Inicio Uruguay: en medio de movilizaciones inicia discusión sobre Ley de Salud Reproductiva

Uruguay: en medio de movilizaciones inicia discusión sobre Ley de Salud Reproductiva

Por la Redacción

La mayoría eran mujeres, cientos. Llegaron de diferentes zonas de Montevideo y del interior del país. Se instalaron afuera del Palacio Legislativo y escucharon pacientemente el inicio de la discusión de la polémica iniciativa sobre Defensa de la Salud Reproductiva.

Las intervenciones de los legisladores que llegaban a sus oídos por medio de altorparlantes daban cuenta de las posturas encontradas que los senadores tenían en torno al tema: ahí estaba la favorable, de la senadora socialista Mónica Xavier; y la contraria, sustentada por el oficialista Walter Riesgo.

En medio del debate, la sociedad reunida afuera del Palacio Legislativo daba vueltas al edificio, y un grupo de jóvenes repetía la consigna “educar para no abortar”.

La senadora Mónica Xavier destacó durante la discusión la aprobación de una declaración pública del Consejo Directivo Central de la Universidad de la República, donde se reconoce que el aborto es una práctica frecuente y clandestina, y se considera un grave problema de salud pública que se agudiza en los sectores más vulnerables.

Luego citó la investigación de la Universidad para la Paz, y dijo que estimaciones señalan que en el año 2000 se practicaron 33 mil abortos clandestinos, lo que quiere decir que en Uruguay, de cada diez concepciones, cuatro terminan en abortos.

Por otra parte el legislador Walter Riesgo afirmó que nadie tiene derecho a terminar con una vida y además el bien más valorado para un Estado es el ser humano.

Afuera sucedía lo mismo que adentro, y las posiciones eran igual de encontradas. Quienes se reconocían contrarios a la iniciativa, eran en su mayoría pertenecientes a Misión Vida Digna, organización vinculada a la Iglesia Católica.

Pero también las había a favor: “Estoy de acuerdo con que se legalice porque las clínicas abortivas existen, y hay mucha gente que se beneficia con esto a costa de que mueran mujeres. Para que no se sigan muriendo, se debe legalizar el aborto”; afirmaba Sofía, de 18 años, integrante de la multitud.

Las pancartas y carteles que invadían la explanada del Palacio lucían leyendas tales como Educación sexual para Prevenir, Educar para no Abortar, sí a la Ley, Tolerancia y Respeto, Sin las mujeres, los derechos Humanos no son Humanos, Aborto Legal para no Morir.

Y una madre y lideresa aleccionaba: “Queremos que se apruebe esta ley porque nos va a proteger, trabajar en la salud te plantea otro panorama. Espero que el Senado vote a conciencia. Todas las mujeres deben tener el mismo derecho. Cuando veníamos para Montevideo le decía a mi hija estamos luchando por vos. En lo personal estoy convencida de que esta ley es buena”, decía a su hija Marina Acevedo, dirigente de la Salud de San José.

Hacia el final de una discusión que apenas comienza, el legislador Alejandro Atchugarry, salió en primera fila de la sesión del Senado, ahí la multitud lo esperó, y la sonrisa no se le borró cuando el coro aumentó los decibeles para preguntarle, ¿Cuántas más se le tienen qué morir, para que el Senado se anime a decidir?

Entre la multitud que gritaba se hallaba la senadora Mónica Xavier que momentos antes, al interior del Palacio, había celebrado la conformación de la Coordinación Nacional de Organizaciones por la Defensa de la Salud Reproductiva, integrada por organizaciones de derechos humanos, religiosas, feministas, de mujeres, de jóvenes para impulsar la realización de actividades tendientes a ampliar el debate y promover la sanción del proyecto de ley.

Cuando concluyó todo, sin definiciones, los presentes encendieron velas y en silencio dieron la vuelta al emblemático edificio del Senado esperando respuestas que no llegaron, y se retiraron dispuestos a volver a preguntar una y otra vez, hasta que la respuesta llegue.

La discusión del proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva continuará hoy a partir de las 18 horas, cuando se conocerá la opinión en contra de los nacionalistas Julia Pou y Guillermo García Costa, así como la postura favorable de Rafael Michelini.

2004/HST/BJ/SM

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