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Por Cecilia Lavalle

En mejor momento no pudo llegar la noticia. Aún no sé si podemos catalogarla de “buena noticia”. Lo sabremos con el tiempo. Por lo pronto llegó en buen momento la noticia de que las autoridades judiciales norteamericanas aprobaron la extradición de Jean Succar Kuri, el pederasta que operaba en Cancún y que, según la Procuraduría General de la República, puede ser la cabeza o una de las cabezas de una de las más importantes redes de pederastas en nuestro país con nexos internacionales.

La noticia llegó en el momento en que se conmemoraba (nunca como en este caso la palabra “celebrar” es tan inapropiada) el Día Internacional contra la Explotación Sexual Infantil (4 de abril).

De entrada tener que ubicar una fecha para llamar la atención del mundo a esta terrible realidad me parece una tragedia. Pero evidentemente hay que llamar la atención, prender los focos rojos, hacer sonar las campanas y las sirenas y las alarmas ante este “fenómeno” de nuestras sociedades “modernas”. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alrededor de tres millones de niños y niñas en el mundo son víctimas de explotación sexual. De estos infantes, de entre seis meses y 14 años, aproximadamente 16 mil son de nuestro país. Y se calcula que cada año otro millón de niños y niñas se convierten en víctimas del comercio sexual.

Por otra parte, la noticia de la extradición llega en el momento en que Lydia Cacho una vez más manda el mensaje a la clase política de que no va a permitir que se entierre en el archivo de las impunidades los abusos y violaciones que cometió el pederasta cancunense.

El miércoles pasado, y gracias a una ciudadanía poblana valiente y comprometida, Lydia presentó su libro Los demonios del edén ni más ni menos que en el Zócalo de la ciudad de Puebla (le recomiendo la crónica que al respecto publicó Blanche Petrich en La Jornada).

En estos días también Lydia ratificó su denuncia contra Kamel Nacif y amplió la presentada contra el gobernador Mario Marín. Y es que parece que el mandatario pagó 80 mil pesos en peritajes de las grabaciones difundidas en radio y televisión entre él y Nacif, peritaje que forma parte de su defensa. ¿Y de dónde cree que salió ese dinero? ¡Aparentemente del erario!; es decir, del dinero de todos y todas las poblanas. Lydia solicita entonces que se investigue si esto se enmarca en un delito de peculado. Este hecho, de paso, demuestra la inequidad de este proceso legal, pues mientras el mejor conocido como gober precioso –gracias al cariño que le tiene Nacif- tiene a su disposición dinero público para su defensa, una ciudadana tiene que pedir prestado o hacer coperacha para pagar la suya.

Y en medio de todo esto ¿quién cree que quiere demandar a Lydia? ¡Claro, el gobierno de Puebla! ¿Y por qué cree? ¡Por difamación y calumnias! Una nota de la agencia Apro señala que el gobierno poblano evalúa la posibilidad de demandar penalmente a Lydia Cacho bajo el argumento de que son falsas las acusaciones que ha hecho la periodista contra el gobierno poblano. (Por favor que alguien inscriba este asunto en los casos de Ripley). Paralelamente la Cámara de Diputados aprobó un punto de acuerdo (con la abstención del PRI, desde luego) para analizar la viabilidad de iniciar un juicio político contra Marín.

Finalmente, la noticia de la extradición de Succar Kuri llega también en el momento en que pareciera que no se le da la justa dimensión al grave asunto de la pederastia. Autoridades quintanarroenses han declarado que no hay red de pederastas en Cancún, que Succar es el único (algo así como el “pederasta solitario”). Y yo quiero creerles, y yo espero que sus investigaciones sean tan eficientes y precisas como para hacer semejante afirmación. Pero…

Pero por un lado me entero que el Estado mexicano carece de información sobre abuso sexual a menores. No entregó datos duros en el informe de 2004 -que presentó con dos años de retraso- ante el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. Y por otro leo que la pornografía genera recursos por 7 mil millones de dólares cada año, que entre 40 y 60 por ciento de los ingresos de Internet tiene relación directa con la pornografía, y que investigaciones realizadas para explicar la explotación sexual infantil en México, Estados Unidos y Canadá eligieron para sus estudios a seis ciudades de nuestro país, entre ellas Cancún. Seré incrédula, pero lo del pederasta solitario no encaja en estos datos.

La extradición de Succar Kuri puede demorarse aún varios meses más por los recursos legales que puede interponer su defensa. Tendremos tiempo para recibir otras noticias.

*Periodista mexicana

Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com

06/CL/LR

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