Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)

INTERNACIONAL
SALUD
   Estudio internacional con 20 mil mujeres de 21 países
Ácido tranexámico reduce muerte de mujeres con hemorragia post-parto
CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 02/05/2017
El ácido tranexámico reduce la muerte por sangrado en mujeres con hemorragia post-parto, sin efectos adversos, confirmó un ensayo mundial de WOMAN (World Maternal Antifibrinolytic), realizado con más de 20 mil mujeres en 21 países, incluidos los que tienen las tasas más altas de muertes maternas.
  
Así lo dio a conocer la revista The Lancet el 29 de marzo, en su número 10,080 volumen 389, en donde explica que las mujeres a las que se administró el ácido tranexámico eran mayores de 16 años, tenían un diagnóstico clínico de hemorragia post-parto y estaban en 193 hospitales.
  
Recibieron un gramo de la sustancia vía intravenosa, y hubo un grupo de control al que se le administró placebo, además de la atención habitual. El ácido tranexámico se administró tan pronto como fue posible después de la aparición de sangrado.  
 
Las muertes por sangrado se redujeron significativamente en un 19 por ciento con el uso de ácido tranexámico y el resultado fue más positivo en relación al tiempo de administración, ya que la mortalidad materna se redujo en un 31 por ciento si el medicamento era administrado en el plazo de 3 horas posteriores al  nacimiento del bebé.
 
El estudio, titulado “Efecto de la administración de ácido tranexámico sobre la mortalidad temprana, histerectomía y otras morbilidades en mujeres con hemorragia post-parto: un estudio doble ciego, ensayo internacional, aleatorizado, controlado con placebo”, define la  hemorragia post-parto, como la pérdida de sangre de más de 500 mililitros (ml) dentro de 24 horas siguientes de dar a luz y es la principal causa de muerte materna en todo el mundo, responsable de alrededor de 100 mil muertes cada año. 
 
En el estudio –que fue realizado con fondos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical, Pfizer, Departamento de Salud del Reino Unido, Wellcome Trust, y la Fundación Bill y Melinda Gates- se explica que más de 200 millones de mujeres quedan embarazadas cada año y a pesar del gran progreso durante las últimas tres décadas, las muertes durante el embarazo y el parto siguen siendo un grave riesgo (en gran medida prevenible) para las mujeres en alrededor de 75 países donde se produce 98 por ciento de la mortalidad materna. La cifra se eleva a 99 por ciento cuando se habla de países de bajos y medianos ingresos.   
 
La ONU estima que 532 mil  muertes maternas ocurrieron en 1990 y ese número se redujo a 303 mil a finales de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en 2015; sin embargo siguen ocurriendo, y 18 por ciento son causadas por hemorragia, motivo  particularmente importante de la mortalidad materna en África y Asia.  
 
Es así que el estudio se realizó en Paquistán, Nigeria, Uganda, Kenia, Camerún, Sudán, Tanzania, Nepal, Zambia, Albania,  República Democrática del Congo, Bangladesh, Etiopía, Burkina Faso y Ghana.
 
EL ESTUDIO
 
Para elegir a las mujeres del estudio, se tomó en cuenta el diagnóstico de hemorragia posparto primaria, es decir, que presentaban “pérdida de sangre estimada de más de 500 ml después del nacimiento vaginal o 1,000 ml después de la cesárea o cualquier pérdida de sangre suficiente para comprometer la estabilidad hemodinámica”, es decir que sus signos vitales (temperatura, presión, frecuencia cardíaca y respiratoria) fluctuaban e impedían una regular circulación de la sangre. 
 
Una parte de las 20 mil mujeres fueron elegidas al azar para administrarles el ácido tranexámico, mientras que al resto se les suministró un placebo, aunque estuvieron bajo los tratamientos habituales indicados en casos de hemorragia.   
 
En 2012, en un reporte de esta investigación, publicado en The Lancet, las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaban que el ácido tranexámico se utilizara para el tratamiento de la hemorragia post-parto cuando los uterotónicos (fármacos que producen una contracción uterina adecuada) no lograban controlar la hemorragia o cuando se piensa que el sangrado es debido a un traumatismo. 
 
De igual manera, se mostró que no hay evidencia de que la administración del fármaco aumente el riesgo de eventos tromboembólicos (formación de coágulos de sangre, trombos, en los vasos sanguíneos).  
 
Sin embargo, el efecto ácido tranexámico varía según la causa de la hemorragia o el tipo de nacimiento. No impidió, por ejemplo que se hiciera histerectomía (extirpación de útero y a veces de trompas de Falopio y ovarios), ya que ésta se practica poco tiempo después de la aparición de la hemorragia pos-parto primaria y no hay tiempo para que la sustancia alcance a tener algún efecto. 
 
El ácido tranexámico sí reduce sustancialmente el número de laparotomías (cirugía para examinar el abdomen o área del vientre) para controlar el sangrado, aunque la  histerectomía sigue siendo el último recurso para controlar el sangrado y la muerte por desangramiento en lugares de altos índices de ingreso a hospitales, sobre todo en África y Asia, donde muchas mujeres son anémicas y la disposición de sangre es limitada. 
 
Consideran los expertos que las investigaciones futuras deberían evaluar la disponibilidad de ácido tranexámico para administración alternativa, no intravenosa, ya que esto puede facilitar su indicación en espacios de atención primaria de salud (atención de primer nivel, según se define en México).  
 
Los investigadores reconocen que en muchos lugares donde la mayoría de las muertes maternas ocurren en la casa de las mujeres, es poco probable que se les pueda administrar el ácido tranexámico por vía intravenosa, por lo que sugieren que se hagan estudios para que la sustancia esté disponible para administrarse por otras vías.  
 
El descubrimiento de nuevas formas de prevenir la muerte materna, especialmente de sangrado, continúa siendo una alta prioridad y los estudios publicados por WOMAN en la revista The Lancet hoy en día constituyen un hito importante en esta búsqueda.  
 
17/GGQ
 







LA VOZ DE LA COALICIÓN
SALUD
   LA VOZ DE LA COALICIÓN
A ocho años del Convenio para atender emergencias obstétricas
CIMACFoto: César Martínez López
Por: María Guadalupe Ramírez Rojas* y María Graciela Freyermuth Enciso**
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 28/02/2017

2009 fue un año en que México contempló diversas estrategias para alcanzar las metas señaladas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Fue el caso del Quinto Objetivo (ODM5), que perseguía reducir la Razón de Mortalidad Materna (RMM) en un 75 por ciento durante el periodo 2000-2015, partiendo de las cifras de 1990 (88 por cada 100 mil nacidos vivos, lo que correspondería a una RMM de 22 por cada cien mil nacidos vivos para conseguir la meta del Milenio).
 
En mayo del 2009 se firmó el Convenio General de Colaboración Interinstitucional para la Atención de las Emergencias Obstétricas (Convenio), con la finalidad de coadyuvar en la reducción de la mortalidad materna. En esa misma línea, surgió el Observatorio de Mortalidad Materna en México (OMM), con apoyo del Grupo Interagencial de Naciones Unidas, con la idea de fungir como instancia independiente conformada por sociedad, academia y gobierno con el propósito de unir esfuerzos para el logro de los compromisos establecidos en el ODM 5.
 
La estrategia del Convenio marca un hito histórico en el Sistema de Salud Mexicano, puesto que es la primera política pública que provee de acceso universal de la atención de las emergencias obstétricas a las mujeres y sus recién nacidos, independiente de su afiliación y de manera gratuita. 
 
El Convenio plantea remontar dificultades en el acceso a los servicios de salud por cuestiones de índole geográfica, financiera, de afiliación. Y asegurarán la atención de las urgencias las principales instituciones públicas: Secretaría de Salud (SS), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) e Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS-Prospera).  
 
Se trata de aprovechar la infraestructura existente por medio de la colaboración interinstitucional, evitando demoras y garantizando el beneficio de la provisión de los servicios. Cabe señalar que cuando se planteó el Convenio no se consideraron indicadores de evaluación de procesos ni resultados y hasta el momento no existen evaluaciones internas con fines de analizar el impacto de esta iniciativa para reducir la mortalidad materna.
 
LA REALIDAD
 
El OMM ha monitoreado este Convenio desde el 2011 hasta 2015. Y de la experiencia de los resultados de tres monitoreos se destaca:
 
1. Las usuarias de los servicios de salud desconocen el beneficio potencial que puede proveer esta política pública. En promedio cada año se benefician poco menos de mil mujeres a través del Convenio. Cada año existen aproximadamente 750 mil emergencias obstétricas, las cuales son atendidas en los 1221 hospitales públicos del territorio nacional. Solo 467 establecimientos cuentan con acreditación expedida por la SS para la atención de las emergencias obstétricas.
 
2. Si bien se identificó que todas las mujeres son atendidas ante una urgencia, las distintas instituciones otorgan la atención privilegiando sus propias redes de servicios, sin colaborar ni aprovechar los recursos e infraestructura de las otras instituciones, y muy posiblemente demorando la atención.
 
3. En las zonas de acceso remoto y en aquellos establecimientos que no disponen de servicio de ambulancia, durante la búsqueda de la atención las mujeres incurren en gastos catastróficos que llegan a ascender hasta por cinco mil pesos. En su mayoría son mujeres de escasos recursos que viven en municipios con alto índice de marginación y donde existen también elevados niveles de inseguridad y violencia. Se identificaron casos en donde las mujeres realizaban trayectos entre distintos hospitales en distintas entidades federativas hasta por lo menos en cinco establecimientos diferentes.
 
RECOMENDACIONES PARA EL CONVENIO
 
Por todo lo anterior, el OMM recomienda difundir este Convenio que es de observancia obligatoria, al convertirse en ley a partir de noviembre del 2015. Esta obligatoriedad implica que se deberá atender a las mujeres durante una emergencia obstétrica en cualquier establecimiento, es decir, no se limita a los 467 hospitales donde opera el Convenio.
 
Para conseguir el acceso universal, es importante que las distintas instituciones configuren redes de servicios con un enfoque interinstitucional, con el objetivo de asegurar la provisión a todas aquellas mujeres que así lo requieran.
 
La formalización de redes interinstitucionales para la atención de emergencias obstétricas posibilitaría una ruta de entrada más eficiente al sistema de salud, y coadyuvaría en la atención de cualquier tipo de padecimiento, tanto agudo como crónico.
 
Es urgente acreditar a la totalidad de establecimientos hospitalarios en la atención de emergencias obstétricas, sobre todo aquellos que otorgan este servicio de manera rutinaria. Con ello los hospitales se comprometen a disponer de la suficiencia de recursos humanos, insumos, tecnológicos e infraestructura para otorgar la atención las 24 horas los 365 días del año según las necesidades de las mujeres y los recién nacidos.
 
El OMM recomienda que los proveedores de servicios de salud desarrollen habilidades y competencias gerenciales, que permitan maximizar la utilización de recursos de la red interinstitucional, a partir de difundir el enfoque de colaboración interinstitucional entre el Cuerpo de Gobierno y personal de salud involucrado en la atención de las emergencias obstétricas.
 
*Investigadora del Observatorio de Mortalidad Materna en México
**Profesora investigadora del CIESAS-Sureste
***El Observatorio de Mortalidad Materna en México es parte de la Coalición por la Salud de las Mujeres, una red de organizaciones civiles con trabajo en salud y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
 
17/MGRR/MGFE/GG
 








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