La presencia de las mujeres mexicanas en la lucha de Independencia –que se celebra este 15 de septiembre- y por ende, en la construcción de la nación, no han dejado huella en la historia del país, a pesar del importante papel que desarrollaron en esos momentos de crisis nacional.
De acuerdo al Proyecto de Investigación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Mujeres de Latinoamérica en Cifras, la participación de la población femenina del país en la lucha comenzada en 1810 por el cura Miguel Hidalgo, se encuentra minimizada.
Según el proyecto, la participación de las mujeres en la Independencia de México, no sólo se limitó a la espera del término del conflicto, del regreso de sus esposos o a la realización de labores domésticas en los campamentos, fueron responsables de mantener en pie a sus familias y comunidades.
Aunque no existe información precisa sobre la participación de las mujeres en la lucha de Independencia, de acuerdo a dicho proyecto, tras la partida de los hombres al campo de batalla, fueron ellas las que asumieron el papel de mantener sus comunidades, sus familias e incluso, brindarles protección a sus familiares, ante la amenaza latente que representaba ser familiar de un combatiente.
A decir de diversos historiadores, sin la participación de las mujeres en estos ámbitos, el triunfo de la Independencia mexicana no hubiera sido posible. A pesar de ello, su papel no aparece en la historia del país.
Entre las causas de dicha desvalorización, el proyecto señala la influencia de la Iglesia Católica, los valores marcadamente tradicionales con respecto a los roles femeninos, un sistema político altamente excluyente y una cultura política autoritaria y machista.
Aunque el proyecto reconoce que el perfil de la población femenina mexicana ha cambiado notablemente desde 1810 a la fecha, reconoce que las mujeres siguen enfrentándose a la discriminación por motivos de género, raza, edad, condición socioeconómica e incluso, estado civil.
Ello, a pesar de diversos logros alcanzados por las mujeres a lo largo de la historia, tales como el derecho a la igualdad ante la ley, el acceso a la salud y a la educación, derechos consagrados en la Constitución Mexicana, así como el derecho a la no violencia y a la no discriminación establecido en diversos instrumentos internacionales ratificados por México.
Entre ellos, la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, en inglés) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer conocida como Belén Do Pará.
2003/MM/MEL