Inicio La paradoja más cruel

La paradoja más cruel

Por Sara Lovera*

Para las mujeres mexicanas, Yucatán tiene un significado histórico fundamental. En 1916 se realizó ahí el primer Congreso Feminista: ahí las mujeres iniciaron formalmente la defensa de sus derechos políticos y sociales, los ahora llamados sexuales y reproductivos, y fue la primera entidad que amplió las causales para permitir la interrupción de un embarazo por motivos económicos en 1923.

En la actualidad eso existe en Yucatán. También en el Distrito Federal, a partir de que el Código Penal se reformó, a instancias de Rosario Robles.

Pero en Yucatán, la entronización del pensamiento conservador y el atraso también tienen tradición, desde la época en que los peones estaban acasillados de las haciendas de los más grandes caciques del henequén. Luego, en la época de la edificación de un cacicazgo perverso que encabezó un sector priistas durante años. Hasta el atropello de José Vasconselos contra las mujeres que pedían el derecho y uso de los anticonceptivos, que dio lugar a la celebración del día de la madre, lo que prohijó la edificación, 50 años después, de un monumento al feto.

También, y todo mundo puede recordar, la campaña desatada contra homosexuales y lesbianas, en tiempos de un gobierno municipal panista que encabezó Ana Rosa Payán.
.
En Yucatán, la tierra de Carrillo Puerto, donde hoy los mayas sobreviven al infortunio y a la persecución, está lo mejor y lo peor de la historia y las libertades de las mujeres.

Es una paradoja cruel y difícil de entender en tiempos del mayor de los pragmatismos políticos. Tiempos en que la política es negocio, transacción, negociación y solamente un vehículo para enriquecerse o tener poder.

Ana Rosa Payán hoy se erige como la viva imagen de esta paradoja. Representa lo contrario de los principios que dice enarbolar la izquierda mundial y la lucha histórica de las mujeres por su libertad y su autonomía.

Yo la conocí en un restaurante de Mérida, comiendo un rico pan de cazón. Convencida panista, como alcaldesa persiguió a los homosexuales; abrió los cauces para evitar que se supiera que ahí existe el derecho ampliado para hacerse un aborto; gobernó con mano dura, al estilo de Felipe Calderón, se opuso a las propuestas progresistas, al contenido de los planes del Instituto Municipal de la Mujer; hizo el camino seguro para la llegada de un gobierno panista y profundamente conservador a todo el estado.

En su tiempo, al lado de Provida y sus mejores aliados, se erigió el monumento al feto. También entonces, cuando era jefa de gobierno de la blanca Mérida, Roberto Hernández (como otros grandes empresarios) uno de los hombres más ricos del país, acusado de las peores transacciones en la época de Carlos Salinas de Gortari, compró los terrenos y los cascos de las haciendas henequeneras para poner estancias y sitios de lujos, generalmente vacíos.

Es decir, Ana Rosa Payán no reúne un solo requisito para ser apoyada por los partidos de izquierda y es exactamente la mujer que no refleja un ápice de la lucha feminista de las mujeres. Todo lo contrario.

Por eso es una paradoja que los partidos de izquierda, especialmente el PRD, la vayan a impulsar para el gobierno de Yucatán. Hasta ahora el error más grande parecía ser el actual gobernador de Chiapas, Juan Sabines o el viejo impulso a Laila Sansores. Pero el asunto de Rosa Payán es inadmisible, porque además viola acuerdos del Consejo Nacional del PRD, los que prohíben las alianzas con personajes de Acción Nacional.

Una paradoja mayor es que Ana Rosa Payán vaya a ser apuntalada, asesorada, conducida para que gane por la empresa que encabeza Rosario Robles, junto con un grupo de mujeres, donde algunas, al menos Laura Carrera, dicen enarbolar la bandera de las mujeres feministas.

Yo creo que estamos en tiempos donde lo único que no existe son los principios, ni la moral política. Estamos en tiempos donde el dinero y el poder lo copan todo. Tiempos de partidos políticos que se han convertido en agencias de colocaciones al mejor postor.

*Periodista y feminista mexicana, directora fundadora de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), con más de 30 años de experiencia como reportera en los periódicos El Día, unomásuno y La Jornada, nominada en 2005 en Mil mujeres por el Nobel de la Paz.

07/SL/GG

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles. Acepto Leer más