Paz

INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   El feminismo en la construcción de la paz
   
Feministas contra las guerras y las fronteras
Imagen retomada del portal Pikara Magazine| Alrededor de mil personas se manifestaron en Santurtzi contra las guerras. / Foto: J. Marcos
Por: J. Marcos*
Cimacnoticias | Bilbao, Esp .- 18/12/2017

El movimiento feminista vasco ha clamado contras las guerras, que empiezan en el Puerto de Bilbao, de donde parten barcos con armamento, y contra las fronteras. Estas son algunas de las imágenes que ha dejado una jornada de lucha, reivindicación y unión.

“Las feministas hemos opuesto a las guerras y hemos reivindicado la vida contra la destrucción y la muerte que acarrean. Las Mujeres de Negro en Serbia, en Palestina e Israel y en la guerra de los Balcanes, la Ruta Pacífica en Colombia o el Foro Social en Euskal Herria son ejemplos, entre otros muchos, del valiente posicionamiento de las mujeres en los momentos de conflicto y también de la necesidad del feminismo en la construcción de la paz”.

Para ver la nota completa ir a:  http://www.pikaramagazine.com/2017/12/feministas-contra-las-guerras-y-las-fronteras/

*Este artículo fue retomado del portal Pikara Magazine

17/JM/LGL








NACIONAL
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
   Con Apoyo de WACC, CIMAC elabora monitoreo de medios
“Las mujeres en los medios: constructoras de paz y democracia”
Especial
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 25/11/2016

Los medios de comunicación digitales e impresos en México no incluyen en su agenda informativa el tema de paz y seguridad y continúan estereotipando a las mujeres, según los resultados del monitoreo de medios “Las mujeres en los medios constructoras de paz y democracia”, elaborado por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC).
 
En este trabajo que analizó la representación de género que prevalece en las noticias sobre temas de paz, seguridad y violencia, el Observatorio de medios de CIMAC encontró que un pendiente de los medios mexicanos es incluir a las víctimas de la inseguridad en la información que difunden, sin revictimizarlas y respetando sus Derechos Humanos.
 
De acuerdo con esta revisión realizada durante los meses de abril y mayo de 2016, el Observatorio de medios de CIMAC identificó que de un total de 2 mil 236 textos periodísticos analizados en 12 medios de comunicación nacionales digitales e impresos, 53 por ciento trata sobre “delitos violentos” y en segundo lugar está el tema de “violencia contra las mujeres” con 27 por ciento del total de publicaciones.
 
La investigación, apoyada por la Asociación Mundial por la Comunicación Cristiana (WACC, por sus siglas en inglés), también encontró que los medios publican imágenes donde se expone la identidad de las víctimas y se hace apología de la violencia, lo que indica la necesidad de una reflexión necesaria sobre cuáles deberían ser las reglas éticas mínimas para estas coberturas.
 
Destaca que hasta 2010 el tema de feminicidio era un tema de cobertura casi exclusivo de las mujeres, pero una vez que se colocó en los medios la fuente se masculinizó, es decir, que cuando un tema adquiere “prestigio informativo”, las jefaturas de información lo asignan a los reporteros, la misma situación ocurrió para el tema de Derechos Humanos.
 
Asimismo destaca que las fuentes consultadas para la elaboración de los textos periodísticos, continúan siendo hombres “expertos”.
 
Los medios, señala el documento, dedican su cobertura a la información de los delitos violentos (asesinato, secuestro, desapariciones, extorsiones, violencia perpetrada por el Estado tortura, y linchamientos), así como a las acciones que desde el gobierno se realizan con el fin de garantizar la seguridad de la ciudadanía, por ejemplo el ejercicio del presupuesto y el despliegue de fuerzas armadas en las zonas registradas como las más violentas e inseguras para la población.
 
En los medios impresos la sección “Seguridad” fue la que más noticias tuvo, pero con una tendencia clara a minimizar la violencia al tratarla como un hecho local; en el caso de los medios digitales la sección que tuvo mayor presencia fue “Nacional”, es decir, se le da una relevancia mayor, situando los hechos violentos como temas que requieren atención nacional.
 
El Observatorio de medios incluyó como uno de los subtemas la “Paz” en el que se pretendía detectar aquellos textos que hablaran sobre el acceso a la justicia de las víctimas, reparación del daño o la repatriación y  reasentamiento posterior a los conflictos, el resultado fue que de los más de 2 mil textos publicados, sólo 3, en medios impresos, hicieron referencia a la búsqueda de la paz o la justicia en un contexto de violencia e inseguridad que se vive en México.
 
Sin embargo, poco o nada se sabe de lo que ha sucedido con las víctimas de violencia, si es que han tenido acceso a la justicia y a la reparación del daño. Y en el caso de las personas que viven desplazamientos forzados a causa de la violencia los medios tampoco investigan sobre si estas personas fueron restablecidas en sitios seguros para ellas y sus familias.
 
La investigación encontró que la violencia contra el gremio periodístico y al avance tecnológico dieron oportunidad a la apertura de nuevos espacios digitales para ejercer la libertad de expresión; sin embargo ambos espacios tienen características similares en el fondo de sus coberturas, por ejemplo el sexismo y la exclusión de las mujeres.
 
Con estos hallazgos, el Observatorio de medios de CIMAC propone un decálogo para que los periodistas consideren principios que los ayuden a construir un periodismo de paz y con perspectiva de género. Entre las recomendaciones está reconocer el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y considerar los derechos de las víctimas establecidos en la Constitución Política federal.
 
De acuerdo a este análisis, las periodistas contribuyen a una agenda mediática de paz y ciudadanía. Los resultados de este monitoreo, muestran que las periodistas escriben 19 por ciento de los textos sobre crimen y en 55 por ciento de sus trabajos hacen referencia a los instrumentos nacionales e internacionales en materia de Derechos Humanos y tratar con respecto y dignidad a las víctimas de violencia.
 
16/AGM/LGL
 








NACIONAL
   AI pide liberación de escritora iraní. Invitan al Coloquio Internacional de Estudios de Género. Celebran participación de las mujeres en el mantenimiento de la paz. Invitan a Foro Contra las Violencias de Género
BREVES 27 DE OCTUBRE DE 2016
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 27/10/2016

AI pide liberación de escritora iraní
Madrid, Esp.-
Amnistía Internacional (AI) pidió a las autoridades iraníes liberar de inmediato y sin condiciones a la escritora y defensora en derechos humanos, Golrokh Ebrahimi Iraee, detenida el 24 de octubre de 2016.
 
Golrokh Ebrahimi fue detenida en su domicilio y trasladada a la prisión de Evín, en Teherán, acusada por “insultar símbolos sagrados del islam”. Lo anterior debido a la redacción de un relato ficticio inédito que denunciaba la práctica de lapidación (ejecutar reos lanzado piedras) en Irán. 
 
La escritora fue condenada a 6 años de prisión por un Tribunal Revolucionario de Teherán, donde no contó con asistencia jurídica, denunció AI.

Invitan al Coloquio Internacional de Estudios de Género
Ciudad de México.-
El Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) invita al XXIII Coloquio Internacional de Estudios de Género, el 3 y 4 de noviembre.
 
El coloquio de la edición 2016 tendrá como tema la relación entre sexualidad y Estado. ¿Qué promesas, limitaciones y desafíos plantea el panorama de los derechos reproductivos en el siglo XXI? ¿Qué papel juegan las instituciones formales del Estado (especialmente sistemas educativos, de salud y justicia)?  Y ¿Cómo se puede pensar la relación entre sexualidad y Estado más allá de estas instituciones? Son algunas de las preguntas a debatir.
 
La cita es en Ciudad Universitaria, Ciudad de México, en el auditorio Mario de la Cueva, piso 14, en la Torre II de Humanidades.

Celebran participación de las mujeres en el mantenimiento de la paz
Nueva York, EU.-
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró el 16º aniversario de la adopción de la resolución 1325, relativo a la participación de las mujeres en el mantenimiento de la paz y la prevención de conflictos.
 
Sin embargo, durante el evento realizado en Rusia, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, mencionó que las mujeres continúan excluídas de los procesos de paz y programas humanitarios, y que éstos no satisfacen sus necesidades, ni protegen sus derechos.  (Con información de la ONU)

Invitan a Foro Contra las Violencias de Género
Madrid, Esp.-
Bajo el lema “Actuemos contra los feminicidios”, la Plataforma Unitària Contra las Violencias de Género y Feminicidios.net, organizará el 17, 18 y 19 de noviembre de 2016 en Barcelona, el XII Foro Contra las Violencias de Género.
 
Se debatirán temas como feminicidio global y local, medios de comunicación, masculinidades, refugiadas, empoderamiento de las mujeres, entre otros temas. Para consultar el programa completo ir a http://feminicidio.net/articulo/xii-f%C3%B2rum-contra-les-viol%C3%A8ncie...

16/HZM/LGL








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Se cumplen dos décadas de la firma de los Acuerdos de la Paz
Guatemala, un Estado sin memoria histórica
Imagen retomada del portal de vocesnuestras.org
Por: Noelia Alfaro Herrea
Cimacnoticias/Voces Nuestras | Guatemala, Guate.- 22/09/2016

¿La paz se firma o se construye? Esa es quizá la gran pregunta que queda tras hacer un repaso por la historia de Guatemala desde la firma definitiva de la paz. Aquella celebración, que tuvo lugar en la última noche de 1996 llenó de esperanza a varias generaciones. “La paz ha sido firmada”, anunciaba el entonces presidente Álvaro Arzú y la Plaza de la Constitución explotaba de júbilo.
 
“Yo estuve ahí con mi mamá. Incluso vimos la entrega de las armas. La gente se abrazaba, había carteles que hablaban de la paz.
 
Yo veía a todos muy contentos, pero no entendía bien qué pasaba”, recuerda Elva Cutz, quien entonces tenía cerca de 12 años y aunque creció en Totonicapán, había ido a visitar a su madre que migró a trabajar en la ciudad. Elva es una mujer morena de baja estatura, con un tono de voz alegre como los colores de los huipiles que viste siempre. Nació durante una de las épocas más cruentas del conflicto armado interno de su país, pero su mamá y sus abuelos, se esforzaron mucho para que su infancia estuviera libre de los horrores de la guerra.
 
No todas las familias tuvieron la oportunidad de ocultar a sus niñas y niños que su país se desangraba. A  decenas de miles les alcanzaron las balas y tuvieron como destino final una fosa común, donde el Ejército escondía a las víctimas de las masacres. El Ejército, según la Comisión de Esclarecimiento Histórico de Naciones Unidas, fue responsable de más del 90 por ciento de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto, la mayoría de ellos contra poblaciones indígenas mayas.
 
Contrario a lo que podría creerse tras hacer el recuento de las víctimas y comunidades arrasadas, la insurgencia armada no tuvo sus inicios en territorios indígenas. Para los años 60, la represión y persecución política alcanzaba también a las poblaciones urbanas y mestizas.
 
Andrea Ixchíu es joven aún, pero se ha asegurado de conocer con detalle la historia de su país, pues sabe que el olvido es altamente peligroso “Había una reacción al despojo histórico. Era la conciencia de un grupo de jóvenes rebeldes de que había que cambiar estas cosas porque era demasiado. Te tildaban de comunista y de enemigo público por armar una cooperativa o por pensar colectivamente” señala la activista.
 
Según recuerda el abogado y activista Frank La Rue “Para la década de los 80 el conflicto tuvo una fuerte connotación indígena, no necesariamente de participación directa pero sí contaba con las simpatía de las comunidades indígenas (…) de alguna forma, creo que para el pueblo indígena guatemalteco el que hubiera gente luchando contra el sistema y contra quienes detentaban el poder con violencia era una expectativa de cambio”.
 
Los pueblos originarios vieron en la lucha revolucionaria una alternativa a los siglos de aislamiento y discriminación, pero la política contrainsurgente del Estado respondió con operativos de tierra arrasada y con medidas que causaron grandes divisiones, como la implementación de “Patrullas de Autodefensa Civil”, obra del general Benedicto Lucas García, hoy imputado por desapariciones forzadas y crímenes de lesa humanidad en el caso conocido como “Creompaz”.
 
Crueldad y olvido: dos veces crueldad
 
César Saloj crecía en la aldea Maya Kaqchikel de Chaquijyá, en el Municipio de Sololá y tampoco entendía con claridad los códigos que usaban los mayores para hablar de lo que ocurría afuera. Algo que no era bueno, algo de lo que les prohibían hablar en la casa y en la escuela. No sabían quiénes eran “aquellos”, “los otros” o “los verdes”.
 
“Había mucha incertidumbre para nosotros los niños. No podíamos jugar juegos de soldados como se hacía antes. Mis compañeros decían que mejor no porque nos podían ver “los verdes”, que eran los del Ejército”, recuerda César, en una tarde soleada a la orilla del Lago Atitlán, allí donde aún hay gente que se niega a hablar del conflicto, porque el miedo parece haber llegado para quedarse.
 
La incertidumbre para los más pequeños era tal, que así como no se entendía el miedo, no se entendían tampoco las alegrías. “Una vez nos organizaron. Decían que iban a venir nuestros hermanos, que se habían ido mucho tiempo atrás por la guerra, que iban a regresar desde México y que teníamos que preparar pancartas, frases y consignas para decir “Bienvenidos hermanos” cuando pasaran.
 
Mis primos y yo sólo seguíamos. Prepararon bolsas de horchata, frescos y sándwiches para dárselos. No me acuerdo cuántas pero eran muchas camionetas llenas de refugiados que retornaban al país. Las personas grandes les decían “Bienvenidos hermanos” y nosotros también seguíamos diciendo lo mismo, pero no sabíamos realmente por qué se habían ido o adónde regresaban”.
 
Con el paso de los años, Elva y César pudieron llegar a comprender eso que los mayores les habían querido ocultar para procurarles “una infancia normal”. Pero no fue su paso por la escuela, ni por los libros de historia de su país lo que les dio claridad.
 
Elva admite que en Guatemala debe haber mucha gente de su edad que desconoce del todo este episodio de su historia “Tanto en la educación primaria como en la secundaria jamás, jamás escuché del conflicto armado. Formación política: cero. Mi conciencia y mi formación política trascienden al yo involucrarme con organizaciones de la sociedad civil. Solo a partir de ahí yo supe y me enteré de lo mucho que había sucedido mientras yo crecía”.
 
El Estado sin memoria
 
Sólo a partir de la vinculación con la sociedad civil es que se pueden comprender las magnitudes de este conflicto que dejó a Guatemala, entre otras cosas, la dolorosa distinción de ser el único país del continente que ha vivido un genocidio en los últimos dos siglos. El Estado renunció a la tarea de rescatar la memoria como garantía de no repetición.
 
Para Juan Francisco Soto, Director del Centro de Acción Legal en Derechos Humanos, CALDH, “desde la firma de los Acuerdos de Paz ha habido una política negacionista por parte del Estado. Un claro ejemplo de esto es que cuando se entrega el informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, al momento de entregarse el presidente Álvaro Arzú se levanta y se va. No lo recibe. En uno de los libros de sociales del colegio de mis hijos te cuentan el conflicto en una página. Porque hablar de esto implica reconocer que se cometieron los hechos”.
 
Pero esta no es la única tarea incumplida por el Estado de Guatemala, que ha debido ser asumida por organizaciones sociales.
 
El momento de justicia transicional que vive el país en la actualidad, con militares juzgados y procesados por desapariciones forzadas y otras violaciones graves a los Derechos Humanos es el fruto de años de recolección y reivindicación de los testimonios de las víctimas y sus familiares, de investigación, de ayuda psicosocial y acciones legales desde la sociedad civil.
 
Ese trabajo incómodo para los sectores ultraconservadores de Guatemala ha desenterrado de las fosas huesos e injusticias y ha dejado en evidencia a un sistema que durante más de 20 años le ha apostado al olvido. Para Juan Francisco Soto, este es el intento de disimular otro sinnúmero de deberes pendientes: “lamentablemente el Estado de Guatemala no da señales claras de querer cumplir con lo que se pactó y las causas fundamentales del conflicto con causas que están hoy también presentes”, dice.
 
¿La paz se firma o se construye? Quizá la pregunta encuentra una desgarradora respuesta en las 6 de cada 10 personas que viven en pobreza, los 4 de cada 10 niños y niñas que padecen desnutrición, los más de tres millones de personas que no tienen acceso a agua potable, las comunidades completas que viven bajo amenaza de un desalojo, las víctimas de violencia machista y de impunidad, las cifras de discriminación que siguen teniendo nombres Mayas y Xincas. Esas y esos que siguen esperando que la paz pase del papel a la vida real. 
 
16/NAH/LGL








Subscribe to RSS - Paz