Bangladesh

INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   52 temporadas al año, malas condiciones, bajos salarios
Moda rápida: atrapa a consumidoras, “consume” a costureras
Trabajadoras en una fábrica textil de Marruecos. Imagen de Pikara Magazine. Foto: Carlos Castro
Por: Karen Manzano*
Cimacnoticias | Bilbao, Esp .- 29/05/2017

En el tiempo que tardamos en comprar una camiseta en cualquier tienda de gran distribución, una mujer en Camboya cose más de cien prendas. Pagamos nueve euros con noventa y cinco (205.83 pesos mexicanos) y la trabajadora que confecciona en Bangladesh cobra unos 18 céntimos (3 pesos con 72 centavos mexicanos) por prenda. Consumimos ropa nueva asiduamente, la costurera en Taiwán compra una o dos veces al año, depende de sus necesidades.

La fast fashion es la estrategia de convertir los diseños de moda en colecciones a la venta en el menor tiempo posible para ofrecer ropa nueva y de tendencia a un ritmo frenético. Este fenómeno cambia la forma de consumir. Si antes había dos temporadas al año, ahora hay unas 52, rotando continuamente en los puntos de venta. Cada semana, hay ropa nueva de temporada en las tiendas.

Cada semana, una youtuber exhibe nuevas adquisiciones, deshecha ropa que no va a ponerse más. Cada semana, las agencias de comunicación compiten por ponerle el nuevo vestido a una it girl. Las revistas de moda elaboran nuevas editoriales con las prendas que acaban de salir: “El fucsia es el nuevo negro”, “Vuelve el animal print“, “No podrás vivir sin los nuevos peep toes“. Abres la revista, la miras. Lo quieres todo. Rápido.

La responsable de la Campanya Roba Neta en Catalunya, Laura Muixí, explica que pueden pasar unos 15 días desde que se elabora el diseño de la ropa hasta que llega a las tiendas.

Entre tanto, los diseños han viajado desde España hasta el norte de África o a países del sureste asiático, y se han confeccionado en las fábricas que proveen a las grandes marcas occidentales.

Allí, las trabajadoras disponen de pésimas condiciones laborales y reciben sueldos muy precarios. “Es un sector muy feminizado pero los mandos medios suelen ser hombres”, cuenta Muixí. Dentro de esas fábricas se crean relaciones de poder desiguales que impactan afectan a las condiciones laborales de las empleadas.

La responsable de la “Campanya Roba Neta” explica que se paga poco a las trabajadoras, entre otras cosas, porque se entiende que el salario de las mujeres complementa al de los hombres. Según el informe de la “Campaña Salarios Dignos” elaborada por Roba Neta, los sueldos de esas mujeres no son suficientes para costear comida, vivienda, atención médica, ropa y educación.

Los datos revelan que una empleada textil en Camboya cobra un 25 por ciento de la cifra del salario digno promedio en Asia, sus compañeras en Sri Lanka, un 19 por ciento y las de Bangladesh cobran sólo el 11 por ciento. Sus jornadas laborales superan las 48 horas semanales, y su trabajo se desarrolla a un ritmo exhaustivo.

Una vez confeccionadas, las prendas se envían a las tiendas, donde una dependienta las coloca, perfectamente dobladas, sobre una estantería de diseño. “El retail de esas tiendas es tan excelente que hace que el punto de venta parezca un santuario del lujo”, dice una diseñadora que prefiere mantener el anonimato. La publicidad y los medios de comunicación logran que los productos que son fruto de una industria injusta, explotadora y contaminada parezcan muy “cool”. 

A pesar de la coyuntura económica, las estadísticas de la industria de la moda muestran una tendencia alcista en el consumo. Según los datos de modaes.es, en 2015 las españolas y españoles gastaron 557.7 euros de media en productos de moda, un 1.87 por ciento más que el año anterior, copando un 5 por ciento de su presupuesto.

La diseñadora que trabaja en España para proveedores de Inditex, -la compañía textil más grande del mundo, con una facturación anual de 20.900 millones de euros (casi 500 millones de pesos)-, cuenta que la industria es, también, pobre por dentro. La trabajadora explica que un autobús lleva a las empleadas a las oficinas que están en las afueras de Barcelona: “Parece un enjambre de abejas”. Allí, un conglomerado de proveedores “vomita” sus patrones y estampados con la esperanza de venderlos, en un clima de durísima competencia. “He visto a proveedores salir llorando de esas salas”, confiesa la diseñadora. Dentro de la industria no hay calidad laboral y nadie dura mucho tiempo.

Ante estas críticas, se alzan voces que niegan la explotación. El autor del libro Out of Poverty: Sweatshops in the Global Economy, Benjamin Powell, defiende la moralidad de esas fábricas en el documental “The true cost” (2015). Para este defensor del libre mercado, las trabajadoras de esas fábricas tienen un trabajo gracias a empresas occidentales. “Son lugares en los que la gente elige trabajar, entre un conjunto de malas opciones”, declara Powell.

Ese es el mismo alegato que usan las corporaciones líderes en el textil para defenderse de la crítica social. “Las empresas no benefician a la trabajadoras sino que se aprovechan de su necesidad de empleo y de su pobreza”, explica Laura Muixí. Tal y como demuestran las investigaciones de la “Campaña Salarios Dignos”, el trabajo de esas mujeres perpetúa su pobreza. “Con los salarios que cobran, son y seguirán siendo pobres, ellas y sus hijas también”, añade. La responsable de la Campanya Roba Neta tiene claro que estos fenómenos empresariales de éxito no son posibles sin la explotación de las empleadas.

INDUSTRIA CONTAMINANTE

Las consecuencias de este ejercicio empresarial no son sólo insostenibles en el ámbito social, también impactan en el medioambiente. La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, después de la del petróleo. El uso de fertilizantes y pesticidas nocivos para el cultivo intensivo de algodón transgénico tiene consecuencias devastadoras sobre la salud de los agricultores y las agricultoras y de las comunidades vecinas.

Según un estudio de Greenpeace, China y la India son los países con mayor producción de algodón de todo el mundo. El análisis de la organización ecologista señala el posible impacto que el empleo de ese tipo de algodón tiene sobre la salud y el medio ambiente. La ecofiminista india Vandana Shiva denuncia en el documental “The true cost” los casos múltiples de cáncer, malformaciones o discapacidad psíquica que sufren las personas en su país.

LEGISLACIÓN NO VINCULANTE

Las condiciones insalubres de producción de textil se suman a la inseguridad de las trabajadoras en las empresas. El derrumbamiento de Rana Plaza que tuvo lugar en Blangladesh el año 2013 y que acabó con la vida de mil130 personas desató el escándalo público. “Llevábamos ocho años trabajando en un acuerdo para la seguridad de las fábricas en Bangladesh antes de que ese desastre ocurriera”, cuenta Muixí.

A partir de este desastre, se generó el Acuerdo para la seguridad en edificios y contra incendios en Bangladesh, una normativa vinculante para que las fábricas y las marcas que las subcontratan garantizaran la seguridad de sus trabajadoras en esos edificios.

Pero, según Muixí, quien pertenece al grupo de observadoras del acuerdo, pese a que algunas empresas como H&M trabajan en una mayor transparencia después de las presiones recibidas, estas medidas no se están cumpliendo. Los propietarios de las empresas se lavan las manos. “Alegan que no pueden controlar lo que sucede en esos lugares porque no son dueños de la mayoría de fábricas que trabajan para ellos, sino que subcontratan a los proveedores”, apunta.

Actualmente, solo la ONU, mediante sus principios rectores de empresas y Derechos Humanos, y la Organización Internacional del Trabajo, a través de las convenciones, regulan los códigos de conducta de las empresas. Pero esas normas son de carácter voluntario, recuerda la experta: “No hay ningún marco legal internacional vinculante para las empresas”.

Las transnacionales tienen el poder de elegir dónde se fabrican sus productos. Exigen a sus proveedores precios muy baratos. Les amenazan con llevar su producción a otro país si no cumplen con los requisitos económicos y los plazos de tiempo. Ante esta situación, los Gobiernos miran a otro lado. La responsable de Campaña Roba Neta explica que casi todos los Estados tienen establecidos salarios mínimos legales, pero que, para atraer la inversión extranjera, los reducen por debajo de los límites de subsistencia.

VARIAS ALTERNATIVAS

Las consumidoras pueden participar activamente en la denuncia de las prácticas de la industria de la moda. Convertirse en activistas y hacer presión a las empresas es una manera, otra es hacerse preguntas cuando queramos comprar ropa: ¿Lo necesito?, ¿cómo puedo satisfacer esa necesidad? Comprar es una opción, pero hay otras como reparar lo que tenemos o tomarlo prestado.

Pero la moda está muy vinculada a la apariencia física y a cómo las personas se muestran al mundo, sujeto a una dictadura de la estética. Las marcas venden que una chaqueta no tiene la simple función de abrigar, sino que es un distintivo de estatus, que está vinculado a la identidad. Por eso, crean un “branding” poderoso que interpela a quien consume a esas personas que prestan atención a su vestuario porque entienden que la moda transmite quiénes son. “Puedes comunicar que te preocupan las personas y el respeto a sus derechos humanos”, dice Laura Muixí.

Sònia Flotats, periodista especializada en cuestiones medio ambientales y socia fundadora de Moda Sostenible Barcelona, que además escribe el blog soGOOdsoCUTE, considera que la opción sostenible es apasionante para las personas a las que de verdad les gusta la moda. “Es muy fácil ir bien vestida si te compras ropa cada dos por tres. Si de verdad te gusta la moda, enfréntate a ella, aprende a combinar lo que tienes”, interpela. La periodista explica que se puede conseguir mucho, con pequeños hábitos: “Yo empecé a introducir, poco a poco, cambios en mi vestimenta. Combinaba texturas y colores, y me preguntaba qué había de sostenible en lo que llevaba puesto”.

También se puede introducir alguna prenda sostenible pero muchas personas creen que esa ropa es demasiado cara. “La ropa sostenible no es cara, es al revés, el producto de la fast fashion es barato. Nos hace pensar que todo tiene que valer poco y el precio que se paga por ello es alto”, desmiente Flotats.

Según la propia experiencia de la periodista, llevar ropa sostenible sale más barato. “Compras mucho menos, aprovechas lo que tienes, cambias ropa con otra gente, adquieres prendas de segunda mano y, cuando puedes, te compras alguna prenda sostenible y bien tratada, hecha por personas que no están siendo explotadas”.

*Artículo retomado del portal  de Pikara Magazine

17/KM/GG 








INTERNACIONAL
SALUD
   Estudio internacional con 20 mil mujeres de 21 países
Ácido tranexámico reduce muerte de mujeres con hemorragia post-parto
CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 02/05/2017
El ácido tranexámico reduce la muerte por sangrado en mujeres con hemorragia post-parto, sin efectos adversos, confirmó un ensayo mundial de WOMAN (World Maternal Antifibrinolytic), realizado con más de 20 mil mujeres en 21 países, incluidos los que tienen las tasas más altas de muertes maternas.
  
Así lo dio a conocer la revista The Lancet el 29 de marzo, en su número 10,080 volumen 389, en donde explica que las mujeres a las que se administró el ácido tranexámico eran mayores de 16 años, tenían un diagnóstico clínico de hemorragia post-parto y estaban en 193 hospitales.
  
Recibieron un gramo de la sustancia vía intravenosa, y hubo un grupo de control al que se le administró placebo, además de la atención habitual. El ácido tranexámico se administró tan pronto como fue posible después de la aparición de sangrado.  
 
Las muertes por sangrado se redujeron significativamente en un 19 por ciento con el uso de ácido tranexámico y el resultado fue más positivo en relación al tiempo de administración, ya que la mortalidad materna se redujo en un 31 por ciento si el medicamento era administrado en el plazo de 3 horas posteriores al  nacimiento del bebé.
 
El estudio, titulado “Efecto de la administración de ácido tranexámico sobre la mortalidad temprana, histerectomía y otras morbilidades en mujeres con hemorragia post-parto: un estudio doble ciego, ensayo internacional, aleatorizado, controlado con placebo”, define la  hemorragia post-parto, como la pérdida de sangre de más de 500 mililitros (ml) dentro de 24 horas siguientes de dar a luz y es la principal causa de muerte materna en todo el mundo, responsable de alrededor de 100 mil muertes cada año. 
 
En el estudio –que fue realizado con fondos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical, Pfizer, Departamento de Salud del Reino Unido, Wellcome Trust, y la Fundación Bill y Melinda Gates- se explica que más de 200 millones de mujeres quedan embarazadas cada año y a pesar del gran progreso durante las últimas tres décadas, las muertes durante el embarazo y el parto siguen siendo un grave riesgo (en gran medida prevenible) para las mujeres en alrededor de 75 países donde se produce 98 por ciento de la mortalidad materna. La cifra se eleva a 99 por ciento cuando se habla de países de bajos y medianos ingresos.   
 
La ONU estima que 532 mil  muertes maternas ocurrieron en 1990 y ese número se redujo a 303 mil a finales de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en 2015; sin embargo siguen ocurriendo, y 18 por ciento son causadas por hemorragia, motivo  particularmente importante de la mortalidad materna en África y Asia.  
 
Es así que el estudio se realizó en Paquistán, Nigeria, Uganda, Kenia, Camerún, Sudán, Tanzania, Nepal, Zambia, Albania,  República Democrática del Congo, Bangladesh, Etiopía, Burkina Faso y Ghana.
 
EL ESTUDIO
 
Para elegir a las mujeres del estudio, se tomó en cuenta el diagnóstico de hemorragia posparto primaria, es decir, que presentaban “pérdida de sangre estimada de más de 500 ml después del nacimiento vaginal o 1,000 ml después de la cesárea o cualquier pérdida de sangre suficiente para comprometer la estabilidad hemodinámica”, es decir que sus signos vitales (temperatura, presión, frecuencia cardíaca y respiratoria) fluctuaban e impedían una regular circulación de la sangre. 
 
Una parte de las 20 mil mujeres fueron elegidas al azar para administrarles el ácido tranexámico, mientras que al resto se les suministró un placebo, aunque estuvieron bajo los tratamientos habituales indicados en casos de hemorragia.   
 
En 2012, en un reporte de esta investigación, publicado en The Lancet, las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaban que el ácido tranexámico se utilizara para el tratamiento de la hemorragia post-parto cuando los uterotónicos (fármacos que producen una contracción uterina adecuada) no lograban controlar la hemorragia o cuando se piensa que el sangrado es debido a un traumatismo. 
 
De igual manera, se mostró que no hay evidencia de que la administración del fármaco aumente el riesgo de eventos tromboembólicos (formación de coágulos de sangre, trombos, en los vasos sanguíneos).  
 
Sin embargo, el efecto ácido tranexámico varía según la causa de la hemorragia o el tipo de nacimiento. No impidió, por ejemplo que se hiciera histerectomía (extirpación de útero y a veces de trompas de Falopio y ovarios), ya que ésta se practica poco tiempo después de la aparición de la hemorragia pos-parto primaria y no hay tiempo para que la sustancia alcance a tener algún efecto. 
 
El ácido tranexámico sí reduce sustancialmente el número de laparotomías (cirugía para examinar el abdomen o área del vientre) para controlar el sangrado, aunque la  histerectomía sigue siendo el último recurso para controlar el sangrado y la muerte por desangramiento en lugares de altos índices de ingreso a hospitales, sobre todo en África y Asia, donde muchas mujeres son anémicas y la disposición de sangre es limitada. 
 
Consideran los expertos que las investigaciones futuras deberían evaluar la disponibilidad de ácido tranexámico para administración alternativa, no intravenosa, ya que esto puede facilitar su indicación en espacios de atención primaria de salud (atención de primer nivel, según se define en México).  
 
Los investigadores reconocen que en muchos lugares donde la mayoría de las muertes maternas ocurren en la casa de las mujeres, es poco probable que se les pueda administrar el ácido tranexámico por vía intravenosa, por lo que sugieren que se hagan estudios para que la sustancia esté disponible para administrarse por otras vías.  
 
El descubrimiento de nuevas formas de prevenir la muerte materna, especialmente de sangrado, continúa siendo una alta prioridad y los estudios publicados por WOMAN en la revista The Lancet hoy en día constituyen un hito importante en esta búsqueda.  
 
17/GGQ
 







INTERNACIONAL
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
   Género y medios en la Era Post 2015
Exclusión y sexualización de mujeres en medios, tendencia mundial
Participantes del Foro. Imagen Cirenia Celestino Ortega.
Por: Cirenia Celestino Ortega, enviada
Cimacnoticias | Nueva York, EU .- 13/03/2017

En el Encuentro “Género y medios de comunicación: Desafíos y oportunidades en la Era Post 2015”, realizado en esta ciudad, activistas feministas de 29 países de América, Europa, África y Asia, coincidieron en que hay una tendencia mundial hacia la exclusión de las mujeres en las noticias y en los medios de comunicación, una justificación de la violencia de género, la utilización del cuerpo de las mujeres como objeto de consumo, con base en estereotipos de género, y una sobre-representación de los hombres. 
 
Coincidieron, por ello, en la urgente necesidad de erradicar el sexismo de las noticias y hablaron también de la relevancia que tienen las mujeres periodistas, quienes a pesar de las condiciones precarias que enfrentan y el permanente riesgo en el que ejercen su labor, son clave para garantizar el derecho a la comunicación.
 
Lo dicho por las participantes de diversas partes del mundo constituye casos particulares de lo que revela el Proyecto de Monitoreo Mundial de Medios (GMMP; por sus siglas en inglés), cuyos datos indican un escaso avance en la representación de las mujeres en las noticias en el mundo.
 
Realizado cada cinco años, el GMMP de 1995 indicaba entonces que las mujeres aparecían apenas 17 por ciento en las noticias, en 2010 la cifra subió a 24 puntos porcentuales y en 2016 la cifra se estancó en 24 por ciento. Es decir, en 20 años, según esta medición, impulsada por la Asociación Mundial por la Comunicación Cristiana (WACC, por sus siglas en inglés), ha habido un avance de apenas 7 puntos porcentuales.
 
Por otra parte, según el GMMP, las mujeres producen apenas el 37 por ciento de las noticias en el mundo, sin embargo son ellas quienes cuestionan, hasta dos veces más los mandatos de género.
 
 
DE NORTE A SUR, DE ESTE A OESTE
 
Las experiencias y datos compartidos en el Encuentro, de países y regiones distantes y contrastantes, revelan problemáticas semejantes. En Serbia, por ejemplo, según la a integrante del Centro Cultural Feminista de ese país, Jelena Visnjic, los medios de comunicación comparten la representación sexista de las mujeres, principalmente en dos estereotipos: como víctimas de violencia y con representaciones sexualizadas. En ambos casos el cuerpo de las mujeres es utilizado como un objeto que invisibiliza su acción social y política, y sus capacidades.
 
Para Visnjic “cuando se hace el monitoreo de medios, se observa la estrategia para excluir a las mujeres, no se encuentran voces femeninas y esto tiene una gran influencia en los puestos que las mujeres tienen en la sociedad”.
 
Coordinadora del monitoreo en Bangladesh, Rokeya Kabir señaló que en su país se ha avanzado muy poco y que urge redoblar esfuerzos para sensibilizar a las y los periodistas para que incorporen la perspectiva de género en su trabajo diario, porque aún se tiene la idea de que lo que sucede con las mujeres no es noticioso.
 
De la asociación civil Comunicar para la Igualdad de Argentina participó Sandra Chaher, quien presentó “Ellas también tienen derechos”, donde se revela  cómo los medios jugaron un papel fundamental en la construcción social de los perfiles de tres víctimas de feminicidio, mediante la exhibición de su vida personal, pero hablando poco sobre esclarecimiento de los hechos.
 
La coordinadora de Fundación Colectivo Cabildeo de Bolivia, Raquel Romero; así como la integrantes de la organización Kuña Roga de Paraguay, Alicia Stumpfs, y del Grupo de Apoyo al Movimiento de Mujeres de Azuay, Ecuador, Sandra López, coincidieron en que al  sexismo se suman otras vulnerabilidades que dificultan aún más el acceso de las mujeres en los medios: pobreza y discapacidad.
 
CONSTRUCTORAS DE PAZ
 
Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), coordinadora del GMMP en México, compartió los resultados del Observatorio de medios “Mujeres en las noticias: constructoras de paz y seguridad”.
 
Dafen Plau, integrante de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), reflexionó sobre la importancia del internet como un derecho humano y de la brecha digital de género. Recordó que existen 200 millones de mujeres en el mundo sin posibilidades de conectarse a internet, una plataforma donde, además, suceden violencias de género. 
 
La WACC presentó en el Encuentro su Campaña global “Erradiquemos el sexismo de las noticias”, que busca incidir en las políticas de medios y en la práctica periodística para la justa representación de las mujeres.
 

especial

 
COMPROMISOS
 
Lo relatado por las participantes en el Encuentro “Género y medios de comunicación: Desafíos y oportunidades en la Era Post 2015” contradice los acuerdos internacionales firmados por los gobiernos para evitar que haya una baja representación de las mujeres en los medios, para impedir que aparezcan con una versión  sexista y desigual, para que se apoye y promueva su participación en los puestos de decisión en las empresas mediáticas y para que tengan acceso a internet.
 
Entre estos compromisos internacionales están la Plataforma de Acción de Beijing, capítulo J, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En México, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y los acuerdos que Secretaría de Gobernación ha firmado para erradicar el sexismo de los medios de comunicación.
 
A partir de hoy y hasta el  24 de marzo se lleva a cabo, también en esta ciudad de Nueva York, la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de las Mujeres 2017 (CSW, por sus siglas en inglés), órgano de Naciones Unidas para evaluar el avance de las mujeres en los ámbitos comprometidos en la Plataforma de Acción de Beijing 1995.
 
Asimismo, en el marco de la CSW 2017, el 15 de marzo se llevará a cabo la sesión “Normas para la Igualdad de género en los medios de comunicación” donde participará la Alianza Global de Medios y Género (GAMAG, por sus siglas en inglés). Y el próximo año, la CSW 2018 analizará  los avances de las mujeres en los medios de comunicación.
 
17/CCO/GG 








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