Rechazada a mediados del siglo XIX por las mujeres que después encontraron en ella un medio de vida, la máquina de coser cierra un ciclo de 125 años en México luego de que la empresa Singer se declaró en quiebra.
La empresa, que anunciaba su producto como «La Facilita», desde el año 1999 cerró su planta ubicada en el central estado de Querétaro, con lo que dejó de producir máquinas de coser en nuestro país, que a partir de esa fecha son traídas del extranjero. Desde ese año, Singer dio muestra de su desquebrajamiento.
En México el uso de la máquina de coser está ligado históricamente con la reparación y confección de prendas de vestir en miles de hogares mexicanos, cuya tarea realizaban y continúan las mujeres mexicanas.
FACILITA
De todas las invenciones para facilitar el trabajo de la mujer en las labores domésticas y en las fábricas fue, ciertamente, la máquina de coser la que significó la adaptación de dispositivos mecánicos para sustituir el trabajo manual.
Pero ante la falta de recursos económicos, muchas mujeres vieron como opción el coser para otros. No importando laborar de noche o de día, la oportunidad de hacerse de dinero para el alimento ha sido vital.
Archivos hemerográficos revelan que la aparición de la maquina de coser (1851) no fue bien recibida por las mujeres, pues había desconfianza de que ese extraño artefacto pudiera ejecutar el fino trabajo que ellas realizaban con sus dedos.
Los siglos de práctica, con la aguja en la mano, habían creado prejuicios y oposición a todo lo que fuese trabajo con máquinas y la sociedad rehusaba que las manos de las costureras fueran suplidas.
Pero fue la industria la que demostró la posibilidad de éxito de las máquinas de coser y la que forzó su entrada en casas particulares.
Con ello, los fabricantes de adornos, tejidos y otros artículos, cuya producción dependía hasta entonces de la práctica y destreza de los dedos humanos, mujeres en su mayoría, reconocieron las muchas ventajas de las máquinas de coser.
CIERRE E INDEFENSION LABORAL
Desde el 22 de septiembre último, las oficinas centrales de la empresa, ubicadas en avenida Nuevo León número 250, están cerradas. El personal que trabajaba ahí sólo encontró pegado un texto en las paredes que informaba de un emplazamiento a huelga de parte del Sindicato Revolucionario de Trabajadores del Comercio en General de la República. Sin embargo, no hay banderas de huelga.
Versiones periodísticas informaron de una «huelga» que deja en la incertidumbre a dos mil 500 trabajadores que laboraban en 200 tiendas esa empresa, que se dedica a la comercialización de productos para el hogar.
Los motivos del paro se justificaban por la firma de un contrato colectivo de trabajo entre dicho sindicato y la empresa.
Hoy, quienes sí están en huelga, desde el pasado día 27 de septiembre, son sólo 25 trabajadores que laboraban en la bodega de la empresa, ubicada en la calle de Pirámide del fraccionamiento Alce Blanco, Naucalpan.
La Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Valle Cuautitlán-Texcoco, estado de México, según el expediente número HC3/55/2003, declaró legalmente existente el movimiento de huelga.
«¡Oye Salomón, ya cerraron y pusieron las banderas de huelga! ¡Ah, Chihuahua, nunca supe que teníamos sindicato! Nadie sabía de su existencia», dice Salomón González al recordar el hecho.
Entrevistados en la bodega que surtía de mercancía a las tiendas de la empresa, único lugar donde están colocadas las banderas de huelga, los 25 trabajadores de la planta de Singer en México confían y esperan que el conflicto se resuelva pronto y sean liquidados conforme a la ley.
En su página virtual, la empresa da cuenta de la existencia de 200 tiendas ubicadas en todo el territorio nacional; sin embargo, en ninguna de ellas, al marcar los números telefónicos que aparecen en su directorio, es contestada la llamada.
La información vertida por los trabajadores en huelga hace alusión a que las tiendas han cerrado en su totalidad, «nosotros somos los únicos que mantenemos resguardada esta instalación con mercancía que podría surtir perfectamente a 38 tiendas».
Esta, dice Salomón, es nuestra garantía de que la empresa pueda liquidarnos. Incluso, con ironía, dice que le hacen un favor a Singer, pues tiene muchos acreedores que bien podrían cobrase a «lo chino».
«La mayoría de quienes laboramos tenemos familia y rentamos, no tenemos casa propia. Como sea tuvimos que entrarle a la huelga», lamenta Salomón.
Para los trabajadores, la empresa demostró negligencia y falta de interés para resolver el problema.
En tanto, el nombre de la empresa ha cambiado, según consta en el Patrón General de Altas de la Aduana de México; aparece con número de folio 220265 y su razón social es Distribuidora de Productos Singer SA de CV.
2003/RGL/GMT