de los asesinatos y la violencia contra el pueblo de Oaxaca, demandaron las Mujeres en Resistencia en la Declaración Oaxaca emitida al finalizar el encuentro que las reunió aquí desde el viernes.

Además llamaron a un nuevo pacto basado en el diálogo de todos los sectores del pueblo oaxaqueño, donde se puedan construir nuevas formas de conducción política, que respeten los derechos humanos, la vida de las comunidades y la autonomía de los gobiernos municipales; que se conduzcan con igualdad, equidad y transparencia.

“En suma, llamamos a construir el estado de derecho, la democracia y la gobernabilidad con la instauración de una Nueva Constitución para nuestro estado” señala la declaración Oaxaca emitida durante el Encuentro Mujeres en Resistencia de México, Centro y Sudamérica realizado este fin de semana en Oaxaca.

Espacio Feminista del Distrito Federal y el Colectivo Huaxyacac realizaron aquí el encuentro que terminó con la Calenda de la Tlayuda por el centro histórico de la capital oaxaqueña y un festival artístico dirigido por Jesusa Rodríguez y otras mujeres del arte mexicano, porque Oaxaca es un ejemplo de la política represiva del Estado, que responde con balas, cárcel, persecución y asesinatos al pueblo que demanda justicia.

Ante 200 mujeres de 10 estados y 10 naciones diferentes, la activista denunció que la violencia y la exclusión es lo cotidiano en la vida de las mujeres en este estado históricamente marginado, mayoritariamente indígena.

El resultado es la concentración de las cifras más altas de mortalidad materna, feminicidio y violencia intrafamiliar que hay en el país, lo que es una constante violación sistemática de los derechos de la mitad de la población de un estado, “en tiempos de aparente paz”.

En Oaxaca ?señala la declaración leída en la Plazuela del Carmen- son cientos de mujeres hostigadas, con órdenes de aprehensión, detenidas, torturadas, viudas, separadas de sus parejas; asustadas, enfermas, desplazadas y violentadas, al gobierno estatal y federal que han puesto de manifiesto su incapacidad estatal de responder con oficio político y un mínimo de sensibilidad social.

Las mujeres son víctimas directas de la violación de sus derechos humanos, no sólo por el encarcelamiento, las amenazas, incluso de carácter sexual, el hostigamiento, las órdenes de aprehensión contra ellas, las compañeras de los detenidos, desaparecidos y torturados tienen cancelados también su derecho a vivir sin violencia, a transitar, a expresarse, a asociarse libremente. Pero también son mujeres movilizadas y cada vez más organizadas.

Comprobamos que en esta entidad, el Estado violenta y vulnera, contribuye activamente a la violencia feminicida, es el responsable de la destrucción del tejido social, de la impunidad, es corrupto y viola los derechos humanos.

La declaración Oaxaca hace un recuento de los acontecimientos del año pasado en la que se destacó la agudización de la violación de los derechos humanos y sobre la omisión del Estado para aceptar las recomendaciones emitidas por organismos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amnistía Internacional, la Sociedad Interamericana de Prensa, la Oficina Ecuménica por la Paz y la Justicia de Alemania, Federación Internacional de Derechos Humanos (CIDH) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), entre otras.

“La impunidad en Oaxaca se evidencia cuando no hay investigación alguna por el asesinato de 21 oaxaqueños, por los más de 40 torturados, por las más de 400 detenciones arbitrarias”, señala al Declaración Oaxaca.

El documento denuncia que contra la ciudadanía movilizada y que se “atrevió” a desafiar un estado autoritario, la única respuesta fue la persecución, traducida en órdenes de aprehensión, detenciones ilegales y arbitrarias, tratos crueles inhumanos y degradantes; privación ilegal de la libertad en diversos penales del país, incluso en penales de máxima seguridad; ataques y criminalización a defensoras de derechos humanos.

“Las mujeres en resistencia no somos delincuentes, somos ciudadanas proponiendo, construyendo y transformando”, dicen las oaxaqueñas que recibieron la solidaridad de otras mujeres que en resistencia propusieron la necesidad de ejecutar cambios importante para transformar el Estado Mexicano.

“Las asistentes del Encuentro Mujeres en Resistencia de México, Centro y Sudamérica nos solidarizamos con nuestras hermanas oaxaqueñas en su lucha legal, justa, legítima y pacífica por la justicia social y por aspirar a un Estado democrático donde los Derechos Humanos sean reales y accesibles”.

2007/MR/SJ

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles. Acepto Leer más