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Veracruz: éxodo de familias por explosiones en ductos de Pemex

Por Laura Castro Medina/corresponsal

El calor del fuego alcanzó los cien metros de altura y una nube densa de humo fue el escenario donde miles de mujeres, niñas y ancianas, en medio de la noche, abandonaron sus hogares, luego de que personas hasta hoy desconocidas provocaron explosiones simultáneas en los ductos de Pemex, en cuatro regiones del territorio veracruzano.

Eran las dos de la madrugada de este lunes cuando se registraron las explosiones en los ductos de gasolina, gas natural y gas LP de Petróleos Mexicanos, provocando el pánico entre los pobladores de las regiones de Maltrata, Úrsulo Galván, Omealca y Zempoala.

Esperanza Cárdenas, de la comunidad de San José de Abajo, y Zenaida Mendoza de Cuichapa, perdieron la vida, víctimas de un paro cardiaco cuando intentaban huir del lugar amenazado por el fuego.

Más de 21 mil habitantes de la zona fueron evacuados de sus comunidades en un impresionante operativo por personal de Protección Civil y grupos de auxilio de todo el estado.

La psicosis de una nueva explosión obligó a familias completas a abandonar sus casas, descalzos y con apenas la ropa puesta, en un intento de salvar sus vidas.

A kilómetros podían observarse las llamas que emergían de los ductos de 23 pulgadas de Pemex. De forma improvisada se instalaron al menos 25 albergues en la zona centro de Veracruz para dar alojo a las miles de familias que abandonaron sus hogares.

Cuando apenas los primeros rayos de sol aparecían de entre la densa nube de humo y con un fuerte olor a combustible, las familias se recuperaban de la impresión y las llamas a lo lejos eran muestra de lo que horas atrás habían vivido.

En los albergues, saturados de niñas, niños y ancianas y ancianos que dormían en el piso sobre cartones o cobertores, el olor a café caliente se confundía con el intenso olor de combustible quemado. Pero aunque niñas y niños tenían cubre bocas, sufrían dificultad para respirar.

El Ejército Mexicano inició la operación del plan D-N-III, pero dificultó las labores de paramédicos de la Cruz Roja, pues los militares impedían la llegada del auxilio a los albergues de las zonas más alejadas, como Maltrata y Aquila, ya que la encomienda de los soldados era proteger las instalaciones de Pemex e impedir el paso a cualquier persona, sin importar rango o cargo público.

Las autopistas estuvieron cerradas, los grupos de seguridad federales afanosamente buscaban a los probables responsables de los hechos, pero ningún grupo subversivo se ha acreditado como responsable de lo sucedido.

Personal de Petróleos Mexicanos aseguró que fue un hecho intencionado: la misma hora, condiciones semejantes y hechos ocurridos en puntos estratégicos para evitar daños a zonas habitadas.

Una de las explosiones más grandes se registró en los tramos conocidos como Balastrera y en el Infiernillo, ambos en el municipio de Nogales, las explosiones y daños en los conductos de gasolina y gas natural dejaron como consecuencia un derrame importante de hidrocarburo en la zona, gran parte fue conducido a través del cauce del Río Chiquito, por lo que las orillas del afluente quedaron marcadas con una espesa capa de hidrocarburo.

Más de 120 elementos de la Jurisdicción sanitaria de Orizaba emprendieron la labor para dotar de cubre bocas a los habitantes que aún permanecían en las zonas afectadas o que estaban ya ubicados en los albergues. En una titánica comisión, intentaban tranquilizar a los miles de pobladores ubicados en albergues, principalmente mujeres.

Fueron más de diez horas de tensión, tiempo durante el cual comunidades completas se convirtieron en pueblos fantasmas, como Omealca, Balastrera, Cecilio Terán y la colonia Heriberto Jara de Maltrata, mismas que fueron totalmente evacuadas, ante el temor de nuevas explosiones o atentados, o bien por el riesgo de intoxicación ante la cercanía con las zonas dañadas.

A filo de las 13 horas y tras una exhaustiva revisión de toda la red de Pemex que atraviesa el territorio veracruzano, las más de 12 mil 500 personas alojadas en albergues retornaron a sus hogares y las autopistas y carreteras fueron reabiertas a la circulación.

Mientras tanto peritos de la Procuraduría General de la República investigan los hechos para detectar la responsabilidad de los mismos, en tanto que se reforzó la vigilancia en toda la red de la paraestatal, para ello el gobierno estatal ofreció apoyo a través de personal del Instituto de la Policía Auxiliar principalmente para la protección en los puntos de válvulas.

07/LC/GG

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