El movimiento surrealista fue una vertiente artística que se oponía a las guerras locales y el colonialismo de algunos países, este surgió en la finales de la década de los veintes y su auge continuó en los treintas, buscaba plasmar la realidad a través de la mirada de los sueños.
En este contexto se inscribe la pintura de Remedios Varo, quien a pesar de no ser reconocida como artista por los varones surrealistas, rescató y creo a partir de su vivencia de mujer, pinturas cargadas de sentidos místico y matemático.
Remedios Varo nació el 16 de diciembre de 1908 en Anglés, provincia de Gerona, España. Su padre, ingeniero hidráulico, llevó a su familia por toda España llegando hasta Marruecos. En estos viajes la pequeña Remedios aprendió el manejo de los instrumentos paternos dando muestras de su dominio en la perspectiva y el dibujo.
A los 15 años de edad logra ingresar en la prestigiosa Academia de San Fernando, de Madrid, en donde aprende a pintar, termina sus estudios en 1930 y se casa con Gerardo Lizarrageside, condiscípulo de la Academia.
Remedios y Gerardo viajan y residen en París por un año, en donde Remedios inicia su exploración con el movimiento vanguardista, pasión que compartiría con su amigo el pintor Esteban Francés a se regreso a España, en 1932.
En 1935 Remedios Varo se separa de Gerardo Liarrageside e inicia su acercamiento al movimiento surrealista que comandaba André Bretón. El inicio de la segunda Guerra mundial y la invasión nazi a Francia la hace huir y su amigo americano, Varian Fry, la ayuda a escapar a México.
Es en ese país donde inicia su prolífica obra pictórica, a su llegada Remedios desarrolló diversos trabajos para sobrevivir desde ilustración de catálogos publicitarios hasta ilustraciones a detalle de mosquitos los cuales firma como Remedios Uranga.
No es sino hasta 1952, al casarse con Walter Gruen, que se dedica de lleno a la pintura y el 1955 tiene su primera exposición colectiva.
En 1956 tiene lugar su primera exposición individual en donde en su obras se ve a la mujer identificada con poderes misteriosos y regenerativos conectados a la naturaleza y que rechazan el papel tradicional de la mujer y las plasma como seres pensantes y objetivos y no como meros objetos.
Remedios Varo muere de un paro cardiaco el 8 de octubre de 1963 un año más tarde es objeto de un homenaje póstumo en el Palacio de Bellas Artes y posteriormente, de dos exposiciones individuales, una en 1971 y otra en 1983, en México, y nos hereda las mujeres misteriosas y científicas que nos miran desde sus pinturas.
2003/EC/MEL
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