Inicio 8 de Marzo

8 de Marzo

Por Sara Lovera

El 8 de marzo de este año será una fecha clave en el futuro de los derechos de la mujer. En el mismo día del año 2001, Vicente Fox lanzó su política oficial hacia las mujeres. Desde entonces, surgió el Instituto Nacional de las Mujeres que preside Patricia Espinosa, aprobado por ley y es el órgano operador de una política poco clara, zigzagueante, tramposa y condensada, en un profundo carácter ambiguo. Se diría que es la zanahoria del régimen: roja por fuera y blanca por dentro.

Todas y todos sabemos que el espíritu que anima al régimen conservador respecto de las mujeres, es resolver su gran contradicción.

Por una parte, la realidad es que las mujeres en este mundo regido por el gran capital, son mano de obra barata, desechable y, al mismo tiempo, indispensables para sostener al sistema. La población femenina produce más del 30 por ciento de la riqueza mundial.

Por la otra, la tentación de considerar a las mujeres, siempre adicionales al mundo que se maneja desde los distintos poderes: hermosas, diligentes y siempre madres sacrificadas. Así existe, callada, pero sistemática, la tentación de mantener a las mujeres bajo control, reprimidas sexualmente, sumisas y en silencio. Es aquí donde está el límite de toda política pública imaginable.

Por lo pronto, la solución ha sido genial. El gobierno de la República, vía el Instituto Nacional de las Mujeres, en muy poco tiempo ha creado más de 26 instancias bilaterales para discutir sus programas y políticas. En esas instancias ha «invitado» a las organizaciones civiles, sociales, sindicales, de derechos humanos y políticas de las mujeres. A estas alturas las dirigentes y activistas han visto cómo se llenan sus agendas de actividades de coparticipación gubernamental como nunca antes.

Esta genial forma de mediatizar la lucha social de las mujeres, con apariencia ciudadana y democrática ha sido central. Mientras tanto, las imágenes y los contenidos de la política pública es perfecta: mujeres y niños en una sola bolsa que es igual a reorientar la imagen libertaria que animó el nacimiento del 8 de marzo, que animó el nacimiento del viejo feminismo sufragista y reivindicativo de la época en que los socialistas soñaron con gobernar al mundo y que, por si fuera poco, animó el nacimiento de la nueva ola del feminismo en los años 70.

Como en la época victoriana, la idea inseparable de la mujer-madre parece poblar toda la estrategia de acción del nuevo régimen. Subrepticiamente ha ido colocándose en campañas –como la de la violencia–; en acciones de salud, con el programa «Arranque Parejo», y en la política laboral desde cuya oficina surgió hace un año el verdadero deseo del grupo de Fox: la mujer que sale a la vida pública «se masculiniza», por tanto la ecuación es sencilla.

Y ello sucede, a los 92 años en que las socialistas reunidas por Clara Zetkin decidieron celebrar el 8 de Marzo como un día internacional, capaz de ser pivote, razón, discurso, eje, agenda para conseguir aires libertarios para la mitad de la población, desde una perspectiva de las mujeres, desde las mujeres, desde su realidad y sus deseos de libertad y justicia. Desde sus búsquedas eróticas y, desde su placer.

Parece que eso se ha olvidado. Ahora se trata de mediatizarlas, con mucho trabajo «participativo». Si no, mire usted:

En salud se ha creado un consorcio, donde la jefatura y la política son orientadas por las instancias gubernamentales. Más de 70 organizaciones invitadas a conocer esta política deben reunirse regularmente, platicar, estar alrededor de una mesa, es decir «opinar» y sentirse tomadas en cuenta.

En trabajo una mesa «plural» labora cada 15 días para idear «las mejores políticas» laborales para las mujeres. Algún día podrían, estas ideales políticas, beneficiar a las trabajadoras. Mientras tanto, son despedidas y hostigadas, por no incluir discriminadas y asesinadas.

En derechos humanos, una instancia «participativa» se abrió en la Secretaría de Relaciones Exteriores, se trata de analizar cómo México podría un día, si todo mundo se pone de acuerdo, poner en práctica la Convención contra Todas las Formas de Discriminación de la Mujer –de1979–, la cosa es «examinar» y «tener ideas conjuntas». Y la lista es larga. Hasta un programa de género «participativo» se ha instituido en la Procuraduría General de la República. Mesas por aquí, mesas por allá, un flamante Consejo Social, otro Consultivo, más una Junta de Gobierno, mientras tanto la impunidad continúa.

Y desde luego es imposible, «discutir» ,»dialogar», «planear» y al mismo tiempo pensar, leer, movilizarse y armar estrategias para las demandas, siempre pospuestas.

Nadie sabe quién responderá por las muertes de jóvenes mujeres en Ciudad Juárez, debido a que todas las organizaciones andan ocupadas en participar y ser escuchadas, todavía nadie se ha dado cuenta que un grupo de militares violó a una joven de 17 años en la Montaña de Guerrero; ningún grupo, porque está participando, ha mostrado indignación por el medio millón de empleos perdidos en el último año y casi nadie ha tenido tiempo para juzgar cómo se ha modificado la política de Progresa en el campo mexicano.

Por supuesto, tampoco, causa de indignación que 10 años después del interés por bajar las tasas de mortalidad materna, éstas sigan igual. Menos podría generar un arrebato pasional, el hecho de que mientras Fox atiende a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para liberar al General Gallardo, olvidó la recomendación para que los militares respondan por la violación de tres jóvenes tzeltales ocurrida el 4 de junio de 1994 en Altamirano, Chiapas.

Y qué decir del aumento de mujeres infectadas por el VIH; ni quién suspire por la inseguridad cotidiana que mantiene a raya y en el miedo a las mujeres en las zonas fronterizas, donde ser chiapaneca se confunde con ser guatemalteca.

De la violencia cotidiana. Ni hablar. Los agentes del ministerio público siguen haciendo de las suyas. La impunidad sigue reinando en todas partes. Mientras tanto, el abierto y maravilloso espacio de participación, de intercambio de ideas es muy fructífero, en los multiples consejos, mesas civiles, espacios bilaterales, espacios plurales. Esto sí que es democracia y avance de las mujeres. Ni hablar. Así llegamos a un nuevo 8 de Marzo.

       
atención
información producida por cimac, comunicación e información de la mujer
disponible para periodistas y medios de comunicación impresos y electrónicos
por favor citen la fuente

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles. Acepto Leer más