El programa de planificación familiar está en crisis. La falta de inversiones sustanciales y el subejercicio del presupuesto designado para la compra de métodos anticonceptivos es la causa de que el sector salud no se dé a basto para atender la demanda actual.
Si el uso de métodos anticonceptivos es, según cifras proporcionadas en el segundo informe de gobierno, de más de 10 millones de mujeres en edad reproductiva, pero al menos son 16.5 millones las que no tienen acceso a los métodos anticonceptivos.
El Consejo Nacional de Población (Conapo) advierte que en nuestro país sólo 40 por ciento de las mujeres y jóvenes en edad reproductiva están protegidos por las instituciones de seguridad pública como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Secretaría de Salud (Ssa).
Particularmente en el caso del Distrito Federal, de las 38 mil 200 mujeres en edad reproductiva, ninguna de las tres instituciones alcanzan a atender más allá del 11 por ciento.
La falta de cobertura del 89 por ciento restante ocasiona más de 35 mil 200 partos cada año, mil embarazos de alto riesgo, mil distocias vaginales (sangrados abundantes y dolores menstruales después del parto), 10 mil cesáreas (sobre todo en mujeres adolescentes), mil 500 abortos, cinco mil muertes intrauterinas y 17 muertes maternas.
A pesar de ello, la secretaria de Salud del Distrito Federal, Assa Cristina Laurell, dijo al periódico Reforma que no ha habido incremento sustancial en el gasto para salud en los últimos dos años. El presupuesto asignado a este sector, donde se incluye la compra de anticonceptivos, no ha tenido incrementos debido a que no hay una inversión representativa en este rubro; por el contrario, los recortes presupuestales en esta materia no sólo ponen en riesgo el futuro de la institución sino también el de las políticas de población.
Documentos en poder de cimacnoticias advierten que en el caso específico del IMSS, de un presupuesto asignado de 91 millones de pesos para la compra de métodos anticonceptivos en los dos últimos años, el Instituto ha ejercido sólo el 50 por ciento.
El IMSS, PRINCIPAL ABASTECEDOR
El principal abastecedor de métodos anticonceptivos en el sector salud precisamente es el IMSS pues atiende 60 por ciento de los 26 millones de mujeres en edad reproductiva (de las cuales 10 millones son adolescentes), según indica Conapo.
Esto significa que la compra de anticonceptivos que en los últimos dos años hizo la institución ha logrado satisfacer las necesidades de apenas tres por ciento de más de 15 millones de mujeres en edad reproductiva.
Cifras oficiales del Instituto dan cuenta de un subejercicio del presupuesto: de los 12 millones de pesos destinados para la adquisición de dispositivos intrauterinos (DIU), únicamente se gastaron seis millones, o sea el 50 por ciento
Lo mismo sucede con los anticonceptivos hormonales: de un presupuesto de 37 millones de pesos, sólo se han gastado 18 millones. Para este año, por ejemplo, según la página web del IMSS, la existencia de dispositivos intrauterinos es de sólo nueve mil 750.
A pesar de todo lo anterior, el secretario de Salud, Julio Frenk Mora, rechazó en el periódico El Universal que el sistema nacional de salud enfrente graves rezagos.
En entrevista con Gregorio Pérez Palacios, titular de la Unidad de Investigación, Enseñanza y Comunicación de Salud Reproductiva de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México (UNAM), la cantidad de compras del sector salud para cubrir las necesidades de sus usuarias efectivas es insuficiente.
A decir de Pérez Palacios, pese a los intentos del gobierno por brindar un servicio eficiente y de amplia cobertura, éstos han sido insuficientes toda vez que los embarazos en adolescentes en nuestro país, el aborto y la alta necesidad insatisfecha de anticonceptivos va en aumento.
Como parte de esos esfuerzos destaca la aplicación de la Ley general de población en 1974: gracias a ella en 30 años se disminuyó el número de hijos por cada mujer: de siete que eran antes pasó a dos.
Sin embargo, Héctor Mimenza Ponce, director médico de Implementos Plásticos (IPSA), en entrevista para cimacnoticias denunció que en nuestro país, lejos de resolverse el problema del abastecimiento de anticonceptivos en el sector salud, se ha ido incrementando y con ello los problemas como el aborto, el embarazo precoz y las muertes maternas.
En este sentido el diagnóstico financiero del IMSS es desolador y, por ende, el de los programas de planificación familiar.
El último informe financiero del IMSS estima que durante este año destinará 312 pesos por derechohabiente para medicamentos, atención médica y ampliación de la capacidad de atención; eso significa que, de continuar con esta carencia de recursos, la institución reducirá a 10 pesos la cantidad destinada a cada derechohabiente en el año 2011 y para el 2012 ya no tendrá ningún recurso disponible.
En ese mismo informe los rumores de que disminuirá el número de usuarias en los programas de planificación familiar, lo mismo que la falta de liderazgo en la institución al respecto y el desabasto de anticonceptivos no son desmentidos.
De desaparecer los programas de planificación familiar, el gobierno se provocará un repunte alarmante en la tasa de crecimiento poblacional; lo que agravará la ya de por sí crítica situación económica y social por la que atraviesa el país.
México es uno de los países que menos presupuesto destina al sector salud (2.8 por ciento del PIB nacional) en toda América latina; por debajo de Uruguay que dedica el 10 por ciento, de Colombia, 9.3 por ciento, de Costa Rica 8.7 por ciento, y de Chile, 7.5 por ciento; ni qué decir de Estados Unidos que designa el 14 por ciento.
EL ANTICONCEPTIVO PRIVILEGIADO
En nuestro país el sector salud favorece el consumo de anticonceptivos hormonales, a pesar de que diversos estudios han denunciado que pueden ocasionar cáncer.
Muestra de ello es la adquisición desproporcionada de 19 millones de pesos, contra los seis millones destinados para la compra de dispositivos intrauterinos.
Es cierto que en México no hay fabricantes de anticonceptivos hormonales, no obstante el sector salud privilegia con el presupuesto el uso de hormonas por sobre los dispositivos intrauterinos y los preservativos.
Esto a pesar de las propuestas que las empresas mexicanas han hecho al sector salud para motivarlos a comprar sus productos y aumentar el abastecimiento de anticonceptivos en las instituciones de seguridad pública, incluso por medio de un programa de financiamiento a largo plazo. Sin embargo no han recibido respuesta alguna.
En este sentido queda en el aire una pregunta, ¿por qué el sector salud privilegia el uso de hormonas en su presupuesto?
LOS TRES ESCENARIOS
Recientemente el Conapo diseñó tres escenarios demográficos para el año 2050. De manera progresiva esos escenarios señalan para esa fecha un incremento de 32, 42 y 50 millones de personas adicionales a los 100 millones que somos actualmente.
De continuar con las políticas públicas del gobierno de Vicente Fox, con una clara influencia de la iglesia y los sectores conservadores, según Conapo en 48 años estaríamos en el tercer escenario; o sea, para el 2050 habría 50 millones de personas más. Situación que viven actualmente países como África.
De llegar a un incremento de esa magnitud, las necesidades de empleo aumentarían cada año 10 por ciento, la demanda de matricula escolar se acrecentaría, 24 millones más de estudiantes estarían demandando escuelas y los programas de vacunación necesitarían 16 millones más de vacunas.
Según expertos en políticas públicas de población y salud sexual y reproductiva, por el momento no es necesario invertir más recursos para ampliar la cobertura de métodos anticonceptivos ya que México cuenta con la estructura suficiente: 15 mil 335 unidades médicas en el sector público, 49 mil 913 consultorios generales, 135 mil médicos y 184 mil 200 enfermeras.
A pesar de ello el sector salud gasta 28 mil millones de pesos en atención a partos y otras consecuencias derivadas de la falta de atención anticonceptiva en mujeres menores de 20 años. Si tan sólo el cinco por ciento de esta erogación (mil 400 millones) se destinara al programa de salud reproductiva, abatiríamos de forma considerable el embarazo en adolescentes.
En este sentido, los mismos expertos recomiendan una revisión sistemática de la forma en como se está ejerciendo el presupuesto y cómo puede hacerse más efectivo. Su recomendación está avalada por un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que señala que por cada peso invertido en planificación familiar, el sector salud podría ahorrarse nueve.
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