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Una vida sana

Por Juana Eugenia Olvera*

En esta época pareciera que todo se confabula para mantenernos enfermos ingiriendo medicamentos que nunca han sido probados lo suficiente, para asegurar que no generarán daños colaterales.

Cuando surgieron los primeros ansiolíticos los recetaban como dulces, y después de algunos años se dieron cuenta que en verdad eran adictivos.

No sé de dónde surgió la idea de que las personas no deberían tener dolores, ya que ello casi significaba el producto de una enfermedad y claro, pues ahí tenemos personas adictas a todo lo que les evite sentir.

Yo recuerdo de niña cómo me dolían básicamente las piernas cuando estaba en el momento del crecimiento y posteriormente, cuando me empecé a formar como mujer: los dolores en el pecho, en el rostro y en todas partes que me tocara.

Posteriormente cuando me embaracé seguí sufriendo dolores porque tuve un embarazo de alto riesgo y así a lo largo de mi vida.

Si bien tuve dolores inaguantables por un problema de vesícula, posteriormente fui tomando conciencia de mi cuerpo y le prometí no volverlo a lastimar con más cirugías (ya llevaba cuatro).

Hasta el momento me considero bastante sana; no he vuelto a pasar por cirugías mayores y únicamente he pasado por las necesarias con el dentista.

Desde luego he puesto en práctica lo mucho o poco que he aprendido, sobre todo darme cuenta que la mente puede ser mi mejor o peor aliado, ya que ella no discrimina y si me siento enferma inmediatamente aparece algo que hace salir lo que "inocentemente" cree.

He visto familias completas que no acaban de salir de algún proceso curativo, cuando ya están inmersas en otro problema nuevo y así encadenadas a la publicidad de que para cada dolor hay algo para "quitarlo".

Sin darse cuenta que muchos de los medicamentos empleados para alcanzar la salud son los mismos que traen de vuelta los síntomas. Decía mi maestro de medicina china que era ver la tela de araña y quitarla, sin sacar la araña.

Para tener una vida sana, independientemente de vivir en armonía, tranquilamente, en paz, la higiene tiene un lugar preponderante.

Los cuidados son mínimos: evitar comidas de dudosa procedencia, si se ingieren vegetales, lavarlos previamente y dadas las condiciones actuales, emplear algún desinfectante bacterial.

El estado de ánimo saludable se debe representar en imágenes por toda nuestra casa. Un hogar pintado de colores claros y brillantes que nos generen un ambiente "saludable". Nada de imágenes londinenses lluviosas y sombrías. Tampoco imágenes de lugares nevados llenos de niebla y árboles secos.

Los pensamientos siempre deben estar en armonía, así como las emociones y los sentimientos, ya que al ser parte de nosotros, cuando están desfasados o vibrando en forma negativa, traerán diferentes tipos de enfermedades, desde un catarro común y corriente, hasta un cáncer o cualquier tipo de enfermedad degenerativa.

Para quienes les interesen estos temas, recomiendo un libro bastante ilustrativo de unos psicólogos alemanes: "La enfermedad como camino", en el que nos hablan de cómo las enfermedades nos permiten reencontrar al dios de cada quien, ya que cuando la gente enferma es cuando se da cuenta que ha abandonado todo tipo de creencias espirituales.

Siempre me llamó la atención el deterioro del anterior Papa. No es factible que una persona que se dice altamente espiritual llegue al estado al que llegó.

Veo por otro lado al Dalai Lama, pese a todas las vicisitudes vividas (la invasión de su país, el tener que dejarlo, estar refugiado en un país amigo y soportar las calumnias vertidas en su contra por los gobernantes chinos), y pese a todo seguir con ese ánimo inquebrantable, su sencillez, su sabiduría y sobre todo el respeto a todo tipo de creencias. Su manifiesto buen humor y la energía armónica que irradia.

Ahí es donde me doy cuenta quien verdaderamente vive su espiritualidad. Estoy de acuerdo que como seres terrenales suframos cierto deterioro, pero como todo, hay de desgaste a desgaste y pues me quedo con el del Dalai, del cual tomo la enseñanza y continuó con mi camino.

*Narradora oral, astróloga y terapeuta.

12/JEO/RMB

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