Mijane Jiménez Salinas:

la mano/amiga de las mujeres afromexicanas

Por Alina Navarrete Fernández

Mijane Jiménez Salinas es una mujer sonriente, joven, afable; el activismo se percibe en su discurso, no sólo el que presenta en foros o mítines, sino en su palabra cotidiana. Está convencida de que reconocer la identidad afrodescendiente en el territorio de Guerrero, México, y los países latinoamericanos, es fundamental para crear una sociedad verdaderamente incluyente, democrática.

Mijane Jiménez Salinas está convencida de que reconocer la identidad afrodescendiente en el territorio de Guerrero, México, y los países latinoamericanos, es fundamental para crear una sociedad verdaderamente incluyente, democrática.

Desde niña aprendió a reconocer su lucha por los derechos del pueblo afrodescendiente. Su padre, Silvio Jiménez Lugo, fue uno de los principales defensores de la comunidad afromexicana en la región Costa Chica de Guerrero; mientras que la lideresa indígena amuzga y feminista originaria de Xochistlahuaca, Martha Sánchez Néstor, representó un parteaguas en su vida, pues gracias a ella, Mijane abrazó su identidad. 

Ella se describe como una mujer afromexicana, madre, defensora de los derechos del pueblo afrodescendiente (principalmente de las niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres). Es la segunda hija del matrimonio de Silvio Jiménez con Asunción Salinas García, quienes se dedicaban a la docencia en Cuajinicuilapa, donde Mijane nació y dio sus primeros pasos en la defensa de los Derechos Humanos.

La “Perla Negra del Pacífico”, como se le conoce popularmente a Cuajinicuilapa, pertenece a la región Costa Chica de Guerrero, pero en gran parte de su territorio, además de la comunidad afrodescendiente, también hay población indígena Ñomndaa (amuzga). 

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Guerrero ocupa el primer lugar nacional con 8.58 por ciento de población autorreconocida afromexicana y afrodescendiente. La mayoría (51.5 por ciento) son mujeres, mientras que 11.9 por ciento del total también habla alguna lengua originaria. Cuajinicuilapa es el municipio con más población afromexicana de la entidad.

“Crecí en un contexto cuileño. Yo soy una mujer afromexicana de territorio. Cuajinicuilapa para mí es mi casa, es parte de mi ancestralidad, pero sobre todo de mi identidad”, cuenta.

Su padre, Silvio, formó la asociación civil “Mano amiga de la Costa Chica”, siempre buscando incidir en el desarrollo comunitario y económico de Cuajinicuilapa. Principalmente se encargaba de gestionar proyectos productivos y vivienda digna para las mujeres, pero también era promotor de la educación e incluso fundó la Escuela Primaria “Salvador Añorve Martinez”, donde Mijane estudió. 

No obstante, el pueblo afromexicano no era considerado como prioritario; esto llevó a Silvio a “hacer pasar” a la comunidad como indígena para poder acceder a los programas gubernamentales, es decir, presentaba documentación en la que constaba que los beneficiarios eran indígenas, por las comunidades de las que eran originarios, a pesar de que se identificaban como afromexicanos. 

Representar a la población y gestionar mejores condiciones de vida consumía gran parte del día de Silvio. Asunción se encargaba de la crianza. En retrospectiva, Mijane reconoce a su madre como una de las mujeres que forjó su libertad y le enseñó a no tener vergüenza de sus orígenes ni de su cuerpo.

En cambio, para poder convivir con su padre, Mijane lo acompañaba a eventos políticos, reuniones y recorridos por el municipio; estos últimos, dice, eran una actividad “muy poderosa”, pues en la década de los 90, en las comunidades no había servicios públicos y las escuelas no tenían una infraestructura. Como agradecimiento, las y los pobladores recibían a Silvio con comida típica y sus demandas.

De su infancia, Mijane se recuerda diferente a las otras niñas de su pueblo. A ellas sus madres las golpeaban, sufrían abusos. Tal vez no lo decían –pensaba- porque no sabían cómo nombrarlos. Había mucha pobreza.

Incluso en el actualidad, de acuerdo con el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2022 –elaborado por la Secretaría de Bienestar–, sólo 3.3 por ciento de los 26 mil 627 habitantes de Cuajinicuilapa es considerado como “no pobres y no vulnerables”, el resto de la población vive en pobreza extrema (16.4 por ciento), pobreza moderada (46.2 por ciento), son vulnerables por carencia social (32.9 por ciento) e ingresos (1.3 por ciento). 

Mijane iba a la escuela descalza, como sus compañeras; también tenía, cuenta, una amiga indígena que vendía mangos, pero era Mijane la que trepaba los árboles para cortar los frutos: “Eso me da mucho arraigo, me siento privilegiada ahora cuando lo recuerdo”.

Siempre autodidacta, a los 5 años comenzó a leer y forzó a su mamá a que le ayudara en ese proceso. Mijane se acercaba para observar el ritual de las mañanas de Asunción: cómo se vestía y se maquillaba para irse a la escuela donde daba clases de primer y segundo grado.

Entonces aprovechaba para ver los libros que su mamá utilizaría en sus clases y comenzaba a preguntarle por las vocales, las consonantes, las palabras compuestas y, aunque Asunción le insistía para que esperara su turno de aprender todo eso, Mijane pronto se aburría en el kínder.

También Silvio intentaba que su hija no siguiera sus pasos: “No seas rebelde como yo”, le decía, para que pudiera llegar a los espacios a los que él no pudo, pero ella, desde entonces, se veía como la próxima presidenta de su organización. 

Aunque reconoce que nunca ha sido disciplinada, se hizo una reputación propia en su comunidad, partiendo de lo que aprendió de sus padres. Decidió que quería estudiar la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), pero sus padres se oponían y pensaban que debía escoger otra institución, incluso otra facultad. 

Finalmente, Mijane se instaló en Chilpancingo y en su época como estudiante fue delegada de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUG), un cargo que también abonó a su formación política.

Contar a las mujeres afromexicanas

En el 2016, Silvió murió. Para ella fue un golpe duro perder a su padre, pero decidió continuar con su legado y tomó la presidencia de la organización “Mano amiga de la Costa Chica”, a la cual dio un giro y tomó el reconocimiento constitucional del pueblo afrodescendiente como eje central para la atención a mujeres, jóvenes y niñas afromexicanas: “Yo dije ‘faltan más voces de mujeres afromexicanas”.

En el 2016 tomó la presidencia de la organización “Mano amiga de la Costa Chica”, a la cual dio un giro y tomó el reconocimiento constitucional del pueblo afrodescendiente como eje central para la atención a mujeres, jóvenes y niñas afromexicanas.

Como presidenta de la asociación y fundadora de la “Red de Juventudes Afromexicanas”, en marzo del 2020 se sumó a la campaña “AfroCenso Mx” –que creó el “Colectivo para Eliminar el Racismo en México”–, la cual consistió en la promoción de la identificación afirmativa para el Censo de Población y Vivienda que elaboró el Inegi, donde se incluyó por primera vez la pregunta: “Por sus antepasados y de acuerdo con sus costumbres y tradiciones ¿ se considera afromexicano(a) negro(a) o afrodescendiente?”.

“Trabajamos desde Mano amiga de manera comunitaria para el empoderamiento político de la mujer afromexicana y sobre todo, organizarnos de manera colectiva como pueblo negro afromexicano, por eso cuando nos pregunten si nos consideramos personas negras, afromexicanas y afrodescendientes, contestaremos: ¡por supuesto que sí!”, dijo entonces en un video con el que contribuyó a la campaña. 

Mijane Jiménez se une a #AfroCensoMX

🔴Mijane Jimenez de Mano Amiga de la Costa Chica A. C. se une a la campaña #AfroCensoMX. ¡Ya falta poco para saber cuá[email protected] somos!Respondamos #PeroPorSupuestoQueSí ante la pregunta de auto-identificación para la población negra, afromexicana o afrodescendiente ✔️

Publicado por AfroCenso MX en Miércoles, 25 de marzo de 2020

Antes, en la Encuesta Intercensal 2015 del Inegi, se incluyó la pregunta: “De acuerdo con su cultura, historia y tradiciones ¿se considera negra(o), es decir, afromexicana(o) o afrodescendiente?”, a la que 229 mil 514 personas de 27 de los 81 municipios de Guerrero contestaron afirmativamente.

Diez años después, la población afromexicana en Guerrero aumentó a 303 mil 923 personas en todo el territorio de la entidad. Para Mijane la campaña de sensibilización que encabezó, principalmente en Cuajinicuilapa, dio como resultado una cifra “histórica” que abrirá la puerta a las organizaciones defensoras de los derechos de afrodescendientes para exigir al Estado políticas públicas focalizadas. Este nuevo panorama también marca un parteaguas en materia electoral.

Política afromexicana

En los “Lineamientos para el registro de candidaturas para el Proceso Electoral Ordinario de Gubernatura del Estado, Diputaciones Locales y Ayuntamientos 2020-2021”, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero estableció, por primera vez, que los partidos políticos debían registrar candidaturas afromexicanas en los municipios con más del 40 por ciento de la población correspondiente.

No obstante, el órgano electoral tomó como referente la Encuesta Intercensal 2015, en la que Cuajinicuilapa fue el único municipio con un total de 56.4 por ciento de población afromexicana. En el resto del territorio la cifra variaba del 4.9 al 37.1 por ciento, lo que limitó la participación política de afrodescendientes.

Si se tomara como referente el Censo de Población y Vivienda 2020, en Guerrero se registrarían candidaturas afromexicanas en cinco municipios: Copala, Florencio Villareal, Juchitán, Marquelia y Cuajinicuilapa.

Pero la inclusión del pueblo afromexicano en las normas electorales no fue fruto de la benevolencia de los actores de poder, sino de la lucha de las organizaciones por el reconocimiento de los afrodescendientes y la defensa de sus derechos.

Mijane fue promotora de acciones afirmativas en material electoral para el reconocimiento y la representación política afromexicana, también tuvo que exigir a las autoridades electorales de Guerrero, donde no hubo recursos para su difusión y sólo se consolidaron dos talleres en noviembre del 2019.

En septiembre del 2020, en el “Congreso Internacional Fortalecimiento de la participación política de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Pueblo Afrodescendiente frente a la pandemia”, organizado por la “Asociación de Tribunales Electorales de la República Mexicana” y la “Red Nacional de Consejeras y Consejeros Electorales por una Democracia Incluyente”, habló sobre la deuda del Estado con la gente negra.

“Las personas afromexicanas no nada más estamos en Guerrero, Oaxaca y Veracruz, las personas afromexicanas estamos en Chiapas, en Morelos, en Coahuila, en Sonora, en Baja California, en Los Cabos (…) la gente negra está en todo el país y no ha sido visibilizada”, reclamó.

Mujeres resilientes, “las hijas de Martha”

Aunque ya era defensora, Mijane no abrazó su identidad afromexicana hasta que conoció a Martha Sánchez Néstor, líder indígena amuzga, en el “Encuentro de Mujeres Indígenas y Afromexicanas”, en el 2012, en Chilpancingo.

Mijane abrazó su identidad afromexicana al conocer a Martha Sánchez Néstor, líder indígena amuzga de la Costa Chica de Guerrero.

“Ella (Martha) me leyó la cartilla. Me dijo: ‘El movimiento no agradece, el movimiento culpa, el movimiento no creas que te va a dar dinero, el movimiento sólo te va a dar aprendizaje y experiencias y el reconocimiento es interno, hermana, porque el ayudar a otras mujeres también nos salva a nosotras’”.

Las palabras de Martha aún resuenan en la memoria de Mijane, que nunca antes había convivido con mujeres líderes porque la mayoría de los espacios de representación en el activismo los ocupaban hombres que no dejaban pasar la oportunidad de lanzarle miradas morbosas: “era súper incómodo”.

Para Mijane, Martha representa el inicio de su activismo en defensa de los derechos de las mujeres afromexicanas. Fue precisamente Martha quien le preguntó por su identidad y la invitó no sólo a sumarse al movimiento, sino también a reconocerse como afrodescendiente.

Mijane se dio cuenta de que es una mujer afromexicana de nacimiento por la sociedad en la que creció, por sus costumbres y tradiciones, desde la comida, hasta la música que baila.

En el 2021, cuando contendió por la diputación local del Distrito 15 por el Partido Verde Guerrero, Mijane se enfrentó al rechazo de sus hermanas de lucha. Fue duramente juzgada y, aun cuando no ganó las elecciones, fue excluida de reuniones de la comunidad afromexicana por la que tanto había luchado.

Todo ello representó una época dura a nivel laboral y emocional en la que Martha llegó nuevamente a su vida para impulsarla a no dejarse caer; después enfermó y murió de Covid-19 en julio de ese mismo año.

En el mismo encuentro del 2012 conoció a Elvia Praxedes López Elpidio, una mujer Ñomndaa de Xochistlahuaca y fue Sánchez Néstor quien las unió. 

Martha fue también un referente del feminismo para Elvia. “Gracias a ella es que yo fui como que despertando, naciendo otra vez, porque empiezas a analizar lo que vives, empiezas a observar y empiezas a notar la diferencia y empiezas a decir, a través de esas diferencias: ¿qué hago? Y empiezas a motivarte”.

Elvia cree que Sánchez Néstor es “una figura que inspira a buscar justicia”, la justicia de los Derechos Humanos. Mientras Mijane abrazaba su identidad como mujer afromexicana, Elvia ya se reconocía como indígena y participaba de manera activa en los espacios de lucha por los derechos de su comunidad.

Elvia también ha forjado su activismo de la mano con su carrera política, particularmente en defensa del territorio indígena y por cargos de representación pública para mujeres.

“Cuando conocí a Mijane vi que tenía muchas ganas de poder participar en la cuestión del activismo, pero no pensé que ella iba a crecer demasiado, en el sentido de que ella es una de las personas que les gusta participar, en cualquier espacio al que ella va hace el uso de la voz. Entonces, yo he visto que en ella tenemos una representación de mujeres indígenas y afros, porque a través de ella yo me veo”, cuenta Elvia.

Elvia percibe que el trabajo de Mijane impacta en las mujeres afromexicanas e indígenas porque aborda la salud materna, la educación sexual y reproductiva, especialmente el reconocimiento de la identidad, así como la participación de las jóvenes.

“Son temas que a lo mejor a muchas personas o más bien, a pocas personas les gusta tocar porque son temas controversiales”, dice. 

Con Elvia coincide Iris Azucena Zarate Marín, una joven afromexicana, originaria de Cuajinicuilapa, que al igual que Mijane, sufrió discriminación por no encajar con los rasgos “típicos” de las mujeres afro.

Iris se identifica como una mujer afromexicana. Conoció a Mijane en el 2019, cuando ella impulsaba una campaña de concientización de la violencia de género y llamó a varias escuelas de la UAGro para buscar a una joven afromexicana. Sólo Iris se asumía como tal y aceptó participar.

La campaña fue estatal y nacional, consistía en infografías con el retrato de la joven estudiante. Pronto Iris comenzó a ver su rostro en viniles pegados en el transporte público de Chilpancingo, Acapulco, y otras ciudades. Eso la impactó. 

Al ver la disposición de Iris para participar e identificarse como una mujer afromexicana, Mijane habló con ella personalmente, la invitó a unirse a la “Mano amiga de la Costa Chica” y, después, a la “Red Nacional de Juventudes Afromexicanas”.

Para Iris, Mijane “generó un impacto positivo” y a ella le abrió camino la lucha de las mujeres indígenas que fue “un parteaguas para que nosotras las mujeres afromexicanas comenzáramos a defender nuestros derechos”.

Iris considera que el impacto del trabajo de Mijane en Guerrero “ha sido muy bueno”, en especial por los talleres sobre la sexualidad para niñas y adolescentes indígenas y afromexicanas, rompiendo tabúes por el bien de las mujeres.

De acuerdo con la última versión del informe “Situación de la Salud Sexual y Reproductiva: Entidades Federativas” –elaborado por el Consejo Nacional de Población, publicado en el 2017–, los factores que reducen significativamente las probabilidades del uso de métodos anticonceptivos en Guerrero son “la baja escolaridad, la residencia rural y el menor número de hijos de la mujer”.

En contraste, de acuerdo con el Inegi, en el 2020, 17.3 por ciento de los nacimientos registrados en Guerrero fueron de madres que tenían entre 10 y 17 años de edad. En otras palabras, 4 mil 757 mujeres menores de edad se convirtieron en madres ese año.

Mientras que la Secretaría de Salud reportó que Guerrero ocupa el tercer lugar nacional con más defunciones maternas, con 12 casos en las primeras 13 semanas del 2022; la Razón de Mortalidad Materna es de 72.7 por cada cien mil nacidos vivos, por arriba de la media nacional que es de 35.1, de acuerdo con el Informe Semanal de Notificación inmediata de muerte materna.

Venciendo los retos del patriarcado

Mijane es promotora de las acciones afirmativas para el pueblo afromexicano en Guerrero. Fue durante las reuniones de la OEA Cumbres de las Américas que supo sobre las candidaturas para esa comunidad y, junto con un equipo, hizo lo correspondiente para que en la entidad se abriera la posibilidad de que se postularan personas afromexicanas en las elecciones.

Mijane es promotora de las acciones afirmativas para el pueblo afromexicano en Guerrero. Fue durante las reuniones de la OEA Cumbres de las Américas que supo sobre las candidaturas para esa comunidad y, junto con un equipo, hizo lo correspondiente para que en la entidad se abriera la posibilidad de que se postularan personas afromexicanas en las elecciones.

“Yo no quería ser candidata porque para ser candidata necesitas dinero, padrino, madrina; nunca, no las hay, si no ya tuviera, padrino, dinero y partido, yo no tenía ninguna de esas”.

Luego de mucha insistencia de Teresa Larumbe y Gema Tavarez, Mijane se postuló y fue aceptada para participar en el proceso electoral, con eso también tuvo que vencer los retos del patriarcado.

“Esta candidatura para mí fue muy importante porque sí fortaleció mi liderazgo, me gustó ser candidata, me gustó ser una opción diferente para la gente, porque sé que lo fui, y aprendí, aprendí que la participación política es una herramienta para ayudar a otras mujeres”.

Tras el proceso, Mijane reconoció que el abanderar una candidatura “es un privilegio”, uno que Martha nunca tuvo, pero también terminar con vida fue un privilegio porque las elecciones del 2021 han sido “las más violentas” hasta ahora, y el poder reintegrarse a la sociedad y al activismo, también es un privilegio.

“Hoy tengo el firme objetivo de que los partidos deben tener un enfoque intercultural, deben tener una cuota específica para mujeres indígenas y afromexicanas, porque nos lo deben”.

Durante la campaña, Mijane se despojó de su activismo para ser una mujer afromexicana que salió a pedir el voto y en algún punto pensó que ganaría. Después, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) se cayó y para cuando volvió a operar, ya había perdido contundentemente.

Fue un reto, no sólo por los primeros obstáculos, también porque las feministas le hicieron “el vacío” a Mijane cuando se decidió por un partido político.

En mayo del 2021, justo a la mitad del periodo de campaña, Mijane fue víctima de intimidaciones. Un día como muchos otros en ese lapso, su jornada se extendió hasta las 9 de la noche, estaba en una comunidad rodeada de personas dando un discurso cuando recibió la llamada de un teléfono no registrado, su primera reacción fue contestar, pero de inmediato colgaron.

En el 2021, cuando contendió por la diputación local del Distrito 15 por el Partido Verde Guerrero, Mijane fue víctima de intimidaciones.

Luego, volvieron a llamarle, por lo que decidió pasarle su celular a uno de sus colaboradores a quien también colgaron en cuanto contestó. “Cuando veo la foto de perfil de WhatsApp, era una persona armada con un cuerno de chivo y se me cae todo”.

En ese momento, lo primero en lo que pensó es que su casa es “muy humilde” y está abierta; ahí se encontraba su hija sola con una mujer que la apoyaba cuidándola hasta que terminaba con sus recorridos. “De pronto dije ‘somos puras mujeres ¿yo qué estoy haciendo aquí? Vámonos’”.

En medio de esa crisis pensó en la seguridad de su hija y la de su familia. Aunque nunca contó con escoltas, sí recurrió a Aúna (una plataforma feminista que impulsa representaciones políticas de mujeres) para activar un protocolo de seguridad.

También le recomendaron que acudiera a las instancias correspondientes para denunciar el hecho. Cuando logró comunicarse, le contestó un hombre que le preguntó “si le había pasado algo” y tras explicarle que recibió llamadas intimidatorias, minimizó el hecho.

“¿Qué es lo que necesita en sí?”, le preguntaron. “Lo que necesito es protección, que me garanticen mis derechos político-electorales”, contestó. Le indicaron que recibiría un folio para darle seguimiento a su denuncia, pero nunca llegó.

Con apoyo de sus amistades logró identificar que las llamadas se hicieron desde un ciber de Cuajinicuilapa, por lo que cambió su dinámica para evitar ponerse en riesgo: no volvió a hacer campaña de noche y optaba por quedarse a dormir en las comunidades, limitó sus discursos y sus alianzas. “Fue un proceso muy difícil (…) me vulneró, pero no bajé la guardia”.

Por su carrera política, fortaleció su relación con Elvia, quien fue síndica del Ayuntamiento de Xochistlahuaca (2018-2021) y directora de Medio Ambiente Municipal (2012-2015), y también se enfrentó a la discriminación, principalmente por parte de los hombres.

Elvia reflexiona que para una mujer joven llegar a un puesto de representación pública es un verdadero reto debido a que quienes toman las decisiones son los hombres. “No me reconocían, no me tomaban en cuenta (…) Fue un proceso largo y doloroso”. Mijane fue parte de ese proceso.

De Mijane, Elvira resalta que además de los retos que enfrentan las mujeres en las comunidades indígenas y afromexicanas, como los usos y costumbres, la venta de niñas, la desacreditación sólo por ser mujeres, las limitaciones para acceder a la educación y servicios de salud, es además madre soltera, por lo que también la juzgan.

Sin embargo, “ella (Mijane) ha demostrado que ella sí tiene presencia ¿y cómo lo ha hecho? No lo ha hecho con la política tradicional de que entrega despensa o algún tipo de apoyo, que se toma una foto, no. Ella lo ha estado haciendo con trabajo, lo ha estado llevando a través de los hechos, a partir de ahí, ella contribuye mucho”.

Desde la perspectiva de Elvira, Mijane organiza a su comunidad con pláticas, con las personas “que llevan tiempo trabajando esos temas”, por ello su trabajo es importante.

Juntas, Mijane y Elvira, comenzaron a elaborar un mapa de las mujeres que han incursionado en puestos de representación pública a través del sistema de partidos políticos, con el fin de articularse, de reconocerse, y poder compartir sus experiencias. Aunque no es una realidad, retomarán el proyecto.

Incidencia global

Mijane sigue con su participación activa en la “Colectiva Mujeres Afromexicanas en Movimiento” (Muafro), el Capítulo México de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, es coordinadora en México de la Colectiva Binacional Costa Rica-México Afro Poderosas, desde donde se abordan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres afromexicanas, y forma parte de la “Red de Cooperativas del Sur en defensa del patrimonio cultural del pueblo afromexicano”, entre otros espacios disidentes.

Mijane participa en la “Colectiva Mujeres Afromexicanas en Movimiento” (Muafro), el Capítulo México de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, es coordinadora en México de la Colectiva Binacional Costa Rica-México Afro Poderosas, desde donde se abordan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres afromexicanas, y forma parte de la “Red de Cooperativas del Sur en defensa del patrimonio cultural del pueblo afromexicano”, entre otros espacios disidentes.

También, a través del Fondo Semillas, consiguió recursos para realizar el “Primer Seminario de formación para mujeres líderes comunitarias afromexicanas”, en colaboración con Líderes comunitarias afromexicanas. Entre septiembre del 2019 y febrero del 2020.

“¿Qué hicimos? Llevar las herramientas a las comunidades, hablarles de identidad, hablarles de racismo, hablarles de derecho y es como estoy haciendo una escuela itinerante en todas las comunidades para fortalecer estos procesos de liderazgo”.

No obstante, a veces piensa que pasa desapercibida en su comunidad, hasta que alguien la busca para atender una situación de violencia, defender “algo” o dar un pronunciamiento.

“El que se relacione mi activismo individual y colectivo en mi comunidad, para mí es sumamente importante, el que sepan que yo digo que soy de Cuajinicuilapa en todos lados ha visibilizado y ha permitido que más voces estén ahí y considero que todo mundo quiere estar en Cuaji porque Mijane dice que Cuaji está hermoso y por lo menos, promotora de turismo sí soy y promotora de cultura”.

A su carrera política y de defensa de Derechos Humanos ahora se suma su maternidad, en la que pone en práctica la libertad que le inculcó su madre y donde también le transmite su identidad a su hija con canciones, juguetes, historias, para que cuando crezca, la discriminación sea una palabra gastada y lejana que no corresponda a su realidad, porque esa es la lucha de Mijane: el reconocimiento del pueblo afromexicano. 

22/ANF/LGL

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