Inicio Difícil que las mujeres ocupen puestos de elección popular en Colima

Difícil que las mujeres ocupen puestos de elección popular en Colima

Por Román González

La democracia como forma de vida exige la participación de las mujeres en los procesos políticos y sociales en igualdad de condiciones con respecto a los hombres, advierten una diputada local, una precandidata a la gobernatura y una funcionaria pública de Colima.

A diez meses de que se efectúen las elecciones para gobernador, presidencias municipales y diputaciones locales en la entidad, las campañas de los precandidatos está en plena actividad.

De las 25 curules actuales, sólo tres están ocupadas por mujeres en el Congreso local. Cada una de las legisladoras representa a una de las tres fuerzas políticas más importantes en el estado: Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Desde 1997 Colima tiene la obligación de otorgar el 30 por ciento de las candidaturas a las mujeres, no obstante esa cuota no se cumple y los escasos puestos que se obtuvieron en ese periodo fueron de poca jerarquía.

Respecto al proceso electoral de 1997, donde se logró que cuatro mujeres llegarán al Congreso local, el número de diputadas disminuyó en el 2000.

Hoy, en el proceso para elegir a quienes serán los candidatos de los partidos más representativos de la entidad, sólo una es mujer (Socorro Díaz), de los siete que compiten para ocupar la gobernatura en el PRI; en el PAN la situación no es muy distinta: de seis, también sólo una lucha para ocupar la candidatura (Martha Leticia Sosa Gobea). En el PRD no saben aún quiénes podrán participar.

La competencia para ser designado candidato al gobierno del estado no es más que una muestra de la gran desigualdad que priva en la entidad para las mujeres: difícil que ellas puedan llegar a ocupar puestos de elección popular.

LA VISIÓN DE LAS MUJERES

Entrevistadas por cimacnoticias acerca de la participación política de las mujeres en la entidad, una diputada local, una precandidata a la gobernatura y una funcionaria pública dieron su punto de vista sobre el asunto.

La lucha de la mujer en la entidad para ganar paulatinamente puestos de participación empezó a hacerse evidente desde los años 50, cuando arribó a la alcaldía en 1959, Martha Dueñas González; poco tiempo después apareció Esperanza Ávalos como representante al Congreso local hasta que, en 1979 Griselda Álvarez fue la primera gobernadora del estado y del país.

CINCO HOMBRES Y YO

Para la exalcaldesa de Manzanillo, ahora precandidata del Partido Acción Nacional (PAN) a la gobernatura, Martha Leticia Sosa Gobea, la mujer en Colima apenas está tomando decisiones para participar en política. «Creó que como en otras entidades, en ésta también está apartada de esta actividad».

«La realidad», dice, «es que todavía las mujeres tienen que luchar mucho para colocarse, aparentemente hay equidad; incluso en los partidos se habla de un mínimo porcentaje para ocupar los cargos de elección o candidaturas, sin embargo la población femenina tiene que luchar contra la costumbre y las inercias de que sean los varones los que vayan adelante».

Al respecto Sosa Gobea resalta que su partido no es la excepción, pues la prueba está muy clara: de los seis aspirantes, «cinco son hombres y yo»; para ella, seguramente que esta situación se va a repetir en las propuestas para competir por una curul en diputaciones locales y federales, lo mismo que para las presidencias municipales.

No obstante también reconoce que en los últimos años se ha empezado a notar la presencia de las mujeres en los partidos políticos; a pesar de su labor callada y fuera de reflectores.

«Ahora la mujer está tomando la decisión de ir no solamente al lado, sino muchas veces delante de los varones», resaltó.

Sosa Gobea recuerda que ella viene de una etapa del partido donde muchas mujeres «sólo nos conformábamos apoyando al esposo, al hijo, al papá o a los varones de la familia; pero no a nosotras».

La precandidata panista comenta que ella sí se ve como candidata del PAN, pero no puede decir «ya la tengo en la bolsa» porque durante el proceso interno se desalienta el voto hacia al otro contendiente. «Fuera de eso yo no tengo ningún obstáculo, más que el económico, quizá».

Aunque también considera que si la mercadotecnia y la compra de voluntades entran al partido, entonces ya no va a ser el PAN que conoció sino que será un nuevo partido con el que a lo mejor ya no comparte la forma de pensar.

PARTICIPACIÓN EN DESCENSO

Por desgracia, destaca la directora del Instituto Colimense de las Mujeres (ICM), Sara Lourdes Cruz Iturribarría, la participación de las mujeres en la política va en descenso.

Pero no solamente la participación sino también en el triunfo de las candidatas, «pasamos de cuatro diputadas a sólo tres en esta legislatura, y una sola presidenta municipal de las 10 que hay en la entidad».

A decir de Cruz Iturribarría, este porcentaje es muy bajo para las mujeres en estos tiempos en que hemos estado ganando terreno y donde se supone que la participación política de ellas es más decidida. «Desde mi punto de vista siento que hay un retroceso».

Para la funcionaria, el proceso de crear conciencia entre las mujeres capacidad de su propia capacidad y de que crean en ellas mismas, debe incrementarse ya que «he oído muchas veces que ellas dicen A mí sí me gusta participar, pero no estar al frente, no candidatearme».

Esa actitud, afirma, es un mal que tenemos la mayoría de las mujeres por no creer en lo que hacemos; por otro lado, es porque a las mujeres nos han acostumbrado a servir a los demás, a acompañarlos y no a estar al frente de las decisiones y de los procesos.

«Sabemos que la inmensa mayoría de las bases políticas son mujeres y, a la hora de que se buscan los cuadros, no aparecen por ningún lado», asegura enfática.

Sin embargo, señala Cruz Iturribarría, en Colima hay acuerdos; uno de los grandes méritos que hemos tenido en el movimiento de las mujeres es que hemos logrado trascender barreras políticas e incluso los límites de los partidos.

Una cosa que la directora del IMC tiene claro es que debería pensarse muy seriamente en la capacitación de las mujeres, sobre todo en lo que se refiere a estos procesos de conciencia, de autoconocimiento y de autovaloración.

«Mientras no creamos en nosotras mismas será muy difícil que demos el siguiente paso, que es tomar las riendas, no solamente de nuestras propias vidas sino de las de los demás. Para mí eso es la política: gobernar para los demás es tomar decisiones».

CON EL VOTO DE LAS MUJERES

Para María del Rosario Gómez Godinez,, una de las tres diputadas que integran la 53 legislatura con 25 curules y representante del PRI, la labor de la mujer dentro de la política ha sido muy importante.

«Nosotras somos las que tocamos puertas y hacemos labor de convencimiento. Nos ha costado trabajo ocupar cargos y por eso nos sentimos orgullosas y contentas, porque lo hemos hecho con trabajo. Nos hemos ganado los puestos.»

La también presidenta de la comisión de Seguridad Pública, Prevención y Readaptación Social, recuerda que hay mujeres que han puesto el ejemplo; entre ellas Griselda Álvarez (primera gobernadora en el país), Conchita Barbosa (diputada federal con varios puestos de elección) y Lichita Gaytan «una gran mujer que, como tantas otras, nos dio la pauta para salir adelante en esta lucha que tenemos como mujeres y que solamente unidas vamos a lograr».

LA LUCHA DE LA MUJER INCANSABLE

En tanto para la presidenta de la comisión de Niñez, Juventud, Adulto Mayor y Discapacidad, Rosa Estela de la Rosa Munguía, «el trabajo de la mujer ha sido incansable y muy difícil para tener acceso a un cargo de elección popular, a un empleo o a estudiar».

La integrante del grupo parlamentario de Acción Nacional señala asimismo que «podemos ver a través de la historia cómo los padres consideraban que la mujer no era más que un objeto sexual, alguien que sólo podía trabajar en el hogar y estar al pendiente de sus hijos y de la casa».

No obstante, poco a poco, «hemos ido ocupando espacios a los que tenemos derecho, al igual que los hombres».

Dentro de la política, asegura, las colimenses son muy pocas. Tal vez haya muchas, pero no se atreven a buscar los cargos de elección: aún tienen que luchar mucho contra la costumbre.

De ello asegura que la sociedad colimense no da su voto porque son mujeres, pero hay muchas con suficiente capacidad; por ejemplo, «aquí en el PAN tenemos una aspirante a la gobernatura (Martha Leticia Sosa Gobea): una gran mujer que ha demostrado capacidad, inteligencia, trabajo, dedicación y honradez; aunque pese a ello hay mujeres que dicen Yo me voy por el otro candidato».

«Todavía, tanto en el hombre como en la mujer», continúa, «hay cierto recelo para dejarnos ocupar esos espacios; por eso en Colima habemos sólo tres diputadas en el Congreso: una de cada partido. No nos han dejado llegar», concluye.

Lo cierto es que, para salir adelante y demostrar la gran capacidad que tienen las mujeres, todas nuestras entrevistadas coinciden en que es necesario borrar los paradigmas que afectan de manera negativa la participación de la población femenina de la entidad.

       
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