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Viven mexicanas una maternidad cualitativamente diferente

Por la Redacción

Cada año, en México 627 mil mujeres se convierten en nuevas madres, en situaciones cada vez más alejadas a la venerada “madrecita mexicana”.

De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO), 28 millones de mexicanas han tenido al menos un hijo o hija. Entre las mujeres adolescentes de 15 a 19 años, una de cada ocho ya es madre, pero la mayoría (tres de cada cuatro) están en el grupo de edad de 25 a 29 años

El 68.4 por ciento de las solteras ha tenido algún hijo y disminuye paulatinamente la tasa de mexicanas con un cónyuge que hoy se ubica en 65 por ciento.

La sociedad mexicana mantiene una cultura que valora en gran medida a la maternidad, aunque ésta responde en la actualidad a un menor número de hijos por mujer y a una mayor planeación, lo que hace que esta situación sea cualitativamente diferente.

A principios de la década de los setenta el tiempo dedicado a la crianza superaba los 22 años, en la actualidad esta cifra se ha reducido a menos de 14.

Esto se relaciona con la participación económica de la mujer, ya que mientras el 35 por ciento de las madres con tres hijos o más son activas, quienes tienen una descendencia menor a tres hijos tiene una participación del 45 por ciento.

“No existe un prototipo de madre mexicana” coincidieron Julia Chávez, Gina Zabludovsky y Olga Bustos, especialistas en cuestiones de género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La constante, es que ni los empleadores ni los padres de familia o parejas han asumido su responsabilidad compartida, frente a las labores domésticas que realizan las madres trabajadoras

Hoy existen diversos modelos de familia, un creciente número de mujeres se incorpora al mercado laboral y ha asumido la jefatura familiar, por lo que efectúan dobles y hasta triples jornadas, en perjuicio de su salud, informó la UNAM en comunicado.

Asimismo, agregaron, buscan auxilio para el cuidado de los hijos en redes conformadas por otras mujeres, principalmente de la familia, como la abuela, hermana, tía o comadre, así como en servidoras domésticas.

La profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Gina Zabludovsky, expuso que las empresas deben incorporar políticas de apoyo a las familias, ya que en la actualidad esperan una “lealtad incondicional” y continúan con los modelos laborales tradicionales y masculinizados, donde se prefiere contratar a un hombre casado, con hijos, para asegurar mayor estabilidad.

La coordinadora del Centro de Estudios sobre la Mujer de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), Julia Chávez Carapia, consideró que estamos ante una transición, donde el papel de la mujer y de las madres ha cambiado, a la par de las composiciones familiares por lo que las jefas de familia pueden sufrir sentimientos de culpa, problemas de carácter psicológico, de gran angustia y estrés, al creer que no cumplen con el papel que la sociedad les dio como progenitoras.

La profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Olga Bustos, refirió que se es común creer que las mujeres y en particular las madres son “aguantadoras”, pero “ese es un rol tramposo porque tiene un costo alto en términos de salud física y psicológica para ellas”.

Creo, dijo, que el papel de “supermujeres” no debe enorgullecernos ni es posible fomentarlo. “Hay estudios que revelan que la mujer, además de tener un trabajo de tiempo completo, puede invertir otras 20 horas a la semana al cuidado del hogar y de los hijos, pero en las zonas rurales esta cantidad de tiempo es mayor, aunque se trata de una labor invisible”.

Por todo lo anterior, México tiene una deuda histórica con las mujeres, especialmente con las madres, afirmó hoy Patricia Espinosa Torres, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) quien dijo que ellas nada tienen que festejar, toda vez que siguen siendo víctimas de la desigualdad, la pobreza, la marginación y la exclusión.

Explicó que en la actual administración se establecieron las bases de una política de atención a la población femenina, por lo que existe una gran cantidad de programas orientados a las mujeres que no sólo son madres solteras, sino viudas o abandonadas, aunque falta un largo trecho por avanzar.

Del lado positivo cabe destacar las fechas festivas más importantes para México figura el Día de la Madre, que junto con la de Navidad, registra un aumento de envío de remesas de entre un 25 y 30 por ciento, según informes del Bank of América.

Marcos Rosenberg, ejecutivo de cuenta para el mercado hispano del banco dijo que el año pasado, las remesas enviadas a México, principalmente de mexicanos que residen en Estados Unidos, superaron los 20 mil millones de dólares, con lo que se convirtió en el tercer mayor país receptor de estos envíos después de India y China, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

Rosenberg explicó que por lo general los hispanos envían remesas unas 10 veces al año por montos de entre 300 y 400 dólares cada una.

Diversas fuentes han estimado que el poder de compra actual de los hispanos en Estados Unidos es de más de 700 mil millones de dólares, lo que coloca a esta población entre una de las diez economías más grandes del planeta.

06/MR/LR

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