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Zongolica: el feminicidio como política

Por Guadalupe Gómez Quintana

La marginación de comunidades nahuas, una compleja red de organizaciones y la lucha por el poder, explican la violencia contra mujeres en la sierra de Zongolica.

Para las autoridades locales y federales, la muerte de Ernestina Ascencio y de Adelaida Amayo nada tiene que ver con política o pobreza, ni con violencia institucional, sino con causas “naturales” o “pasionales”, aunque en artículo mortis la primera haya señalado que fueron militares sus atacantes.

Vistos en el entorno político de la zona, los decesos pueden constituir ejecuciones selectivas en la región, como advierte el líder regional Julio Atenco de la CROISZ: “Existe el temor de que esta acción fue con miras a alertar las conciencias democráticas”.

El avance del Partido de la Revolución Democrática, la presencia de Andrés Manuel López Obrador en la sierra, la influencia de la zapatista Otra Campaña y la sospecha de grupos guerrilleros prendieron desde hace años las alarmas de quienes detentan el poder en esas montañas.

La creciente organización de las comunidades para la defensa de sus derechos humanos y políticos, como la autonomía municipal y los recursos naturales (madera, café), constituyen razones suficientes para que el Ejército permanezca, como desde hace décadas, en la zona.

Las organizaciones nahuas, construidas a partir de su costumbre y religiosidad, se han convertido también en la base para la gestión de recursos públicos para sus localidades, afirma la antropóloga Teresa Rodríguez, autora de la primera y única etnografía sobre nahuas de Zongolica.

“Exigen una participación más equitativa de los recursos públicos, al mismo tiempo que pugnan por hacer a un lado de la escena política a las familias mestizas del centro, para proponer a hombres de sus mismos parajes en los puestos del cabildo. De este modo, la microlocalidad se dirige hacia la constitución de una unidad cada vez más completa socialmente, en la cual se abrevian las características de encontrarse inserta en un continuum o sistema de agregación”.

En este proceso, dice la investigadora, no debe perderse de vista, “el surgimiento de otras formas de identificación de estas agrupaciones”, como la adscripción a denominaciones religiosas distintas, la vinculación a organismos y movimientos de carácter político y la organización en torno a grupos de trabajo, como vías para la obtención de derechos y prerrogativas, que habían sido controladas por parte de los grupos establecidos en las cabeceras municipales.

ORGANIZACIÓN VS MARGINACIÓN

En la escarpada sierra confluyen todos los problemas nacionales: pobreza, marginación, saqueo de recursos naturales, discriminación, abuso de poder, cacicazgo y ahora militarización y abuso contra las mujeres…

Sus municipios son considerados de alta o muy alta marginación y la casi la totalidad de sus habitantes son hablantes de nahuatl, según dato de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Siete municipios, con 38 poblados y 8269 personas se encontraban entre los 50 de menor índice de desarrollo humano, dice el informe 2005-2006 de la CDI.

Los municipios de Zongolica aparecen en los últimos lugares, en prácticamente todos los indicadores de desarrollo humano: las mujeres, por ejemplo, tienen en promedio 4 partos, el doble del índice nacional; la mortalidad infantil es de 60.2 por mil nacidos vivos y los índices de sobrevivencia infantil inferiores a 0.6174.

Más del 80 por ciento de la población no es derechohabiente de servicios de salud y persiste la violación de los derechos reproductivos de las mujeres mediante el control natal forzado, la esterilización involuntaria a mujeres indígenas y la vasectomía en hombres.

En Soledad Atzompa, por ejemplo, hay sólo 5 unidades médicas de primer nivel, para una población de 16 mil 392 personas.

Menos de la mitad de la población de quince años y más sabe leer y escribir. La escasez de recursos para la educación orilla a que la empresa privada, como la Fundación Sabritas, haya remodelado el albergue indígena de Chicomapa, según el informe de la CDI.

Casi toda la población económicamente activa se ubica en el sector primario, como empleados, jornaleros o peones de las empresas de papa, cebada, café o madera.

Las organizaciones indígenas han intentado crear empresas productoras de muebles o café, pero la deforestación ilegal y la crisis del grano, así como el escaso y acaparado transporte, acaban con ese impulso. Es el caso de la Sociedad Cooperativa Productora de Café Orgánico El Brillo del Sol Mañanero, de la comunidad de Tetlapanga.

La cría de ovejas es una actividad muy arraigada y algunos recursos se destinan en su apoyo.

INVERSIÓN Y RECURSOS

Y aunque más de la mitad de los recursos federales para zonas indígenas lo recibe la región Cuicateca, Mazateca, Zongolica junto con la Montaña de Guerrero y los Altos de Chiapas, el alivio es poco, pues significa aproximadamente 3 mil pesos per cápita anual.

Las organizaciones saben que los recursos constituyen un instrumento de control político y social, pero reconocen que por lo menos permiten la supervivencia. Así se han ido sucediendo programas: Pronasol, Progresa y Oportunidades.

Las mujeres tienen acceso a éstos, a través de la CDI y otras instituciones, pero de 2003 a 2006 los proyectos “han presentado una disminución constante en los recursos que reciben las beneficiarias (-12.5 por ciento), de 2003 a 2006, por proyectos productivos para mujeres y acompañamiento.

El CDI reconoce la intensa participación de las mujeres de Zongolica en los proyectos, como promotoras, a través del Programa Organización Productiva para Mujeres Indígenas, que incluye desde la comercialización de conejo y huevos, envasado de café, hasta apoyo forestal y gestoría.

Por eso los asesinatos de Ernestina y Adelaida constituyen golpes simbólicos para las comunidades. Ernestina Ascencio significaba la fuerza moral, por su condición de adulta mayor y su incansable labor con sus ovejas. Y Adelaida Amayo era integrante del Consejo Radiofónico Indígena Náhuatl de la Radiodifusora La Voz de la Sierra Zongolica y gestora de proyectos productivos para grupos étnicos ante la CDI.

Amayo había sido también socia y gestora de la Cooperativa Indígena Popular, que desarrolla proyectos productivos comunitarios para grupos indígenas. Y se mencionaba como posible candidata de izquierda por el distrito de Zongolica para las elecciones municipales –donde se disputarán 212 alcaldías y 50 diputaciones en total— que serán pronto: el domingo 2 de septiembre de este año.
07/GG/CV

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