Amelia García Pérez es la primera asesora del país en asuntos de la mujer que trabaja para un rector en una universidad pública. «La Amelia» como ella se autonombra, asegura que su experiencia académica de 20 años, le indica que el concepto género ha sido prostituido.
Mientras explica que el género es una categoría teórica que hace referencia a los roles que la sociedad le asigna a las personas a partir de su sexo, Amelia, quien labora en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), asegura que el género se ha convertido «en la prostituta favorita» de políticos y personas que utilizan a las mujeres como botín.
Entrevistada en el puerto de Acapulco durante la clausura del Primer Foro Nacional en Estudios de Género, García López dijo que la presencia de ese concepto en los discursos de políticos, es un síntoma de que han visto en las mujeres una posibilidad de ganar algo, ya sea votos o prestigio.
–¿Ante esta vulgarización del concepto, cuál es el paso a seguir toda vez que el concepto género es el arma teórica del feminismo? pregunta Cimacnoticias
— Es una arma de dos filos, si bien se ha vulgarizado, eso también es sinónimo de que el concepto se ha popularizado, en este sentido el paso a seguir es apropiarnos de nuevo de este concepto y reivindicarlo. La tarea no es fácil, pero si necesaria.
–¿El género llegó para quedarse?
— ¡Por supuesto¡ este siglo es el de las mujeres, el género ya es ineludible y de ahí la necesidad de reivindicarlo como concepto y como una teoría desarrollada por mujer y para mujeres. A través de esta sencilla palabra, las mujeres logramos poner en tela de juicio los valores de toda una sociedad y comenzar la construcción de una incluyente y equitativa. Esa lucha sigue.
Pionera en estudios sobre las relaciones de poder entre hombres y mujeres en su natal Guerrero, García Pérez, explica que los estudios de género deben convertirse en el mecanismo para que las mujeres vuelvan a apropiarse de dicho concepto.
Lo anterior porque a decir de la líder sindical de las académicas de Guerrero, a lo largo de 20 años, los estudios de género nos han mostrado su capacidad para cambiar la cultura, el pensar de la sociedad, la posibilidad de lograr leyes a favor de las mujeres y la de provocar a los hombres para que cuestionen su propia masculinidad.
Desde un marco conceptual, agrega, los estudios de género son los que analizan las desigualdades y las relaciones de poder que se dan entre hombres y mujeres a partir de los roles asignados socialmente por su sexo.
En este sentido, la también historiadora quien con una sonrisa en la cara se manifiesta feliz por los resultado del Foro Nacional en Estudios de Género, señala que es imposible establecer la fecha en la que comenzaron a realizarse estudios de género, no obstante, indica que a principios de los 80, éstos se establecieron oficialmente en las universidades del país.
No obstante, indicó que el gran reto de los estudios de género sigue siendo la incorporación de «las mal llamadas» ciencias duras, como las matemáticas, la ingeniería y otras.
La responsable de cabildear al interior de la UAG la creación de políticas de igualdad entre hombres y mujeres académicas, se identifica como una persona dura porque «en un estado tan pobre y machín como Guerrero, cuando discutimos con hombres, las mujeres tenemos que ser duras, golpear la mesa y sabernos imponer».
La mujer que pasará a la historia como la primera asesora en asuntos de la mujer de una universidad pública, no deja pasar la oportunidad de manifestar su felicidad porque el foro nacional organizado por ella en coordinación con Susana Pont Suárez y Alejandra Cárdenas, fue un éxito.
2003/MM/MEL
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