Bárbara Yllán Rondero

REPORTAJE
VIOLENCIA
   Denuncian más de 700 víctimas de violación y solo se brindan 28 terapias individuales
Centro de Terapia para delitos sexuales: ineficaz y rebasado
Mujeres de varios países crearon en 2015 la Iniciativa #NiUnaMenos contra la violencia de género | CIMACFoto: César Martínez López
Por: Hazel Zamora Mendieta y Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 19/06/2017

De las más de 700 denuncias por violación que se presentan cada año en las seis Agencias Especializadas en Delitos Sexuales de la Ciudad de México –en promedio dos cada día- no hay certeza de cuántas reciben apoyo psicológico en el Centro de Terapia, que depende de la Fiscalía para la Atención de Delitos Sexuales, de la Procuraduría capitalina, ya que la atención no es obligatoria.
 
A estas víctimas, cada año, sobre todo mujeres y niñas, para quienes el Estado no les garantiza “la posibilidad de disminuir el impacto de una violación, de eliminarlo”, como era el objetivo del Centro de Terapia de Atención para Delitos Sexuales (CTA), impulsado por organizaciones feministas, como parte de un proyecto de atención integral, explica a Cimacnoticias quien fue su titular, Bárbara Yllán Rondero.
 
Sin embargo, el CTA, fundado en 1991, como resultado de ese proyecto integral de atención a víctimas de delitos sexuales y que incluyó reformas al Código Penal Federal y la creación de las agencias especializadas, “se descuidó en el camino”, dice Yllán.
 
Peor aún, porque el CTA, la única unidad que brinda ese servicio, a donde se canalizan todas las víctimas que denunciaron en las Agencias Especializadas, hoy no es lo que se pensó: un modelo integral que diera las mujeres una “justicia restitutiva”: con atención jurídica, psicológica y de salud, agrega Yllán Rondero.
 
Las consecuencias no son sólo problemas de administración pública, señala la directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac), Laura Martínez Rodríguez. “La importancia de que el Estado garantice este servicio es que las personas que vivieron violencia sexual puedan tener salud mental y emocional, pues de no recibir una atención especializada, las consecuencias puedes derivar en depresiones que lleven incluso al suicidio”, advierte.  
 
“Los proyectos como la atención a víctimas son muy delicados y más cuando no se cuidan, por eso ha habido casos fatales de denuncias, coincidió en señalar Bárbara Yllán. Lo peor es que el personal del CTA lo ve como una cuestión “asistencial”; la atención a víctimas y el seguimiento puntual de los delitos sexuales ha colapsado”.  
 
A ello se suma, afirma Martínez, impulsora del CTA, que a casi 30 años de creado, se desconoce si su modelo de intervención psicológica es efectivo o da resultados, ya que la PGJDF no ha sido transparente “nunca ha permitido, por ejemplo a la sociedad civil, una observación directa del trabajo de atención a víctimas que están haciendo, ni siquiera han hecho público el modelo que siguen”.
 
DE LA ESPERANZA... AL CTA
 
El CTA, como instancia de la PGJDF, por obligación, tendría que proporcionar atención psicoterapéutica a las personas (en su mayoría mujeres y niñas) que denuncian una violación sexual.
 
El CTA está ubicado, además, en la zona residencial de la colonia del Valle, Pestalozzi 1115, lejos de las delegaciones en donde, según la propia Fiscalía de Delitos Sexuales, hay más violaciones: Iztapalapa, Cuauhtémoc, Milpa Alta, Xochimilco, Magdalena Contreras y Tláhuac.
 
En el último año, sólo dio 28 terapias individuales y 885 grupales, (PGJDF, Quinto Informe de actividades), y atiende en promedio a  más de 3 mil personas víctimas de violencia sexual directas o indirectas cada año.
 
La realidad en el CTA, afirma la Directora de Adivac, es un servicio “tardío y burocrático”, donde lo único que les interesa “son los números oficiales y no la calidad de la atención”.  
 
Personal del Centro reconoce en entrevista que al ser la única unidad, “está saturado”. Y eso impide, señala por su parte la Directora de Adivac, que dé un tratamiento pronto y seguimiento puntal a las víctimas.
 
Yllán coincide: “No hay suficiente gente que atienda, asesores legales; sé que les están dando citas a las víctimas una vez al mes, cuando las terapias deberían darse mínimo una vez a la semana”.
 
Para Martínez, experta en atención a víctimas de violencia sexual desde hace 27 años, la terapia semanal garantizaría que el modelo de atención psicológica fuera eficiente, “las sesiones terapéuticas deben ser constantes, una vez cada semana, no como sucede en el CTA donde dan únicamente 12 sesiones.
 
Y agrega: el modelo de atención psicológica debe estar sustentado en técnicas, teorías, “no es un manual de procedimientos”.
 
CAPACITACIÓN, INFRAESTRUCTURA
 
Sin transparencia tampoco sabemos si el personal del CTA está realmente preparado en el área psicológica, afirma Martínez. Dicen que son especialistas “porque están trabajando ahí, pero no tienen una formación ni de género y mucho menos de Derechos Humanos. Tienen que saber de sexualidad y no saben, sólo tienen lo que les dan en la Facultad y muchas acaban de salir”.
 
El desinterés del gobierno siempre fue problema y la precariedad constante, afirma Yllán, al recordar cuando dirigió el CTA.  “No había mobiliario, comprábamos sillas de jardín usadas porque no había dinero, llenaba el Centro con muebles que arreglábamos, hacíamos jornadas de reparación para vernos dignos, aun cuando
hay cualquier cantidad de presupuesto en el gobierno”, señala.
 
EVALUAR, REPARAR, VIGILAR
 
Ante este panorama de colapso, tanto Yllán como Martínez consideran que sí hay salida. Para la Directora de Adivac, primero hay que acabar con el hermetismo, “crear un observatorio sobre el abordaje de la violencia sexual, puntualmente en el CTA”, y revisar su modelo de atención.
A partir de ahí, evaluar si se necesitan más unidades como ésta en la capital, dice. Se podría pensar, incluso, “en una institución que albergue los tres servicios de atención hoy seccionados: jurídico, psicológica y de salud, “para que las víctimas no estén en un ir y venir de instituciones”.
 
Podría operar de la mano de organizaciones civiles y expertas en el tema, pues agrupaciones como Adivac son las que se han posicionado como la opción para las víctimas. “Ven que no somos el gobierno y ven a las personas en los medios de comunicación que pasaron el proceso en Adivac y se sienten bien, dicen, yo quiero estar así”.
 
Bárbara Yllán asegura que “regresaría al sistema de la procuración, si realmente se permitiera trabajar sin restricciones”. Y propone crear un foro nacional, donde expertas y el Estado plateen los distintos problemas de violencia de género, violencia sexual, y su atención. Esto tiene que retomarse, insiste.
 
17/HZM/MMAE/GG
 








REPORTAJE
VIOLENCIA
   Salvables con reingeniería social y capacitación
Agencias de Delitos Sexuales: indignación y desesperanza
Imagen retomada del portal wikimedia.org | Imagen: praxx Isse
Por: Hazel Zamora Mendieta y Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 05/06/2017
Hace 28 años en la Ciudad de México se instaló la primera agencia especializada en atender delitos sexuales, para brindar servicio personalizado a las víctimas de violación y otros delitos sexuales. Hoy son instituciones olvidadas, no se ha procurado la capacitación del personal y su actuación irregular se agravó con el Nuevo Sistema de Justicia Penal, afirman expertas.
 
A diferencia de los Ministerios Públicos (MP) comunes, estas agencias buscaban dar servicio integral al adaptarse a las necesidades y características de las víctimas, desde el momento de su declaración, hasta su canalización a servicios médicos y al acompañamiento psicológico.
 
Hoy su actuación es “decepcionante”, afirma quien fue subprocuradora de Atención a Víctimas del Delito y Servicios a la Comunidad de la Procuraduría General capitalina (PGJDF) en los años 90, Bárbara Yllán Rondero. “Como abogada, como gente que ha trabajado en el sistema de justicia, estoy decepcionada; no me puedo imaginar lo que padecen las víctimas, una profunda indignación, decepción, desasosiego, viven en una cultura de la desesperanza”, dice en entrevista con Cimacnoticias.
 
LA IDEALIZACIÓN
 
Las agencias no nacieron como propuesta de la PGJDF, recuerda Bárbara Yllán, sino de la Dirección General de Protección y Vialidad (hoy Secretaría de Seguridad Pública), que creó en 1988 el Centro de Orientación y Apoyo a Personas Violadas (Coapevi), el cual brindó principalmente atención psicológica y fue coordinado por Yllán Rondero.
 
Coapevi desapareció y dio paso, en abril de 1989, a la primera Agencia Especializada en Delitos Sexuales, de la PGJDF, cuyo titular era Ignacio Morales Lechuga. Se ubicó en la delegación Miguel Hidalgo-Cuajimalpa, para dar acompañamiento jurídico y la atención a víctimas.
 
“La idea era que pudieran ser atendidas por mujeres, en situaciones muy confortables, donde las mujeres no fueran revictimizadas, con privacidad y que no tuvieran que dar la declaración en circunstancias complicadas”, explica Yllán.  
 
La creación de instancias de este tipo, pioneras en el país, fue un logro del movimiento feminista y de las organizaciones civiles, como el Centro de Apoyo a Mujeres Violadas y el Colectivo contra la Violencia a las Mujeres, que atendían a víctimas de violación sexual en la década de los 80 y exigieron al Estado garantizar los Derechos Humanos de las mujeres.
 
Lograron también reformas al Código Penal federal que aumentaron las sanciones a los delitos sexuales y en los tres años siguientes se instalaron tres agencias más. Replicadas en el país, actualmente operan 99 (Inegi 2016).
 
Hoy existen seis agencias especializadas en delitos sexuales, bajo la jurisdicción de la Fiscalía de Delitos Sexuales de la PGJDF, en las delegaciones Álvaro Obregón, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Iztapalapa y dos en Cuauhtémoc.
  
SIN VOLUNTAD NI INTERÉS
 
A más de dos décadas de creadas y regidas por el nuevo Sistema de Justicia, las agencias no operan con eficiencia, explica Yllán, por varios factores: “un capital humano desinteresado”, la desatención del gobierno a este delito y la falta de renovación institucional. Así lo observó cuando fue subprocuradora y directora del Centro de Terapia de Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales (CTA).
 
"El nuevo Sistema se creó para acabar con un MP decadente, y ¿qué ha pasado? ¡le ha servido para ser más decadente y para zafarse de sus responsabilidades!”, recalca Yllán, porque la idea de brindar un trato caluroso y de respeto a las víctimas se perdió ante la falta de capacitación del personal. Las Agencias se convirtieron en un espacio donde se coloca a funcionarios “como castigo”, por ello “no tienen voluntad, ánimo, ni interés en servir a las víctimas”, dice.
 
En ello coincide la directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac), Laura Martínez Hernández, quien sabe cómo operan las Agencias por testimonios de mujeres víctimas que acuden a la organización, ante la desconfianza en el sistema. 
 
“El personal de las Agencias revictimiza a las mujeres, el proceso de denuncia puede tardar hasta 12 horas y a ello se suman elementos como la falta de atención médica y de contención inmediata”, afirma Martínez Hernández, quien lleva 27 años de trabajo con víctimas de violencia sexual.
 
Adivac atiende semanalmente a 500 personas víctimas de violencia sexual, mientras la PGJDF, según su 5º informe de labores, de marzo de 2015 a febrero de 2017 abrió mil 261 carpetas de investigación y averiguaciones previas por el delito, 2 diarias. 
 
SIN ESPECIALIZACIÓN, MALA INVESTIGACIÓN
 
Explica Laura Martínez que sin personal que cuente con experiencia para realizar las investigaciones, el acceso a la justicia de las mujeres se estanca. “Te piden una cierta especialización en el tema y nadie tiene experticia. Un psicólogo que trabaja con adultos que vivieron violación sexual atiende a menores de edad. No hay manera de que estén especializados”, dice. 
 
Yllán agrega otro factor determinante: la corrupción entre personal del MP y asesores jurídicos de las víctimas. “No litigan en favor de las víctimas, les piden que desistan”. 
 
El reflejo, coinciden ambas expertas, son carpetas de investigación mal integradas y pocas sentencias. La PGJDF informa que por el delito de violación, de 2016 a febrero de 2017, fueron puestas a disposición 174 personas, pero no señala cuántas sentencias.
 
REINGENIERÍA INSTITUCIONAL
 
Yllán y Martínez afirman que la clave para volver a reanimar estas instituciones está en la capacitación y renovación del personal, que tenga voluntad y especialización en atención a víctimas de violación y otros delitos sexuales, pues ya existen espacios físicos, legislación y presupuesto.
 
Sensibilización y capacitación real, dice Laura Martínez, que “les permita entender lo que vive una víctima de violación”. Para Yllán Rondero, urge una “reingeniería institucional”, porque las instituciones deben transformarse a la par de los cambios legislativos, “si no se adaptan al sistema se quedan en modelos antiguos”.
 
En la próxima entrega hablaremos de los Centros de Terapia y Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales, que dan atención psicológica a víctimas en la CDMX. 
 
17/HZM/MMAE/GG
 
 

 








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