Inicio Violencia contra las mujeres deja un millón de víctimas anuales en México

Violencia contra las mujeres deja un millón de víctimas anuales en México

Por Román González

Aunque la violencia física y sicológica que padecen millones de mujeres es la más difundida, hay otras formas de violentar su vida y desarrollo: la pobreza y el limitado acceso a los servicios de salud, de trabajo y de educación que violan sus derechos humanos.

Hoy, en el Día Internacional de la No Violencia Hacia las Mujeres, según informes del Programa de Salud y Mujer de la Secretaría de Salud (SS), un millón de mujeres acuden cada año a los servicios de urgencia por lesiones provocadas por la violencia familiar.

Entre las secuelas de la violencia contra las mujeres están el estrés postraumático o crónico, los trastornos cardiovasculares, digestivos y metabólicos, depresión, ansiedad, insomnio, e incluso alcoholismo y drogadicción.

Además, el 50 por ciento de los asesinatos de mujeres en el país ocurren a mano de sus parejas o ex parejas, mientras que las mujeres que terminan con la vida del agresor son confinadas en cárceles por haber defendido sus derechos.

Aquí habría que recordar que el Estado mexicano no ha sido capaz de esclarecer, ni erradicar, los crímenes de más de 300 mujeres y 500 desaparecidas en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Para el investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, René Jiménez Ornelas, las formas más comunes en el hogar se manifiestan en maltrato psicológico, físico y sexual, abuso económico y, en algunos casos, se les obliga a pedir dinero y se les prohíbe usar métodos anticonceptivos.

Al participar en el evento “Los Hombres Ante la Misoginia: Miradas Críticas”, que se realizó en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, aseguró que la Iglesia católica fomenta la sumisión femenina ante los hombres.

Durante años, destacó Jiménez Ornelas, ha inculcado que deben estar a disposición del marido, aun cuando exista violencia e infidelidad, dejándolas bajo la tutela del esposo.

LA VIOLENCIA EN TODOS LADOS

Mujeres integrantes de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas, reunidas en un hotel de la ciudad de México con motivo de los preparativos para el Cuarto Encuentro Continental de Mujeres Indígenas que se realizará en Perú en marzo de 2004, expusieron que la forma más común de violencia es la intrafamiliar, las violaciones sexuales y la discriminación en los servicios de salud.

Provenientes de lugares como la sierra de Zongolica en Veracruz; de Cuanajo, en Michoacán, o de estados como Querétaro, Guerrero y Oaxaca, las mujeres coincidieron que el alcoholismo es un detonante de la violencia intrafamiliar.

En Michoacán, por ejemplo, refiere Marilú Téllez, las mujeres de las comunidades indígenas que trabajan con madera y solventes no tienen protección de ningún tipo, lo que provoca embarazos de alto riesgo.

Y en Oaxaca, dice Daisy Santiago Avendaño, quien con apenas 16 años ya es líder de su comunidad, las mujeres son discriminadas en los servicios de salud; muchas mujeres han muerto de enfermedades que pudieron ser atendidas.

En tanto, Angelina Domínguez Santiago, de Querétaro, denunció que en su comunidad hay casos de violaciones sexuales contra mujeres; ellas callan, por temor no denuncian a sus agresores y cuando lo hacen las autoridades desechan los cargos y las insultan; cuando tienen a sus hijos son mal vistas por los demás miembros de la comunidad.

VIOLENCIA LABORAL

Jóvenes solteras y mujeres embarazadas son el blanco preferido de la discriminación laboral en el Distrito Federal, donde la profesión e ingresos hacen poca diferencia para el acoso sexual o amenazas de despido por parte de varones con cargos importantes en su ámbito de trabajo.

Según el diagnóstico 2002 elaborado por la Subdirección de Protección a Mujeres y Menores en el Trabajo, dependencia de la Subsecretaria de Trabajo y Previsión Social, por hostigamiento sexual se levantaron 106 denuncias en el 2002 ante esa dependencia, despido por embarazo –370– y otras formas de violencia –109–.

Más de la mitad de las mujeres que acusaron hostigamiento sexual en el trabajo tienen entre 21 y 30 años –53 casos–, mientras que 31 de ellas tienen entre 31 y 40 años. Otras 15 denunciantes tienen más de 41 años de edad.

De acuerdo al documento, el hostigamiento sexual se da en todas las áreas productivas de la capital mexicana: en empresas de servicios, 22 por ciento; ventas, 17 por ciento, y restaurantes o empresas de cultura nueve por ciento.

En el caso de las embarazadas, los empleadores nunca manifestarán que el embarazo es la causa del despido. Su estrategia es presionar a la trabajadora negándole permisos y orillándola a labores peligrosas hasta hacerla renunciar.

El año pasado 370 embarazadas fueron despedidas o presionadas de empresas e instituciones por esa condición en el trabajo.

Si bien el despido por el embarazo y el acoso sexual son formas de violencia, también hay otras formas de violencia que reportaron 107 mujeres entre 15 y 35 años de edad. Estas denuncias incluían gritos, malos tratos y, en ocasiones, también golpes.

Así, en el Día Internacional de la No Violencia Hacia las Mujeres, la violencia o la simple amenaza de ella hacia las niñas y mujeres, no sólo es de carácter emocional, física y sexual, sino también se da en los ámbitos económicos, laborales y sociales.

2003/RGL/GMT

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