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Viajan mujeres hora y media en promedio a consulta de maternidad

Por Sandra Torres Pastrana, enviada

Aunque todavía es muy temprano, ya hay mucha gente formada a la entrada del Hospital General de Huixtepec, municipio de Ometepec, Guerrero. Tres mujeres embarazadas acompañadas por la señora Nati, su promotora de salud, se forman para solicitar el servicio médico.

Las mujeres viajaron en promedio, hora y media para llegar al hospital, y solamente en pasajes gastaron 50 pesos, pero también deben traer dinero para desayunar y almorzar, o a veces hasta para comer, lo que implica gastar en promedio otros 50 pesos.

La primera en relatar a TV CIMAC cómo fue atendida en el servicio médico fue Lucinda Pablo Ramírez, de 19 años de edad y ocho meses de embarazo.

“Es la primera vez que vengo al hospital a consulta, es mi primer hijo y yo quiero tener aquí a mi bebé, porque hay mayor seguridad, hay más doctores y además no tengo otro lugar a donde ir”.

Ella es ama de casa y su esposo es campesino con un salario de 100 pesos al día, se le ve triste y un poco pálida. Es casi medio día y aún no ha comido nada. Para Lucinda quien se muestra positiva, la atención que le dieron fue más o menos buena, aunque en realidad no fue atendida por ningún doctor.

Nos dice, “me requieren la póliza del Seguro Popular para ser atendida y aún no la tengo, por lo que no me darán atención y medicamentos hasta que traiga mi póliza”.

En cambio, María Hilario Martínez, de 27 años de edad y con 6 meses de embarazo, su cuarto hijo lo piensa tener en su casa con una partera como sus otros tres hijos. A ella le da pena tener a su bebé en el hospital, pero acudió al hospital porque la doctora de su comunidad la mandó hacerse un ultrasonido.

“No me hicieron el ultrasonido, me dijo el doctor que no lo hacen, sin ninguna más explicación, me mandó con una mentada doctora Domínguez, la cual se encuentra en un hospital que no conozco”.

“Solo me hicieron un chequeo y me dijeron que mi bebé no mide lo que debería de medir, y que necesitan verlo en un ultrasonido, pero me mandaron a otro lugar aquí no me lo pueden hacer, pero yo voy a tener que pagar el ultrasonido”.

Su esposo, quien la acompaña, se muestra preocupado y enojado. “Yo le dije a mi esposa que para mejor ya no dar vueltas y vueltas de doctor en doctor, nos vayamos ya al particular donde nos cobrarán el ultrasonido en 300 o 350 pesos.

Visiblemente tristes, María y su esposo narran que él es campesino, que no tiene un salario fijo y solo cultiva maíz, “uno lo cosecha al año y ahorita tengo que vender maíz para sacar el dinero y le saquen el ultrasonido, dinero que es para nosotros muy difícil conseguir como campesino”.

Sólo tienen tres meses para vender el maíz y juntar el dinero para hacer el ultrasonido a María y saber que el bebé que será atendido por una partera en su casa, se encuentra en buenas condiciones y no peligra la vida ni de él, ni de su madre.

En contraste, Evelia Hilario Pablo de 21 años de edad y que está en días para que nazca su segundo hijo, desde los cuatro meses acude a sus citas en el hospital.

Nos cuenta que el trato ha ido cambiando, “al principio si me trataron bien, pero ahora a fuerza pide papeles el doctor y si se te olvida y no lo traes, no te atienden hasta que los traigas”, esto sin duda le preocupa porque hay que hacer el gasto de transporte y comidas nuevamente.

“Actualmente sobrevivimos con el sueldo de mi esposo, él trabaja en un billar en Cuernavaca y gana en promedio a la semana mil pesos.

Su primer hijo, relata, lo tuvo en el hospital, “no me atendieron luego, luego, sino hasta que vino una maestra conmigo que es familiar de mi esposo y ella insistió en que me atendieran, pues yo ya no aguantaba los dolores, solo me hacían a cada rato el tacto y solo me decían que faltaba”.

A pesar de esa experiencia, Evelia decidió venir de nuevo al hospital porque no tiene dinero, asegura, “con el Seguro Popular no me cobran nada, y en el caso de las parteras aunque no es muy caro, cobran, además es más difícil tenerlo con partera, estando en un hospital si el bebé viene mal ellos saben qué hacer y la partera no”.

“Yo me siento más segura en el hospital que con la partera, y aunque no me cuesta nada, algunas veces cuando no tienen los medicamentos que necesitamos, nos mandan a comprarlos y en eso tenemos que gastar, pero nada más”.

“Por ahora, el doctor que me revisó, me dijo que si quería me quedara para que más al rato me hiciera de nuevo el tacto y a ver si ya me agarra el dolor, porque ya ando en días, pero mejor yo me voy a mi comunidad y si me agarra el dolor, agarro un carro y me vengo hasta acá”.

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