Inicio Violencia intrafamiliar no se persigue de oficio

Violencia intrafamiliar no se persigue de oficio

Por Esther de la Rosa

“Si los legisladores van a modificar una ley, que responda a la realidad que estamos viviendo y que sea acorde con la cultura que tenemos en México”. Así lo manifestó Francisco Espinoza, de la Dirección de Atención y Prevención de la Violencia Familiar del DF, en el marco del cuarto seminario sobre violencia familiar en el DF que hoy finalizó en el Instituto de Investigaciones Antropológicas.

En referencia a la Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Familiar del DF, aprobada en 1996, Espinoza considera que no “es la solución”, ya que la violencia en el hogar es un problema de carácter social “multifactorial” que requiere ser tratado desde diversas visiones, y mencionó que las denuncias de violencia familiar se persiguen por querella y no por oficio.

La querella, de acuerdo con el especialista, supone que si una persona adulta que está siendo objeto de violencia familiar no la denuncia, las autoridades no pueden intervenir, ni siquiera si la denuncia es interpuesta por el padre o la madre de la víctima, o alguna persona otra persona.

Además, señaló otras deficiencias de la Ley, como permitir que las instancias administrativas, como las Unidades de Atención y Prevención de la Violencia Familiar (UAOVF), hagan arrestos. “Pero en casi 10 años de vigencia de la Ley no ha habido ningún arresto, porque la ley carece de un procedimiento legal”.

“Tampoco sabemos, de las averiguaciones previas realizadas por la Procuraduría de Justicia del DF, cuántas se consignaron y cuántas cuentan con una sentencia condenatoria”, añadió.

También indicó que “la ciudadanía debe ser participativa para que no sea únicamente el gobierno el tome las decisiones” con respecto a la violencia intrafamiliar, y que el papel de las organizaciones civiles fue fundamental para sacar este problema, considerado de carácter privado, al ámbito público.

Para él, a la ciudadanía le corresponde exigir al Estado que se tengan en cuenta las distintas visiones de esta problemática, así como atender al cambio que se ha producido en el concepto de familia, ya que hoy en día ya no podemos referirnos solamente a la familia nuclear.

Espinoza subrayó que las y los ciudadanas deben tener conocimiento sobre estas deficiencias y acerca de posibles modificaciones de leyes que les afectan directamente para participar en la toma de decisiones. Sin embargo, insistió en que corresponde a los gobiernos proporcionar los espacios adecuados para ello.

Sobre esta capacidad para influir en la toma de decisiones gubernamentales abundó la socióloga Delia Selene de Dios. “La conciencia es la sociedad civil”, dijo, y añadió que “este proceso de concientización social a través de la sociedad civil es una fuerza política que ha impulsado los cambios sociales”.

Por su parte, el psicólogo Alfredo Guerrero Tapia afirmó que no puede haber una construcción de la ciudadanía si sigue existiendo violencia intrafamiliar, fenómeno que él vinculó a la reproducción de esquemas autoritarios tanto en la esfera pública, por parte de las instituciones; como en la privada, dentro de las relaciones comunitarias y familiares.

En su opinión, en México nos encontramos ante una ciudadanía sumisa que no acepta el autoritarismo, pero que tampoco lo enfrenta.

05/ER/YT

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